Es tiempo de balances en los cuerpos legislativos y en las despedidas se analiza lo que se hizo, tanto lo que resultó exitoso como aquello que fue fracaso y lo que sigue en carpeta. Así se refleja en notas de hoy que tratan sobre la Legislatura y sobre el Concejo Deliberante. Pero fue la producción sobre el cuerpo de ediles lo que llamó la atención y se catapultó para la portada de LA GACETA, ya que el registro del mismo Concejo da cuenta de que se aprobaron 45 ordenanzas en cuatro años, en lo que fue la productividad más baja desde 1991. Al buscar explicaciones, se mencionó que hubo normas de gran importancia comunitaria y que una manera de medir la tarea es por la cantidad de sesiones -el presidente dijo que hubo más que en otras épocas- y por la intensidad de la tarea legislativa. Estos argumentos, que no son desdeñables y hacen oscilar las inquietudes periodísticas entre juzgar la cantidad o la calidad, quedaron sin definición. Por cierto, el hecho contundente de la baja productividad quedó como título central, porque tiene alta noticiabilidad: se trata de la labor de los representantes de los ciudadanos, y el informe va a dar que hablar.
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