La huelga suma tensión y paraliza a Ecuador

Sindicatos y comunidades indígenas ponen más presión a Moreno para que derogue el programa económico acordado con el FMI.

10 Oct 2019
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FURIA Y FUEGO. Los manifestantes enfrentaron a la policía, que lanzó gases para dispersar a la multitud. fotos reuters

QUITO, Ecuador.- Sindicatos y otros grupos disconformes con las medidas del gobierno de Lenín Moreno se manifestaban ayer por las calles de la capital de Ecuador. La protesta contra el aumento del precio de los combustibles y el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) llevó a que miles de indígenas y campesinos se vuelquen a la capital y que las centrales obreras llamen a una huelga general.

El presidente -que denunció un intento de golpe de estado- trasladó la sede del gobierno de Quito a Guayaquil, unos 270 kilómetros al suroeste, desde donde promueve el diálogo con la dirigencia de la poderosa Confederación de Nacionalidades Indígenas (Conaie). “Hay diálogo para los hermanos indígenas que lastimosamente tienen necesidades, y en eso estamos de acuerdo”, dijo en una declaración a los medios.

Sin embargo, la protesta no cede. Desde la mañana, las calles estuvieron casi vacías y algunas empresas cerradas en Quito y otras ciudades, según testigos, mientras de a poco se iban concentrando los manifestantes al comienzo del séptimo día de una jornada de protestas, en donde se han registrado saqueos y ataques a bienes públicos.

Movimientos sociales y sindicatos, liderados por los indígenas, dieron inicio así a una huelga nacional, luego de que Moreno se negara a revocar medidas de austeridad que desencadenaron los peores disturbios en una década y dejaron a cientos de detenidos.

Los indígenas se concentraron en el centro norte de la capital -adonde llegaron entre el lunes y martes desde el interior del país- y comenzaron a marchar rumbo al casco histórico de la ciudad. A esa protesta se sumaron sindicatos y trabajadores independientes.

El bloqueo se mantenía en Sierra Norte, Centro, Austro y de Santo Domingo. En Ambato y Pastaza se registraron saqueos y los manifestantes fueron acusados de destrucción de propiedad privada y pública.

Los aborígenes exigen que el presidente Moreno desista del desmonte de los subsidios, acordado con el FMI a cambio de préstamos por 4.209 millones de dólares. “Ya hemos tenido los acercamientos respectivos; hemos conversado con algunos de sus dirigentes”, dijo Moreno.

Ayer, pese al contacto inicial, con la mediación de las Naciones Unidas (ONU) y de la Iglesia Católica, Moreno admitió que hay dificultades porque son más de 60 las organizaciones con las que debe negociar una salida.

Sin que amainen las protestas que se registran desde hace una semana, manifestantes asaltaron el martes la sede legislativa. La fuerza pública logró desalojar a las personas que ingresaron, por breve lapso, al edificio desocupado de diputados en la militarizada capital ecuatoriana.

Las protestas que estallaron por el fin de los subsidios -pactado con el FMI- y la consecuente alza de hasta 123% en los combustibles desataron más caos y golpearon la producción petrolera debido a la toma de pozos en la Amazonía. En Quito, militares y policías repelieron con gas lacrimógeno a varios cientos de manifestantes que con la cara cubierta también intentaron ocupar la sede del Congreso unicameral.

Moreno acusa por el estallido social al ex presidente Rafael Correa de intentar derrocarlo en alianza con el gobierno venezolano de Nicolás Maduro. “El sátrapa de Maduro ha activado junto con Correa su plan de desestabilización”, dijo.

Maduro se burló de la acusación, mientras que Correa pidió el adelanto de elecciones -previstas para 2021- ante lo que describió como una “grave conmoción social”.

El ex gobernante vive en Bélgica y enfrenta una orden de captura en Ecuador por un delito que le endilga la fiscalía desde antes de que estallaran las protestas la semana pasada. Los Estados Unidos, la Secretaría General de la OEA y siete países latinoamericanos encabezados por Brasil, Colombia y Argentina cerraron filas en torno a Moreno. (Reuters-Télam)

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