Piccinetti, el “dandy” que forjó su fama de mujeriego

12 Sep 2019
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Luis Rafael Piccinetti, de 47 años, siempre se consideró un personaje. De fuerte personalidad, con sus palabras alimentó la fama de mujeriego y conquistador. Los habitantes de Trancas lo señalaron como un dandy. También dijeron que a muchas de ellas les pedía dinero para poder vivir. Silvia Raquel Lai reconoció en el juicio que en más de una oportunidad le compró ropa y equipos para el gimnasio.

1- La primera entrevista

“Me gustan las mujeres más que comer a las 12” o “soy incapaz de matar un pajarito” fueron algunas de las frases que disparó sin anestesia en la primera entrevista que le concedió a LA GACETA. El encuentro se concretó en agosto de 2007, en la comisaría de Tafí Viejo, el primer lugar donde estuvo encerrado. Ese día le dijo al cronista del diario que para soportar el encierro le daba clases de gimnasia a sus compañeros de encierro. Y para demostrar que no mentía, después de gritar “¡Vamos muchachos!”, dirigió a los otros detenidos para que hicieran una coreografía.

2- Polémicos informes

Durante el juicio, por pedido de su defensor, el ahora camarista Roberto Flores, Piccinetti se entrevistó con psicólogos del Poder Judicial. Los resultados de las entrevistas fueron leídos durante el debate. “(Tiene) marcados rasgos histéricos y narcisistas”. “Respecto de su sexualidad, se puede decir que su elemento fundamental es la seducción con una mayor actitud para agradar y captar la sensibilidad femenina”. Y hubo más: “muestra indicadores de un fuerte vacío afectivo que le genera obnubilación y fascinación”.

3- Explosivas declaraciones

Piccinetti habló en más de una oportunidad durante el juicio. Pero una frase quedó grabada: “Me acosté con la mitad de las mujeres de Trancas”, dijo. Manuel Pedernera, que defendió a Silvia Raquel Lai, la viuda de la víctima, dijo: “Fueron tan explosivas esas declaraciones que en cuestión de semanas nos enteramos que se habían iniciado una treintena de pedidos de divorcios en esos tiempos”, recordó.

4- Una fuga anunciada

El juicio ingresaba a su etapa final. Era un viernes y el tribunal había anunciado un cuarto intermedio hasta el lunes, día en el que se escucharían los alegatos. El acusado, que no estaba detenido, le dijo al cronista de LA GACETA: “el lunes a la mañana te daré una carta explosiva”. No cumplió con su promesa porque esa misma noche se fugó. Sí la hizo llegar a través de un allegado a nuestro diario. Entre otras cosas, dijo: “Al no tener garantías jurídicas, he decidido no presentarme a escuchar mi sentencia, porque en ningún momento le dieron derecho a mi defensa”; “a Jesucristo lo mataron... ¿era culpable?”; y “Somos (...) condenados muchas veces los pobres, injustamente, por jueces y fiscales como la Dra. (Adriana) Giannoni que tiene en su jurisprudencia huzar (SIC) el derecho de la fuerza”, entre otras

5- La pesca, su pasatiempo

Piccinetti era un amante de la vida al aire libre. Antes de escaparse, les dijo a sus allegados que se iría a pescar a El Cadillal. Como era una actividad que realizaba asiduamente, a nadie le llamó la atención su idea.

5- Casi se repite la historia

Antes de que se concretara su traslado al país, según confiaron fuentes judiciales, Piccinetti habría intentado fugarse nuevamente. De acuerdo a la versión que circuló ayer, el detenido intentó engañar a los agentes bolivianos para escaparse. Al parecer, habría fingido una descompostura y, aprovechando un descuido, salió corriendo, pero fue detenido a los pocos metros.

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