La reformulación de las bibliotecas populares

28 Sep 2019

Durante muchísimo tiempo, cumplió un papel muy importante en el desarrollo educativo y cultural de las sociedades, especialmente para los vastos sectores con necesidades económicas que no disponían de dinero para comprar libros y textos de estudio. Con alguna periodicidad, las bibliotecas compraban libros para actualizarse, en particular, en las universidades. En nuestro país, las bibliotecas populares son dirigidas y sostenidas principalmente por sus socios y brindan información, educación, recreación y animación socio-cultural, por medio de una colección bibliográfica y multimedial general.

El 23 de septiembre pasado se celebró el Día de las Bibliotecas Populares, fecha que evoca el día en que Domingo Faustino Sarmiento presentó un proyecto y se sancionó la ley de promoción y de protección para las bibliotecas populares en 1870. En nuestra provincia, hay actualmente 40 instituciones de ese tipo. El titular de la Federación de Bibliotecas Populares de Tucumán le dijo a LA GACETA Play que no se hallan en las mejores condiciones y padecen la escasez de lectores. “Hay muchas necesidades y poco incentivo en la sociedad. Desde las bibliotecas populares buscamos incentivar la lectura, que sea en formato tablet, celular, computadora, papel, libro, que sea en el que cada uno pueda y quiera, pero la idea es fomentar la lectura. Hoy se las ve despobladas”, señaló.

En nuestra sección Cartas del 24 de septiembre, una lectora recordó que en 1996, el entonces gobernador Bussi eliminó el subsidio de los gastos de mantenimiento e hizo referencia a la ley 7693, que nunca se reglamentó. “¿Qué diría el maestro Sarmiento, que luchó para protegerlas creando una ley nacional para garantizar a los habitantes el derecho a la información, formación y educación? Las bibliotecas solicitamos al Poder Ejecutivo la reglamentación de la ley, para evitar que se cierren y para que vuelvan a ser en Tucumán espacios de integración y libertad”, escribió Rina Groy.

La ley 7693, promulgada en enero de 2006, disponía la creación del Sistema Provincial de Bibliotecas con la finalidad de fomentar la creación, desarrollo y funcionamiento de las bibliotecas en todo el territorio de la provincia, para garantizar a todos sus habitantes el ejercicio pleno del derecho a la información, formación, recreación y animación sociocultural. Tendría como misión la promoción de la lectura, de la investigación y de las actividades culturales para asegurar el derecho a la información, la educación y la recreación para el desarrollo de la comunidad.

En los últimos lustros la tecnología ha revolucionado los medios de comunicación, desde un teléfono móvil se puede acceder a cualquier información, así como a libros (i-books) que pueden ser leídos en la pantalla táctil, con la posibilidad de imprimirlos en muchos casos. No se necesita tener en la casa los 30 tomos de la Enciclopedia Británica o del Diccionario Espasa Calpe, que además se desactualizan rápidamente. En contrapartida, este auge digital ha llevado a que las nuevas generaciones lean menos libros. Y en ese sentido, las bibliotecas tradicionales han comenzado a despoblarse. Sin embargo, aquellas que se hallan en zonas rurales donde los adelantos aún no han llegado del todo, siguen cumpliendo un papel importante en el estudio de los chicos. Los ejemplares muy valiosos por su antigüedad podrían ser digitalizados a través de un programa impulsado por el Estado. Con su apoyo, estas nobles instituciones deberían reformularse para seguir prestando un servicio útil a la comunidad.

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