Qué hicieron bien Los Pumas y qué no

"Nico" Sánchez habló del torneo del seleccionado argentino.

10 Oct 2019 Por Federico Espósito
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SOLICITADO. Nicolás Sánchez al término del partido, firmando autógrafos a los fanáticos japoneses en el estadio de Saitama. FOTO DE Pablo OriZ

Entre el Mundial que fue y el que Nicolás Sánchez esperaba que fuera hay un mundo de distancia. Goleador y figura de Inglaterra 2015, en Japón 2019 fue relegado al banco de suplentes después de un flojo debut ante Francia y luego marginado por completo de lo que era una final contra “La Rosa”. Un golpe tras otro al orgullo de un jugador que nunca se conforma y que sufre cada segundo que pasa fuera de la cancha. No obstante, “Cachorro” pudo al menos llevarse un último partido más a la altura de lo que todos y él mismo esperaban de él, con una muy buena conducción, compromiso defensivo, efectividad hacia los palos (acertó cinco de seis intentos) y un try que sirvió para destrabar la pulseada con los estadounidenses y llegar al triunfo por 47-17.

“Necesitábamos volver a sentir lo que no habíamos sentido en los partidos anteriores, que era esto de disfrutar de jugar al rugby. Nos habíamos propuesto tener un buen partido en ese sentido, porque además queríamos regalarle a ‘Legui’ (Juan Manuel Leguizamón) una buena despedida”, resaltó el tucumano, que tras el partido se fundió en un fuerte abrazo con el santiagueño. “Es un referente de esta camiseta. Deja una huella muy grande, que es la forma de sentir, la forma de entrenarse, de ser el ejemplo y poner el equipo por encima de todo. A veces le tocaba no jugar y de todos modos era el primero en entrenarse, en poner buena onda. Para los que tuvimos la suerte de acompañarlo en este tiempo, nos dejó un aprendizaje muy grande”, elogió Nicolás a su compañero, que jugó su último partido con Los Pumas.

Fue una última imagen distendida, feliz, lejos de los gestos de preocupación y nerviosismo que se advertían hasta antes de ayer. “En ninguno de los otros partidos se vio un equipo relajado. Al no salirnos las cosas, nos empezamos a meter presión en lugar de disfrutarlo”, se sinceró Sánchez. “Es que la derrota contra Francia fue un golpe muy duro para todos. Individual y colectivamente, ese partido nos marcó de una manera negativa. A partir de ahí se hizo muy difícil. El segundo tiempo contra Tonga fue malo y después la derrota con Inglaterra nos llevó al momento más difícil de nuestras carreras”, agregó.

“Cachorro” admitió que el regreso al seleccionado tras dejar Jaguares y marcharse al rugby francés fue mucho más difícil de lo que esperaba. “Pensé que al volver al Championship todo iba a ser como el año pasado y me iba a adaptar rápidamente, porque sentía que manejaba bien el sistema, pero me encontré con otra realidad. Me costó agarrarle la mano”, explicó el goleador histórico.

Aunque durante la Copa el entrenador Mario Ledesma dio a entender que tiene en mente un proceso de renovación, Sánchez dejó en claro que seguirá peleando por su lugar en el seleccionado. “Ahora es el momento de analizar lo que se hizo bien y lo que se hizo mal, individual y colectivamente. Las ganas de jugar en Los Pumas las voy a tener siempre. Ya después será decisión del entrenador si quiere que esté, pero yo tengo ganas de seguir vistiendo esta camiseta”, afirmó Nico, que a Francia 2023 llegará con 34 años. “En cuatro años pasan muchas cosas, así que es difícil planificar con tanta anticipación. En 2015 tenía 26 años, y aspirar a jugar con 30 es más factible que aspirar a hacerlo con 34, pero bueno, depende 100% de lo que haga en estos cuatro años. Voy a tratar de dar todo para que me sigan teniendo en cuenta”, cerró.

1. Un nuevo proyecto a largo plazo:

Cuando asumió la conducción de Los Pumas, a fines de 2013, Daniel Hourcade presentó un proyecto a largo plazo, que contemplaba llegar al Mundial de 2015 con un equipo muy competitivo, pero que apuntaba los cañones principales a Japón 2019, al que Argentina debía llegar en condiciones de aspirar al título. Pudo cumplir la primera parte con un espectacular cuarto puesto en Inglaterra, pero los malos resultados a partir del año siguiente precipitaron su renuncia a falta de poco más de un año para el Mundial. Argentina no puede darse el lujo de volver a cambiar de caballo en mitad del río, y menos cuando la otra orilla está cerca, por lo que la UAR deberá decidir quién lidera el proceso hacia Francia 2023 (sea Mario Ledesma u otro), darle libertad para trabajar y respaldarlo si los resultados tardan en llegar.

2. Definir el papel de Jaguares:

Otra decisión que deberá tomar la Unión Argentina de Rugby es si Jaguares continúa siendo un equipo con aspiraciones competitivas propias o si vuelve a estar al servicio de Los Pumas, como era al principio, sirviendo como equipo de desarrollo. Despegarse de ese rol subsidiario, que le impedía a veces alinear la mejor formación posible, le permitió a la franquicia despegar y conseguir mejores resultados en el Súper Rugby, pero a costa de desgastar físicamente a las figuras del plantel de cara a la temporada de Los Pumas. Por otro lado, la veda a la convocatoria de “europeos” al seleccionado obedecía a la necesidad de fortalecer a Jaguares, la gran apuesta de la UAR, evitando un éxodo masivo de figuras al económicamente poderoso mercado europeo. Hasta no hace mucho, para jugar en Los Pumas había que jugar sí o sí en Jaguares o en Argentina XV, y por eso muchos decidieron quedarse. Sin embargo, muchos comparten la idea de que en Los Pumas deben estar los mejores, sin importar dónde jueguen. La cuestión es que si se adopta ese criterio, muchas figuras emigrarán a Europa (donde los sueldos tienen más ceros que en la UAR) y eso impactará significativamente en el nivel de Jaguares, que es en el que los jugadores suman rodaje juntos. No es una decisión sencilla.

