En Tucumán, la producción de frutilla se concentra en el departamento Lules, existiendo también extensiones importantes en los departamentos Famaillá, Alberdi, Monteros y Tafí del Valle, comienza señalando el informe que recibió LA GACETA Rural elaborado por el doctor ingeniero Daniel Santiago Kirschbaum, integrante del grupo Frutas Finas del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) Famaillá, Tucumán.
En esta campaña (2019), se estima que la provincia cuenta con unas 343 hectáreas (ha) de frutilla. La producción se desarrolla, fundamentalmente, en el período inverno-primaveral, con pico en septiembre-octubre, excepto en Tafí del Valle, donde se cosecha en verano y otoño.
Durante el invierno, la mayor parte de la frutilla tucumana se vendió fuera de la provincia, especialmente en Buenos Aires, Mendoza y Córdoba.
Comercialización
Hacia fines del invierno e inicios de la primavera (septiembre), los destinos de la frutilla tucumana comenzaron a ser los mercados regionales y locales, pues a partir de esta época la abundancia de fruta proveniente de zonas cercanas a los grandes centros de consumo mencionados, determinan la caída del precio de la fruta, dejando de ser rentable enviar frutilla a esas ciudades distantes, describió Kirschbaum en su informe. En la medida en que avanza la primavera, se incrementa la proporción de fruta para industria.
Los plantines
Esta campaña, los plantines provinieron mayormente de viveros de El Maitén (Chubut), y en menor medida de Tafí del Valle (Tucumán).
A diferencia de las otras provincias del norte del país, Tucumán cuenta con una zona productora de plantines de altura en Tafí del Valle, que este año multiplicó las variedades Fortuna y San Andreas.
En orden de importancia, en la presente temporada las variedades cultivadas son San Andreas, Camino Real, Benicia y otras (Festival, Fortuna, Petaluma y Fronteras).
San Andreas (temprana) es, por lejos, la variedad más plantada en Tucumán y en toda la Argentina, representando más del 60% del espectro varietal. Le siguen en importancia la clásica Camino Real (tardía), y luego la rendidora Benicia (intermedia). Las nuevas variedades Fronteras (tardía) y Petaluma (intermedia) vienen ganando terreno, a medida que los productores las van conociendo.
Buena salud
En general, el material vegetal presenta un buen estado fitosanitario. Como problemas, se puede mencionar que la campaña 2019 viene atrasada con respecto a años normales, debido a que hubo un otoño lluvioso, que impidió preparar el suelo y plantar en tiempo y forma, y con la consecuente pérdida de fruta en mayo (primicia, mes de mayores precios de mercado) por “botrytis”, un hongo catalogado como el principal causante de podredumbres de frutos en frutilla.
También hubo pérdidas de plantas asociadas a “hongos del suelo” y “enfermedades de corona”.
Factor climático
El calor y la baja humedad relativa de fines del invierno, y comienzos de primavera, acentuó las detecciones y medidas de control dirigidas para lograr el control de la “arañuela roja”.
La ola de calor de octubre causó pérdidas (por quemadura de frutos) en porcentajes importantes, que variaron entre un 30% y un 90%, según el día, el grado de madurez de la fruta y la variedad.
Calidad y precios
Dejando de lado el problema puntual del calor, la calidad promedio de la fruta de esta temporada es óptima, en sanidad, calibre, forma, sabor y color.
Los precios se mantienen relativamente aceptables aún en primavera, ya que un alto porcentaje de la producción local se exporta para industria, descongestionando la oferta local.
Algunos productores están incursionando en hidroponía, tendencia que también se evidencia en otras zonas frutilleras como Coronda y Mar del Plata, en especial.
El riego
Se sugiere controlar exhaustivamente el funcionamiento y el manejo del riego, ya que las altas temperaturas que se registran en esta época generan grandes demandas de agua por parte del cultivo que, de no ser satisfechas de manera adecuada y rápida, podrían favorecer la ocurrencia de “muerte súbita de plantas”, causadas por Macrophomina phaseolina.
De la misma manera, para reducir la incidencia de la “arañuela roja”, se recomienda realizar lavados periódicos de plantas (con aspersores), mojado de trochas, riego de caminos perimetrales y circular a baja velocidad por los campos. Esto se debe a que la presencia de polvo en el follaje, sumado a riegos deficientes y cultivos débiles, crean condiciones favorables para el ataque de estos ácaros.
Para evitar los daños por incidencia directa del sol y de las altas temperaturas, es crucial cosechar diariamente, y durante las primeras horas de la mañana, para reducir la cantidad de fruta expuesta a las mencionadas condiciones.
Las lluvias y el frente frío recientemente registrados trajeron alivio al sector.







