Tiene 17 años e ideó un bastón inteligente para ciegos que detecta obstáculos en altura

La creatividad es la clave del futuro. Todos nacemos creativos, pero muchos perdemos esa cualidad en el camino.

22 Sep 2019 Por Lucía Lozano
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Bastón para ciegos LA GACETA / FOTO DE FRANCO VERA

Levantarse un día y ¡eureka! Tener una gran idea. Ser creativo. Patentar un invento. ¿Suena a deseo inalcanzable? Gabriela Ballesteros nunca se había planteado esa posibilidad. Ella, a sus 17 años, andaba por la vida de acá para allá, en colectivo, observando siempre a su alrededor con su cabecita curiosa. Hasta que un día algo la enojó mucho: un hombre que caminaba por el centro con un bastón blanco se golpeó la cabeza con la caja de un aire acondicionado. Era ciego y no tuvo ninguna señal de que ese obstáculo iba a atravesarse en su camino.

La imagen le quedó grabada a fuego. Y ella solo pensaba en cómo podía hacer ese bastón para avisarles a las personas con discapacidad visual cuando se enfrentaban a una situación peligrosa. Puso manos a la obra. Visitó dos talleres de robótica. En uno de ellos, en Aetti (Asociación de Empresas Tucumanas de Tecnología de la Información) quedaron encantados con la idea. Compraron los materiales. Se sumaron un ingeniero, Manuel Vázquez, y una experta en impresión en 3D, Lourdes Díaz. “¿Qué nos faltaba? Hablar con una persona ciega. Así conocimos a Adrián Bautista. El fue fundamental porque nos marcó el camino… nos explicó exactamente qué necesitan los no videntes. Me impresionó escuchar, en primera persona, cómo se arriesgan a diario en la ciudad”, cuenta la joven estudiante.

Gabriela cursa el último año de la secundaria en el colegio Pellegrini y es la abanderada. Desde los ocho años maneja las computadoras con una habilidad sorprendente. Es autodidacta. Le encanta la robótica. De hecho, con sus creaciones participa de las competencias de robots autómatas. El año que viene piensa estudiar ingeniería electrónica. Pero ella, mientras tanto, ahora solo piensa en terminar ese bastón que podría facilitarle la vida a miles de ciegos en Tucumán y -¿por qué no?- en el mundo. La dificultad o limitación permanente para ver es -por lejos- la discapacidad más frecuente en nuestra provincia. Según los datos del Indec, son más de 56.000 tucumanos.

El bastón inteligente ideado por Gabriela tiene infrarrojo (no le gusta el ultrasonido). Puede calcular la distancia de los obstáculos y también, por ejemplo, cuánto mide un escalón. Puede determinar si el objeto próximo es estático o está en movimiento. Un sensor en la parte superior puede medir los objetos que están en altura (cajas de aire acondicionado, carteles, farolas, postes y hasta ramas de árboles), detalla mientras muestra todo lo que armó por ahora sobre un listón de madera.

El proyecto es que el bastón se conecte al celular y así emita alertas para advertir al usuario de los obstáculos en el camino. En las próximas dos semanas ya tendrán terminado el bastón, que será plegable y muy parecido al que utilizan hoy los ciegos, adelantó Omar Rivas, presidente de Aetti, quien desde hace varios años apoya a emprendedores tucumanos convencido de que la creatividad es la clave del futuro.

La cualidad más alabada

Ser creativo es hoy un valor en alza. Es una de las cualidades humanas más alabadas. Escuchamos esto todo el tiempo en las empresas, en las escuelas, en la vida cotidiana. La duda sigue siendo desde hace tiempo: ¿creativo se nace o se hace? ¿Es posible entrenar la creatividad?

¿Qué se necesita? Le consultamos a mentes creativas tucumanas y la respuesta de ellos fue: generar espacios de libertad de expresión y alentar la curiosidad, ocupar la cabeza con muchas cosas diferentes.

La acumulación de materia prima es lo que hace a la mente creativa porque comienza a unir todas esas ideas. Ya lo decía Steve Jobs: “la creatividad es conectar lo disperso”. El escritor Ray Bradbury también proponía a sus estudiantes llenar el cerebro de hechos distintos y decía que en cierto momento todas esas cosas chocaban y así surgían las ideas originales.

La psicóloga  Graciela Chamut, especialista en Recursos Humanos, explica todos nacen con un potencial creativo, algunos con más que otros. ¿Se puede desarrollar y estimular ese potencial? “Claro que sí. El talento tiene que estar unido a la pasión, a la motivación y a la perseverancia. Son ingredientes esenciales”, sostiene.

Ser deliberado, espontáneo, libre… parece ser fundamental en las mentes creativas. Chamut opina que no es imprescindible. Sí lo es el pensamiento positivo: el creer que se puede hacer algo, salir de la queja y querer cambiar un aspecto de la vida para mejorar.

Ana Bisfdorff: “las mejores ideas surgen al mirar a nuestro alrededor”

A Ana Bisfdorff le basta con mirar alrededor y pensar en las necesidades no resueltas. De ahí surgen las mejores ideas, según esta emprendedora tucumana que creó una línea de ropa para mujeres ciclistas. Eso sí: para ser creativo según ella, se necesita ser soñador, rebelde, apasionado y curioso.

