Palpitando la semifinal de la Libertadores: “Alfaro tiene una Ferrari, no un Falcon”

Juan Amador Sánchez, que se dio el gusto de vestir las dos camisetas, considera que River llega con menos presión al Superclásico.

30 Sep 2019 Por Miguel Eduardo Décima

En el mundo del fútbol, algunos trascienden por su talento. Otros lo hacen por su entrega y dedicación. Están los que pasan sin pena ni gloria y aquellos que disfrutaron de momentos inolvidables a lo largo de su carrera. En este último grupo se puede incluir a Juan Amador Sánchez, un defensor que jugó en Boca y en River en diferentes momentos. Un lujo que pocos pueden darse y que cada vez se vuelve más difícil de lograr por el fanatismo con el que se vive el Superclásico. 

El oriundo de Totoras, Santa Fe, conoció la intimidad de ambos clubes y eso lo convierte en una opinión autorizada para analizar un tema que ya atrapa a todos los argentinos: la serie de los Superclásicos que comenzarán mañana por una de las semifinales de la Copa Libertadores. LG Deportiva se comunicó telefónicamente con el ex marcador central que desde hace tres años es el manager de Platense, club que en esta temporada ascendió a la Primera Nacional.

“XENEIZE”. En la temporada 1986/87 jugó en Boca, tras su paso por Huracán.

“Estas instancias eliminatorias por la Copa se viven con mayor intensidad que un duelo por los torneos locales. Este duelo copero se potencia porque está fresco el recuerdo de la final que se jugó en Madrid. Sumando todos estos condimentos, este River-Boca genera una expectativa única. Aunque parezca una frase hecha, les aseguro que cuando se jueguen los partidos se parará el país”, señaló el ex futbolista que debutó en Huracán a los 20 años.

Sánchez aclara que cuando jugó los clásicos no fueron instancias decisivas como la serie que arranca mañana. Sin embargo, eso no le quitó trascendencia a los partidos que jugó. “Tener en frente al rival de toda la vida ya genera un sabor muy especial. En lo personal pude hacer realidad el sueño que cualquier futbolista quisiera protagoniza. Me siento un elegido. Es difícil explicar los sentimientos encontrados que genera todo lo vivido en mi época de jugador”, señaló.

Los tiempo cambiaron. Las redes sociales potenciaron el clima que se vive antes, durante y después de los clásicos. Los partidos ya no se juegan sólo sobre el césped del Monumental o de La Bombonera. “ Eso es natural. Antes, como mucho, había 10 periodistas cubriendo las prácticas y hoy con las redes sociales, la información se genera en forma permanente y casi todo se transmite en vivo. Ahora un jugador se saca una selfie en una práctica, la sube a las redes y de inmediato se propaga por todo el mundo. Por eso, la promoción de este tipo de encuentros es impresionante. La expectativa que genera no tiene límites”, señaló.

CON LA BANDA ROJA. Jugó dos temporadas en River, entre 1990 y 1992.

Sánchez considera que sus pasos por Boca y River fueron experiencias distintas. “En 1986 fui a Boca siendo todavía muy pibe. En ese tiempo creía que me la sabía a todas. Además, pensaba que me adaptaría al mundo sin dificultades. Desgraciadamente me equivoqué. A River fui a los 30 años. Tenía más experiencia y me preparé de manera distinta. Fui más precavido para no cometer los errores típicos de la juventud, esos que lamenté durante mi paso por Boca”, dijo.

Varios clásicos tuvieron a Sánchez como protagonista con la camiseta de Boca (1986/87) y de River (1990/92). “No recuerdo con precisión cuantos fueron, pero contando los de los torneos de verano en Mar del Plata pude haber llegado a jugar más de 10 partidos. Haciendo un repaso de esa época me fue mejor de lo que pensaba. En Boca jugué dos del torneo local y dos por la Copa Libertadores. Cuando estuve en River ellos ganaban los clásicos pero nosotros salíamos campeones”, acotó.

A medida que pasan los años, los recuerdos cobran mayor dimensión. “No hay nada que se compare con la experiencia de jugar el clásico en la cancha de Boca con hinchas de los dos equipos. El Monumental lleno es tremendo, pero la Bombonera con ambas hinchadas es algo único. Nunca viví una situación parecida. Recuerdo aquel famoso partido que se jugó con una pelota naranja. Fue el 6 de abril de 1986. Ese día jugué para Boca y el ‘Beto’ Alonso convirtió dos goles para River, que esta tarde dio la vuelta olímpica. Jugando para River recuerdo el partido de la temporada 90/91 que ganamos 2-0 con tantos de Jorge Higuaín y Rubén ‘Polillita’ Da Silva. Nunca había visto tanta gente en el Monumental como la que asistió ese día”, indicó.

Sánchez considera que haber jugado para los dos clubes es algo maravilloso. “En mis 17 años de jugador profesional, puedo decir que vestir esas camisetas fue lo mejor que me pasó en la vida deportiva. Fue la frutilla del postre de una trayectoria que me enorgullece”, dijo.

Sánchez considera que esta serie los dos equipos llegan muy parejos. “Boca, a pesar que no muestre el juego que por allí se le pueda exigir a un equipo de su jerarquía, tiene un plantel de jerarquía. Gustavo Alfaro dice que tiene un Ford Falcon, pero no es así. En realidad tiene una Ferrari modelo 2019. Los jugadores que deja en el banco serían titulares indiscutidos en cualquier otro equipo. Por lo que pasó el año pasado en Madrid, es indudable que River llega a estos partidos con menos presión. Si pierde, quedará eliminado en una instancia semifinal. Boca, en cambio, perdió la final. Y eso en la cabeza de los muchachos puede llegar a influir mucho”, manifestó el santafesino.

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