Atlético: tarda, pero al fin llega la felicidad

Fernández se destapó ante Talleres.

07 Oct 2019
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ES SUYA. Fernández lleva la pelota durante el partido ante Talleres. Jugando como lateral dominó la pelota en su sector. LA GACETA / OSVALDO RIPOLL

Más de un mes se tardó Atlético en volver a conseguir una victoria en esta temporada. Dos derrotas en la Superliga y dos empates que derivaron en una temprana eliminación en la Copa Argentina, sucedieron en el medio de una racha que pareció más larga de lo que quizás realmente fue. Dejando de lado la percepción de la seguidilla, José Luis Fernández puede dar fe que fue duro y aunque antes de eso hubo victorias, el equipo no la pasó bien desde que comenzó el torneo hasta que finalmente le ganó jugando bien a Talleres, el viernes pasado.

Ese cambio llegó a partir de un giro de 360 grados en las actuaciones de varios de sus protagonistas, entre ellos el ex Rosario Central. “Creo que fue mi mejor partido. Me sentí muy bien. Estaba necesitando hacer uno así. No venía teniendo buenos encuentros”, admitió Fernández.

Con lo que cuesta la autocrítica en el fútbol argentino, no hay más que allanarse ante las palabras del jugador “decano”, que reconoce que empezó mal la temporada. No sólo no pudo tener el nivel por el que se había transformado en uno de los primeros refuerzos del equipo, sino que además terminó saliendo de su puesto habitual (volante por izquierda) para hacerlo como lateral, en ese mismo sector.

Fernández había iniciado el torneo como volante pero ante algunas eventualidades, terminó retrasando su posición. El último partido que había jugado allí había sido ante Vélez y cuando parecía que iba a ir al banco ante Talleres, la lesión de Fabián Monzón le abrió una nueva puerta. “Es lamentable que sea por una lesión pero me tocó jugar como titular y lo pudo aprovechar al máximo”, explicó el jugador.

Tal como lo dijo, así fue. Fernández aprovechó esa chance al máximo, tanto en el fondo como en la ofensiva, en iguales dosis. “Traté de marcar y atacar”, agrega. Y vaya que lo logró.

Su actuación, así como la de varios de sus compañeros, ayudó al equipo a conseguir la tan necesitada victoria y aunque aún los objetivos no están cumplidos, hubo tiempo para festejos.

“Primero lo celebramos con la gente, que es un caso aparte. Más allá de que el equipo no tenía respuesta, siempre estuvieron alentándonos sin importar día u horario. Les debíamos una alegría”, dijo Fernández. “Además, lo disfruté con mi mujer, ya que mis dos hijos están en Buenos Aires”, agregó.

Ahora, habrá que esperar casi dos semanas para que el equipo vuelva a jugar oficialmente. Justo cuando se le había dado un partido para repetir rápidamente. “Cuando uno gana después de mucho tiempo y de la forma que se logró, querés volver a jugar al otro día, pero el parate no nos deja. Lo fundamental es que vamos a tener una semana tranquila y nos sirve un montón para trabajar con mucha confianza para lo que resta del torneo”, detalló.

Cuando llegue el momento de jugar será ante Banfield y Patronato, dos equipos que pelean en los últimos lugares y de los que Atlético debería aprovecharse. “Son dos equipos necesitados. Eso lo hablará el técnico en la semana previa a cada partido. Ojalá que podamos sumar los seis puntos, pero ahora es cuestión de pensar en el día a día, y seguir mejorando”, finalizó.

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