Perdieron la vista, pero en la escuela recuperaron el entusiasmo

Alumnos y profesores de la escuela Braille conmemoraron el Día de los Bastones Blancos con una obra de teatro.

15 Oct 2019 Por Karen Fernández

“Perdí la visión hace 26 años”, recuerda Juan Félix Paz. Sus alumnos le gritan “ídolo”, lo admiran y quieren superarse como él. Es el primer director no vidente de una escuela en todo el país y además fue nombrado maestro ilustre.

“Hace 20 años que soy docente, empecé como maestro de apoyo. Se jubiló la otra directora y yo me presenté en la junta. Ahí tomé el cargo de director. Día a día los alumnos van a la dirección por cuenta propia. Me saludan, me abrazan y se emocionan. Les encanta que sepa todos sus nombres”, comentó Paz.

Hace 100 años se inauguró la escuela especial Luis Braille en nuestra provincia. Con motivo de festejar y crear conciencia, organizaron actividades en consonancia con el Día Mundial del Bastón Blanco.

EJEMPLO A SEGUIR. Féliz Paz es el primer director no vidente de una escuela en el país. LA GACETA / FOTO DE ANALÍA JARAMILLO.

“El mensaje que les doy a las familias es que se acerquen a la institución, hay mucho trabajo y trayectoria. Además de estudiar, les damos las herramientas que necesitan para adaptarse a la sociedad”, explicó el director.

En la escuela Braille reciben alumnos desde los 3 años en adelante, su alumna más grande tiene 86 años.

“Hay mucha conciencia ahora, cada vez hay más no videntes que estudian en la universidad, hay más profesionales. Me tocó capacitar a compañeros para que sepan cómo nos tienen que tratar”, agregó.

Asegura que los tucumanos “cambiaron mucho en los últimos años” ya que los ayudan más. “Son muy solidarios, tenemos que esperar muy poco tiempo hasta que se acerca alguien a ayudarte a cruzar la calle”, comentó.

LA GACETA / FOTO DE ANALÍA JARAMILLO.

La mayoría de los alumnos coincide en que el problema que se les presenta principalmente es el estado de las calles y de las veredas de la provincia. “Es un problema de todos, para mí las barreras más grandes son las sociales, las personas. Pedimos que no nos miren como discapacitados. Queremos que nos den la posibilidad para demostrarles que si podemos”, opinó Paz.

Homenajear y agradecer

En los festejos premiaron a los docentes y alumnos que se destacaron durante todo el año. León Gasparín recibió la ovación de sus alumnos cuando escucharon su nombre. Es maestro de orientación y movilidad, perdió la visión en un accidente de auto cuando tenía 27 años.

“Empecé en la escuela como alumno, ahora sigo como profesor. Enseñamos desde nivel inicial, primario y secundario lo mismo que en la escuela común”, informó.

HOMENAJEADO. El profesor León Gasparín recibió un reconocimiento por su tarea, LA GACETA / FOTO DE ANALÍA JARAMILLO.

En la escuela también preparan a sus alumnos en lectoescritura Braille, tienen clases de computación con algunas adaptaciones y les enseñan a usar el bastón. Para los adultos preparan talleres de cocina, teatro, bijouterie, cerámica y muchas más opciones.

“Mis alumnos son los regalos de la vida que me llevaron a ser educador. Es algo hermoso, recibo mucho cariño por ayudar en lo que puedo. Los chicos se ríen mucho conmigo, una vez enseñándoles a caminar para atrás me comí un escalón y me caí. No me vieron, pero se rieron mucho”, recordó entre risas Gaparín.

El mensaje que deja a sus alumnos es claro: “siempre se puede, todo nos cuesta y el doble. A la familia y a la comunidad les digo que una persona no vidente se puede incluir a la sociedad de forma plena y efectiva”.

Transmitir usando todos los sentidos

El profesor de Educación Artística sorprendió a los asistentes al acto con una obra de teatro que puso a prueba el sentido del oído, del olfato y del tacto. Pablo Artaza estuvo a cargo de uno de los números más ovacionados de la mañana. Fue requisito para presenciar la obra cerrar los ojos o usar antifaces.

DISFRUTANDO. El público presente tuvo que presenciar la obra con antifaces. LA GACETA / FOTO DE ANALÍA JARAMILLO.

