El duro relato del hijo del agricultor asesinado: "estaba tirado en el suelo, ensangrentado"

Américo Ferreyra, de 75 años, fue acribillado cuando pretendió ayudar a su hijo cuando era atacado por una banda de asaltantes.

17 Oct 2019 Por Rodolfo Casen
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CON TODO REVUELTO. Conrado Ferreyra revisa el estado en el que quedó su habitación luego de que los asaltantes buscaran dinero en efectivo. la gaceta / fotos de Osvaldo Ripoll

Intentó ahuyentar a la banda de asaltantes que atacaba a sus familiares y fue acribillado por los delincuentes. Así terminó el violento atraco que conmocionó a los habitantes de Río Colorado, al este de Famaillá.

Cerca de la 1.30, seis desconocidos ingresaron violentamente al domicilio del docente Conrado Ferreyra que dormía junto a su familia. Su padre, Américo, que había cumplido 75 años el sábado y que vive a la par de la casa atacada, escuchó que algo estaba pasando. Tomó su escopeta cargada con postas de goma y fue a ayudarlo. Al parecer, el hombre se topó de frente con los asaltantes y realizó un disparo para asustarlos. Los delincuentes, lejos de amedrentarse, respondieron con más disparos. El hombre, que se dedicaba a la compra y venta de maquinarias agrícolas, recibió cuatro balas. Fue trasladado al hospital de Bella Vista, donde ingresó sin vida.

“Dormía con mi esposa cuando abruptamente me despertaron los gritos de unos tipos que gritaban ‘¡Policía! ¡Policía!’ Eran robustos, encapuchados y con armas de fuego. Nos sacaron de la cama y pegándome golpes en la cabeza exigían dinero”, contó el docente.

Ferreyra descansaba en una habitación con su esposa, Gladys Albornoz. En otra estaban dos de sus hijas. Un tercer hijo había salido a hacer una compra en el pueblo de Río Colorado. “Medio dormido y como si estuviera viviendo una pesadilla, los hombres insistían a los gritos y haciendo disparos por todos lados. Quería que les dijéramos dónde estaba la caja de seguridad y la plata del camión. No entendía nada porque nada de eso tenemos”, explicó a LA GACETA. Los peritos ubicaron 15 impactos en distintos espacios del dormitorio matrimonial. “A Gladys también la maltrataron y amenazaron con matarla. A mí me causaron un corte de cuatro puntos en la cabeza. A mis hijas, por suerte, no les hicieron nada”, precisó.

Luego de tomar unos $50.000 y cuatro celulares, los desconocidos, que habían llegado en un Fiat Palio rojo, también tomaron un Chevrolet Aveo de la familia y lo usaron para escapar. El vehículo fue incendiado después en el barrio Victoria.

IMPACTO. Los asaltantes realizaron disparos en el interior de la casa.

“Al salir, se encontraron con mi papá. Escuché disparos. Pero recién me di cuenta de lo que había ocurrido cuando salí. Mi padre estaba tirado en el suelo, ensangrentado, malherido. Enseguida lo llevamos al hospital. Pero no hubo caso. Los médicos no pudieron salvar su vida”, dijo acongojado. El terrible drama no había durado más de 10 minutos.

“Información errónea”

Las viviendas de don Américo y de su hijo están pegadas y se comunican por un pasillo interno. Todo indica que los delincuentes ingresaron por la del septuagenario. Pues la policía se dio con que la puerta de acceso a esta había sido violentada. A esa hora Américo y su esposa Fátima dormían.

“Seguramente los gritos lo despertaron y vino a ver lo que sucedía. Siempre salía a merodear los alrededores con la escopeta que solo tenía balas de goma”, apuntó Conrado. “Los delincuentes fueron directamente a asaltarme a mí. Es probable que hayan tenido alguna información errónea de la cantidad de dinero que disponía. No entiendo esto porque somos asalariados y lo que ganamos no es mucho”, observó.

En el caso intervino la Fiscalía Especializada en Homicidio II de la capital. Peritos de la policía se hicieron presentes en el lugar y tomaron distintas muestras. “En el caso está interviniendo la Brigada de investigaciones de la Unidad Regional Este. Es un hecho lamentable con un desenlace trágico. La víctima se dio con los delincuentes y estos le dispararon al verlo con la escopeta. Todavía no pudimos establecer si alcanzó a gatillar”, dijo el comisario Ariel Britos, jefe de la comisaría de Río Colorado. “Esto no es común aquí”, agregó.

Zona insegura

A metros de la vivienda donde ocurrió el crimen funciona la escuela Juan Bautista Ferreyra. En el establecimiento educativo también se registraron este año hechos de inseguridad. “En menos de un año sufrimos seis robos. Los ladrones nos llevan lo que encuentran. Así nos arrebataron equipos de sonido, alimentos del comedor, garrafas, utensilios y otros elementos. Aquí no se puede tener nada”, relató una docente. A la escuela, que tiene 102 años, asisten 50 niños.

“Lo que pasa aquí es que no hay ningún tipo de seguridad. Estamos indefensos y con una ruta por la que los delincuentes se pueden movilizar sin problemas”, opinó el vecino Andrés González.

Ayer la comunidad estaba conmovida con lo sucedido. “Esto nos llena de espanto y preocupación. Mataron a un vecino de una familia muy trabajadora y que contribuyó a que generaciones de niños pudieran estudiar aquí”, concluyó el lugareño.

Las claves del caso

1- Los investigadores creen que los asaltantes pensaban que la víctima había vendido un camión y que tenía el dinero en la vivienda.


2- Los delincuentes se habrían equivocado de casa, ya que ingresaron a la vivienda del hijo que es docente y no realiza transacciones.

3- Los integrantes de la banda serían de la capital y tendrían experiencia. Quemaron el auto robado para borrar todo tipo de pruebas.

Realidad

Una familia conocida en El Cruce

Américo Ferreyra vivía en el paraje El Cruce, ubicado 3 kilómetros al norte de Río Colorado y a orillas de la ruta nacional 157. Al paraje se lo conoce con ese nombre porque está ubicado en el empalme con la ruta provincial 323, que conduce a Leales. Al fondo de la vivienda funciona la escuela 195, que fue bautizada con el nombre de Juan Bautista Ferreyra, padre de la víctima, por haber donado los terrenos donde se edificó el establecimiento educativo. El hombre abatido en el asalto era muy respetado. “Siempre fue un gran trabajador y amable con todos los habitantes del pueblo. Se trata de una familia muy conocida en la zona”, dijo Mariela de Rodríguez, de Río Colorado.

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