“Creo que creativo se nace y luego nos vamos educando. Reconozco en las personas creativas primero un artista, por su sensibilidad hacia las cosas”, añade la empresaria. Ella, cansada de que las ciclistas “se vistan de hombres” y de no conseguir ropa, decidió incursionar en el ámbito del diseño. A un año de su lanzamiento, la marca “Dorff” presentó la segunda temporada y ya se comercializa incluso fuera del país. Fue apoyada por el Idep, participó en la feria nacional PuroDiseño, y obtuvo el premio Marca Tucumán.

¿Cómo se gestiona una idea?, le preguntamos. “Primero hay que creer en la idea, amar esa idea, sentir el éxito, estudiar, aprender todo sobre el tema y más, analizar el mercado, hacer números, desarrollar un prototipo y buscar los medios para ponerla en acción. Algo muy importante también es ver qué hay en el mercado cercano a lo que nos gusta para mirar e inspirarnos. A veces, afuera alguien ya lo inventó o lo pensó. Entonces, será una guía a seguir. Pero lo  indispensable es que esa idea nos haga palpitar el corazón; Nos enamore”, enumera.

Diego Sáez Gil: “a lo repetitivo lo harán los robots”

Diego Sáez Gil

“La creatividad es lo que nos trajo hasta acá como humanidad, desde poder descubrir el fuego hasta poder inventar la computadora. Siempre nos llevó a mejorar las condiciones de vida. Es por eso que es una de las cualidad más valoradas, especialmente hoy con tantos desafíos: el calentamiento global, la pobreza y la inequidad mundial. Hoy más que nunca necesitamos traer nuevas ideas al planeta”, plantea Diego Sáez-Gil, emprendedor tecnológico tucumano radicado en Nueva York y fundador de BlueSmart, la empresa que lanzó la primera valija inteligente. Sostiene que todos nacemos creativos. “Después, el sistema educativo y ciertos aspectos de la sociedad nos van coartando esa creatividad: en la escuela nos enseñan a obedecer, a cumplir reglas y a estudiar de memoria. La educación de hoy se originó en la revolución industrial; lamentablemente sigue vigente. En esos años lo que hacía falta eran obreros de fábrica que siguieran instrucciones y no personas creativas. Ahora tenemos que reimaginar el sistema educativo para adaptarnos a un tiempo en el cual el rol del ser humano será crear y tener nuevas ideas. Los robots y la inteligencia artificial se ocuparán de las cosas repetitivas que antes debían hacer los humanos”, anticipó. Cuando le preguntamos cómo ser creativos y de dónde sacar ideas, esta fue su respuesta: “ hay que desprogramarse de esa manera de pensar que sigue reglas y aprende de memoria. Hay que cuestionar, animarse a equivocarse y a probar cosas nuevas. Se entrena jugando y haciendo arte, exponiéndonos a nuevas experiencias. También hablando con amigos. El proceso donde surgen ideas nuevas es combinando varias ideas que ya existían pero que nadie conectó. Así surgió la valija inteligente. Vimos que había 3G, GPS, teléfonos inteligentes y que la valija no había recibido ninguna innovación”, contó el joven que acaba de lanzar la plataforma “Pachama”, que ayuda a proteger los bosques y a frenar el cambio climático.

Diego Sáez Gil


Punto de vista: ¿Se nace o se hace?

Lic. Germán Luft, diseñador gráfico, profesor de la Unsta, presidente Colegio de Diseñadores Gráficos de Tucumán, Gestor cultural

La palabra creatividad recién aparece a mediados del siglo XIX, propuesta por un psicólogo para tratar de analizar a las personas geniales. O sea que, en su origen, esa palabra viene atada a la idea de genio, del que se diferencia del montón. Más adelante, en el siglo XX, el término empieza a usarse en relación con las aptitudes comerciales, pero siempre vinculada al talento natural.

Cuando me preguntan si creativo se hace o se nace, me siento más cercano a la idea contemporánea de creatividad que la piensa como uno de los modos de la inteligencia humana, como una posibilidad que podemos tener todos los humanos y que puede o no ser desarrollada dependiendo de las circunstancias. O sea, una idea alejada del genio creador, del talento natural.

Hay que correr el concepto del genio o el talento y pensarlo en una tríada: tiene que haber algo diferente (originalidad), tiene que darse en una cultura (valor social) y la cultura lo tiene que aceptar (juicio). Nadie es creativo ex nihilo (de la nada).

Jugar forma parte del acto creativo. A veces es clave para una etapa exploratoria; otras, para generar aperturas, o simplemente porque llegamos a la instancia del disfrute de aquello que hacemos. El juego habilita el permiso a las otras miradas que nos habitan. Construye la materia necesaria para que el ser humano produzca cosas nuevas.

¿Qué aconsejo a mis alumnos para ser creativos? Les digo que tienen que ser cultos en todas las culturas. Creo que para ser creativo hay que estar ávido de todas las culturas que conviven en el mundo. Las ideas no son propias, vienen de afuera, se van construyendo de lo que uno escuchó, miró, leyó. Cuando las ideas tardan en llegar, es bueno salir a caminar, mirar vidrieras, ir al cine, abrir los sentidos. Todo eso te nutre. Otros puntos interesantes que vienen en la misma línea que el juego son la fantasía y el humor.

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