A 80 años de la muerte de Freud, su inconsciente aún nos desgarra

Mañana se cumple un nuevo aniversario de la partida del padre del psicoanálisis. Aunque a veces relegadas, sus ideas siguen vigentes.

22 Sep 2019 Por Hernán Miranda
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La vida de millones de personas se trastornó sin que nadie lo percibiera el día de 1886 en que el joven médico Sigmund Freud instaló un pequeño consultorio dentro de su casa, en la tranquila Berggasse, de Viena. Allí se dedicó a tratar a pacientes con histeria, descubrió el inconsciente y aprendió a curar la neurosis a través de la palabra.

Mañana se cumplirán 80 años de su muerte, pero las ideas de Freud todavía persisten en rincones del mundo muy alejados de la Austria de fines del siglo XIX. Tucumán, por ejemplo, asistió esta semana a su sexto Congreso Internacional de Psicología, que inauguró la psicoanalista y traductora francesa Marie Thérèse Cevasco. Durante su conferencia, ella lamentó que otros tipos de tratamiento psicológico estén reemplazando al psicoanálisis en la mayoría de las instituciones públicas de asistencia a la salud mental de Occidente. “Estamos en un problema en cuanto a la presencia del psicoanálisis en nuestra civilización -advirtió-. El psicoanálisis es un discurso que se inscribe a contracorriente de cualquier otro de los discursos que hoy analizan lo social, y por eso hoy los analistas, sin dejarnos arrastrar, tenemos que responder a las exigencias de nuestras época”.

El diván aún se fabrica

En una carta de agosto de 1937 a la princesa Marie Bonaparte, Freud escribió: “la inmortalidad significa indudablemente para un autor ser querido por mucha gente desconocida”. Aunque mucho antes, en 1915, había sentenciado: “en el fondo, nadie cree en su propia muerte. En el inconsciente cada uno de nosotros están convencido de su propia inmortalidad”.

Quien está convencida de la inmortalidad de Freud es la profesora Marta Gerez Ambertín, directora del doctorado en Psicología de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT). “Cuando se cumplieron 50 de su muerte, escribí para LA GACETA Literaria un artículo donde decía algunas cosas interesantes sobre él, y con mucho cariño, además. Hoy, 30 años después, aún pienso que el descubrimiento del inconsciente y la curación por la palabra, a pesar de tanta píldora, mantienen su vigencia”, sostiene Gerez Ambertín.

Ella cuenta que algunos de sus primeros analizantes -no quiere hablar de “pacientes”- en alguna época dejaron de consultarla para migrar a otras ramas de la psicología: “yo tengo la ventaja, por tener más de 70 años, de haber asistido a la aparición de las nuevas teorías psicológicas y de las neurociencias. Y me parece que esas nuevas teorías no escuchan al sujeto o le dan la píldora maravillosa, milagrosa; y por eso creo que muchas personas que se analizaban conmigo ahora vuelven para recuperar lo perdido. La figura del psicoanalista tiene una vigencia total”.

¿Qué es el inconsciente?

Sergio Hernández, uno de los discípulos de Gerez Ambertín, hoy trabaja con ella en la cátedra de Semiosis Social de la Facultad de Psicología de la UNT. “Acá en Tucumán hay muchas escuelas de psicoanálisis, los estudiantes se marean -transmite Hernández-. Yo, por ejemplo, cuando cursaba había escuchado de la Fundación Sigmund Freud y un día vi un afiche de esa fundación en el que aparecían él y Jacques Lacan. Entonces pensaba que un lugar era la Fundación de Freud y Lacan, y otro la Fundación Sigmund Freud, porque hay un montón de escuelas de psicoanálisis en Tucumán”.

Sin embargo, más allá de las lecturas que cada línea de pensamiento hace de las teorías de Freud, hay una impronta que él dejó y se mantiene en todas: detrás de lo que hacemos, detrás de cómo nos comportamos, detrás de cómo nos relacionamos con el mundo, hay otra escena. “De hecho, Freud llama así al inconsciente: la otra escena. Detrás de la escena de lo cotidiano, hay otra escena desgarradora que habla de un modo estridente a través de los crímenes, los sueños, los chistes, las creaciones. Y eso es algo que uno tiene que poder escuchar en el consultorio”, destaca Hernández.

“¿Qué es el inconsciente? ¡Ay, qué pregunta difícil! Y debería ser muy fácil -exclama Gerez Ambertín-. No es que el inconsciente sea una cosa que anda flotando por ahí y está en el cerebro; tiene que ver con la palabra. Cuando una persona tiene un lapsus, cuando un enamorado le dice a su novia el nombre de otra novia, se está deschavando. ¿Y por qué lo hace? Porque inconscientemente hay algo que quiere poner arriba de la mesa. Entonces el inconsciente viene a ser cómo con los hechos del habla decimos lo que sucede dentro de nosotros mismos. Váyase a un velorio y lo único que va a escuchar son chistes negros, porque con ese humor uno se sacude la muerte que está ahí, en un cajón”.

Mientras trabaja con las histéricas en el manicomio, Freud aprende a dejarlas hablar y a no quedarse con sus síntomas o pretender adiestrarlas. “O sea, lo que él encuentra es que atrás de los síntomas hay un texto para leer, y con esa idea viene a romper todo el tratamiento de la salud mental conocido hasta entonces. En el momento en que las histéricas eran unas locas de remate, él las empieza a escuchar y ¡se empiezan a curar!”, relata Hernández.

Freud todavía navega

En la necrológica que escribió para este diario en 1989, Gerez Ambertín decía: “la noche del 23 de septiembre de 1939, el doctor Freud cesa de navegar. Imperceptible para él, la nave de su obra nos convierte en posfreudianos y confirma la íntima belleza de la travesía de su vida. (...) Pero el 23 septiembre de 1939 es sólo un puerto más de los muchos que tocará su nave. El doctor Freud aún navega”.

Porque la influencia de Freud no se limita a las ciencias de la salud, sino que se expande a todo el campo cotidiano de la cultura occidental.

“Una cosa increíble de los grandes sabios -manifiesta Gerez Ambertín- es que pueden anticipar cosas que sucederán mucho después. A mí me parece fundamental y de una vigencia escalofriante ‘El malestar en la cultura’, un libro de 1929 donde Freud dice todo lo que hoy está pasando en el mundo, este retorno al nazismo. Y por algo seguimos leyendo a Freud, aunque sea, por supuesto, un Freud aggiornado a los tiempos actuales. Yo tengo más de 10 libros publicados y todavía se agotan, todavía hay gente interesada”.

Los hitos de su vida

- Nació el 6 de mayo de 1856 en Príbor, Imperio austríaco.

- En 1881 se graduó como médico para trabajar en el Hospital General de Viena entre los años 1883 y 1885.

- En 1886 abrió una clínica especializada en neurosis.

- En 1899 publicó obra más importante, La interpretación de los sueños, donde presentó un nuevo modo de entender la mente humana, el psicoanálisis.

- El 23 de septiembre de 1939, Freud, con cáncer de paladar le pidió a su médico que le ahorrara el sufrimiento. Murió tras tres inyecciones de morfina.

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