3. Unificar criterios:

En un principio, cuando la función principal de Jaguares no era tanto buscar grandes resultados en el Súper Rugby sino foguear a los futuros Pumas en el roce internacional, entre Daniel Hourcade y Raúl Pérez (entrenadores de Pumas y Jaguares, respectivamente) existía un grado de comunicación fluida y constante. Desde la llegada de Mario Ledesma a la conducción, el staff de la franquicia comenzó a trabajar con independencia del de Los Pumas. Y esa distancia se mantuvo cuando “Bocha” tomó el lugar de “Huevo” en el seleccionado y Gonzalo Quesada ocupó el suyo en Jaguares. Aunque ambos aseguraron tener una larga relación de amistad, los argumentos de Ledesma para no incluir a “Queso” en el staff mundialista después de que este llevara a Jaguares a su primera final de Súper Rugby no convencieron a nadie. Y lo cierto es que hubo una clara diferencia entre la forma de jugar de un equipo y la del otro, siendo que los jugadores eran prácticamente los mismos. Dejar los egos de lado y unificar criterios aparece como urgente.

4. Seguir trabajando en las formaciones:

La mayor vocación ofensiva y de juego abierto del seleccionado en los últimos años socavó en cierta forma lo que antes era su bandera: el scrum. La llegada de Ledesma, especialista en esa formación, no dio los resultados que se esperaba, aunque durante el Mundial las formaciones fijas dejaron una imagen más firme que en el Rugby Championship. El sistema de la UAR debe apuntar -en realidad, ya lo hace- a formar jugadores que sientan el scrum, formación que incluso en el rugby moderno sigue siendo no sólo una gran plataforma de ataque, sino también una herramienta de sometimiento psicológico.

5. Efectividad ofensiva:

El promedio de tries por partido de Los Pumas decayó notablemente desde el Championship del año pasado a esta parte, más allá de los siete que le anotó al defensivamente frágil Estados Unidos y los cuatro a Tonga en esa ráfaga de 20 minutos. Sin dudas que la baja de rendimiento y/o lesiones de depredadores como Ramiro Moyano, Bautista Delguy y Matías Moroni tuvo su impacto, pero también la tuvo la incapacidad de definir muchas oportunidades claras de try, por falta de precisión en el pase final o simplemente de paciencia para resolver de la manera más inteligente.

6. Pateadores efectivos:

Vinculado a lo anterior, un equipo con pretensiones altas necesita contar con pateadores confiables. En partidos cerrados, un acierto a los palos puede marcar la diferencia entre un triunfo y una derrota. Por eso, Los Pumas necesitan recuperar al mejor Sánchez (como el que se vio ayer contra EE.UU.) y contar con una buena alternativa de lanzador.

7. Una buena transición:

Con palabras y también con hechos, Mario Ledesma anticipó que un ciclo está llegando a su final, y que tiene en mente encarar una renovación. Sin embargo, pasar la escoba indiscriminadamente tampoco es lo más aconsejable: una transición fluida y saludable no puede ni debe prescindir de los referentes de un plantel de la noche a la mañana. La experiencia transmitida de los líderes es un factor fundamental en la maduración de un equipo.

8. Un líder positivo:

Con la partida de Pablo Matera al rugby francés y la incertidumbre acerca de cuál será la situación de los jugadores que se desempeñan en Europa, el entrenador deberá nombrar un nuevo capitán. No es una decisión menor ni sencilla, ya que su relación con los líderes del plantel navega entre la frialdad y la indiferencia. Puertas afuera se niega, pero la distancia se advierte desde lejos, en gestos y palabras. Tomás Cubelli aparece como una de las opciones principales, aunque más que el quién, importa el qué: debe ser un líder positivo, que contagie, que motive y que transmita con el ejemplo.

9. Manejo de grupo:

Para ser un buen entrenador, no alcanza con saber mucho del juego. Los conocimientos técnicos son importantes, pero deben complementarse con habilidades de manejo de grupo. Una característica que comparten los mejores entrenadores del mundo, sea en la disciplina que sea, es que además de conocer los tecnicismos de su disciplina, son grandes motivadores. En ese sentido, hubo una clara diferencia entre Quesada, quien se metió al plantel en el bolsillo y sacó lo mejor de los jugadores, y Ledesma, que deterioró la confianza general del plantel y no supo ganarse a sus referentes. Eso es un aspecto que deberá mejorar si continúa al frente del seleccionado.

10. Volver a las bases:

Un mérito que le cabe a los All Blacks es dominar el ABC del rugby. Pueden no inventar nada nuevo, pero lo simple lo hacen perfecto, y eso vale mucho. Y es que por complejo y novedoso que sea un plan de juego, es inútil si la pelota no se pasa bien o si se fallan los tackles. El juego ha evolucionado mucho, pero dominar las destrezas básicas sigue siendo el mandamiento número 1.

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