Inteligencia e ironía en un libro nada convencional

20 Oct 2019
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TESTIGO. El dolor atraviesa el relato de Vonegut, cuya generación sufrió las grandes guerras y las grandes crisis.

NOVELA

HOCUS POCUS

Kurt Vonnegut

(La Bestia Equilátera - Buenos Aires)

Es un libro inesperado para el lector que habitualmente busca en una novela entretenimiento, escritura elegante, imaginación y hasta profundidad. Desde el título -al que traduce como “este es mi cuerpo”-, todo es diferente. Pensamos que el autor anuncia que, aunque lo que va a contar es doloroso, él pone su cuerpo. Se inicia el texto con una “nota del editor” en la que destaca las excentricidades de esta escritura, como por ejemplo, que fue escrito en papeles sueltos, incluso en pedacitos de papel, y eso lo señala usando líneas divisorias, arbitrariamente colocadas, en cada capítulo, al cabo de pequeños tramos; esto ya nos hace sospechar que estamos ante una novela nada convencional.

Narrada en primera persona, se trata de un militar de alto rango del ejército de EEUU que estuvo en Vietnam y presenció los horrores y la crueldad de aquella guerra inútil que además la perdieron. A ello se suma que tuvo una esposa y una suegra que se volvieron locas, sin duda producto de alguna herencia desconocida en su ADN. Por otra parte, como si fuera poco, describe cómo un colegio, en el cual él trabajó en un alto cargo, surge casi al mismo tiempo que una cárcel. Finalmente colegio y cárcel fueron una sola cosa y sus profesores se transformaron en guardianes.

De escritura despojada, casi sin aliento, sin matices, cuenta que está a la espera de un juicio por haber ayudado a una gran fuga de prisioneros de aquella cárcel. Naturalmente que circula por debajo una fuerte crítica al sistema norteamericano del que fue víctima, pero también a su padre que lo envió a West Point sin derecho a réplica. Se escucha mucho dolor en su relato, quizás porque perteneció a una generación que sufrió la guerra y las grandes crisis de ese momento. Escrita con ironía e inteligencia, golpea tanto sarcasmo, pero aún así, se deja leer con interés.

© LA GACETA

Cristina Bulacio

Perfil

Escritor de culto norteamericano, nació  en Indianápolis, en 1922, y murió en Nueva York, en 2007. Su libro Matadero cinco es considerada una de las novelas más importantes de la ciencia ficción, y un clásico a secas de la literatura estadounidense. En ella, Vonnegut ficcionaliza su experiencia durante la Segunda Guerra Mundial, cuando fue capturado por los nazis tras perder contacto con su batallón, siendo uno de los siete soldados aliados que sobrevivieron al descomunal bombardeo de Dresde del 13 al 15 de febrero de 1945. Hocus pocus es una de sus novelas más aclamadas. Otros de sus libros destacados son Las sirenas de Titán y El desayuno de los campeones.

“Una gran oportunidad”*

Por Kurt Vonnegut

Aunque nunca quise ser un soldado profesional, me convertí en uno bueno, si es que puede haber tal cosa. La idea de que yo debería asistir a West Point surgió tan inesperadamente como el final de la Guerra de Vietnam, durante mi último año de estudios en la escuela de segunda enseñanza. Tenía todo listo para acudir a la Universidad de Michigan, donde tomaría cursos de Inglés, Historia y Ciencias Políticas, y trabajaría en el periódico estudiantil, en preparación para la carrera de periodista.

Pero de repente mi padre, quien era un ingeniero químico involucrado en la fabricación de plásticos con un periodo de vida media de 50000 años, y un ser tan lleno de excremento como un pavo de Navidad, dijo que yo debería estudiar en West Point. Él nunca estuvo en el Ejército. Durante la Segunda Guerra Mundial, fue tan valioso como civil creador de sustancias químicas que no mereció ser enfundado en traje de soldado, ni convertido en 13 semanas en un imbécil suicida y homicida.

Yo había sido aceptado en la Universidad de Michigan, cuando surgió de la nada este ofrecimiento de asistir a la Academia Militar de los Estados Unidos. La propuesta se planteó en un momento de abatimiento en la vida de mi padre, en una etapa en la que necesitaba algo de qué jactarse y que impresionara a nuestros cándidos vecinos, quienes sin duda creían que estudiar en West Point constituía un gran premio, algo así como ser contratado por un equipo profesional de béisbol.

En consecuencia, mi padre aseveró, tal como yo hice más tarde ante los relevos de infantería recién desembarcados en Vietnam: “Ésta es una gran oportunidad”.

* Fragmento de Hocus Pocus.

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