Carnival Row: la serie fantástica que perdió la oportunidad de ser un éxito

15 Sep 2019 Por Ana Daneri
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Serie / por amazon prime video

Hadas, centauros, faunos y otros seres mitológicos en una ciudad similar a la Londres victoriana de fines del siglo XIX. Crímenes y un detective con ínfulas de Hércules Poirot o Sherlock Holmes. Conspiraciones políticas, marginalidad, luchas por el poder, profecías, secretos, xenofobia, prostitución. Y para completar, una historia de amor. Suena mucho mejor de lo que parece. Los ingredientes le sobran a “Carnival Row”. Le sobran también los impecables efectos visuales, la ambientación, la dirección de arte, el vestuario y la apuesta económica de Amazon Prime. Así y todo, cuando no aburre, “Carnival Row” mantiene la sensación de que falta algo. Tal vez se deba a Cara Delevigne y Orlando Bloom, la pareja protagónica, tan atractivos como carentes de química; sus performance dejan mucho que desear. O será que los diálogos no suenan verosímiles.

Rycroft Philostrate (Bloom) es un detective que investiga los crímenes ocurridos en el Burgo, la ciudad que emula a la Londres de la revolución industrial. Vignette Stonemoss (Delevigne) es un hada forzada a abandonar sus tierras a causa de la guerra y las persecuciones raciales que ejecuta una organización llamada El Pacto. Al llegar al Burgo, Vignette se reencuentra con Philo, el amor que creía muerto.

“Carnival Row” está cruzada por las referencias a la historia contemporánea. Los seres mitológicos son tratados como inmigrantes ilegales y reducidos a la servidumbre. O peor. El Pacto es una clara referencia al nazismo. Están bien logradas las representaciones de las culturas y creencias de los seres mágicos, lo que es destacable porque no se trata de una adaptación literaria. Es cierto, la serie no idealiza, busca complejizar, cuestionarse sobre cuáles son los reales monstruos de la sociedad.

De a ratos lo más interesante son las tramas secundarias. Absalom Breakspear (Jared Harris) es el canciller del Burgo que debe lidiar con las conspiraciones en el interior de su propia familia, enfrentando a los radicales de derecha que buscan desterrar a los seres míticos de la ciudad. Por otra parte, Imogen Spurnrose (Tazmin Merchant) es una joven de la clase alta que debido a problemas económicos salvaguarda su estilo de vida haciendo tratos con un fauno.

“Carnival Row” no es mala, tampoco buena; se queda a mitad de camino. Pudo haber sido la serie capaz de llenar los corazones (y los bolsillos) que “Game of Thrones” dejó vacíos. Pero no alcanza con meter en una bolsa la fantasía, la violencia y las intrigas políticas. Estudiar de memoria la lección no asegura el 10. Tendrá una segunda oportunidad porque Amazon ya anunció la segunda temporada. Veremos si aprueba entonces.

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