“Es una satisfacción que podamos transmitir lo que vivimos en los ensayos. Sentir que el público disfruta tanto como nosotros es muy lindo. Los actores se sueltan,  improvisan siempre y terminan armando toda la obra”, contó.

Y añadió orgulloso: “el director de la escuela me dijo que es la primera vez que está en una obra de teatro y la vive. No le tuvieron que decir que estaba pasando porque lo sintió. Eso me llena el alma porque logré mi objetivo”.

ELENCO DE LUJO. Los alumnos del taller de teatro de la escuela deleitaron a los presentes. LA GACETA / FOTO DE ANALÍA JARAMILLO.

El elenco estaba integrado por Julio César, Eduardo Campos, Adela Giménez y Gustavo Rodríguez. En una puesta en escena sencilla, despertaron todas las emociones posibles en su público y se llevaron una ovación de pie.

Todos son novatos en la actuación, se animaron a participar gracias a la insistencia de su profesor. “Formamos un grupo hermoso, somos muy compañeros. Es una emoción escuchar la reacción de la gente y saber que fuimos quienes generaron eso”, comentaron.

Adela Giménez es una de las protagonistas de la obra, perdió la visión a los 49 años; hoy tiene 62. “Yo quiero decirles a los que perdieron la visión que no se tienen que opacar. Nosotros somos útiles, somos capaces. No queremos que nos dejen encerrados en cuatro paredes, que no nos olviden. Sigan adelante porque van a conseguir lo que se propongan”, animó.

LA GACETA / FOTO DE ANALÍA JARAMILLO.

Además, pidió un favor. “Tenemos muchos problemas con el estado de las calles, están destruidas. Sobre todo cuando llueve, nos tropezamos y nos mojamos con los pozos. Le quiero pedir al gobernador y al Intendente que piensen en nosotros, en todos los tucumanos; por favor arreglen las calles y las veredas”, suplicó.

Un festejo muy importante

Ricardo Argañaráz tiene 16 años y asiste desde pequeño a la escuela. “Estos festejos, son muy especiales e importantes para nosotros. Disfruté mucho la obra de teatro, estuvo buenísima. No esperábamos esta sorpresa, fue un regalo muy lindo”, agradeció.

“Quiero darle un mensaje a los chicos que tienen miedo, tenemos que tener presente que la sociedad no se va a amoldar a nosotros. Nosotros podemos y tenemos que incluirnos en la sociedad porque si se puede, les digo a la familia que se animen  y no tengan miedo”, pidió Argañaráz.

AGRADECIDO. Ricardo Argañáraz participa siempre del festejo por el Día Mundial del Bastón Blanco. LA GACETA / FOTO DE ANALÍA JARAMILLO.

Él está convencido que siempre hay gente que los va a ayudar a cruzar la calle, al subir al colectivo y a ubicarlos cuando no saben a dónde ir. “Lo único que remarco es que las veredas tienen muchos obstáculos, para eso aprendemos bien a usar nuestro bastón. Actúa cómo nuestros ojos, nos ayuda a descubrir muchas cosas”, comentó.

Crear conciencia

Carolina Páez es maestra de orientación y movilidad de la escuela Luis Braille. “Les enseño a mis alumnos a usar el bastón, a que reconozcan el edificio de la institución y sus alrededores. Todo lo pueden aplicar en sus casas”, dijo.

Es importante destacar que existen tres tipos de bastones. “El blanco es para las personas no videntes. El verde lo usan las personas con visibilidad reducida. Y el blanco con franjas rojas es para las personas que además de ser ciegas, tienen disminuida la audición. Esa es la distinción correcta, pero algunas obras sociales sólo entregan el bastón blanco”, agregó Páez.

EDUCADORES. Los docentes de la escuela Braille se ponen en la piel de sus alumnos. LA GACETA / FOTO DE ANALÍA JARAMILLO.

Los maestros de la escuela tomaron cariño con la institución ya que enseñan hace muchos años, como Gladys Pacheco que dicta clases hace 23 años.

“Algunos alumnos de la escuela viajaron a los Torneos Evita a participar y les fue muy bien. El año que viene nos dijeron que no se va a hacer más porque no hay presupuesto, es algo muy triste. No van a hacer más estos torneos con la educación especial”, lamentó.

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