Expo 2019: creadas por el hombre, pero que parecen de ficción

La nueva tecnología en maquinaria agrícola cautiva a los tucumanos que visitan la Expo Rural.

28 Sep 2019 Por Guadalupe Norte
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PULVERIZADORA. Los brazos de esta máquina pesticida miden 36 metros. LA GACETA / ANTONIO FERRONI

Acorde al lema “Proyectando el futuro” en esta edición de la Expo Rural pareciera que aterrizaron naves espaciales en Cebil Redondo. En materia de siembra la innovación llegó para quedarse y, de la mano de la tecnología, es capaz de presentarnos máquinas agrarias que parecen colosos.

“Cómo Letron de Transformers”, afirma Leo Barrionuevo, de 11 años, en referencia a aquella película donde los vehículos se transforman en robots. Mientras, su papá, Roberto Barrionuevo, observa en un cartel las propiedades del aparato: una cosechadora de caña roja que duplica la altura de ambos.

Por fortuna -ante aquella confusa lista de dimensiones, anchos y pistones- aparece Mario Del Longo para explicarles a los visitantes sobre los productos. “Para la gente que desconoce el modo de trabajar en el campo el tamaño de las máquinas es sorprendente. Esta es una cosechadora modelo A8010, la última del mercado”, enfatiza el asesor comercial de Case IH.

¿Cómo funciona? En la parte delantera, el aparato tiene dos pinzas (de más de dos metros) con las que quita la maleza de las plantaciones. Sumado a una cuchilla afilada que corta las cañas hasta largar pedazos de 30 o 40 centímetros. Al desconocer sobre el tema, quizás algunas de las descripciones de Mario nos resulten incomprensibles, pero luego el comerciante nombra las palabras claves de esta época. “No hace falta estar ahí -agrega-. Actualmente estos equipos cuentan con sistemas de perimetría así que con sólo configurar una app en tu celular podés ver el consumo energético o su avance”.

Su compañera de fórmula es la megaenfardadora. Titán más pequeño con contornos circulares que se encarga del “trabajo sucio” (literal y metafóricamente). “Su función es recoger los residuos de la planta de caña que deja en el piso la cosechadora y compactarlos en mega fardos de 1,10 metro de ancho y 90 cm de altura. Todos salen ya atados con hilo y listos para transportar”, detalla Mario.

“Están buenísimas. En Amaicha del Valle no tenemos este tipo de máquinas tan copadas. Es un sueño poder subirnos a alguna, aunque sea para probarlas. Sobre todo porque en la escuela nos enseñan la parte teórica de su funcionamiento”, comenta Joaquín Nieva, alumno de la Escuela Agrotécnica de dicha localidad. Al parecer, el futuro llegó hace rato.

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