Otra generación tomó la posta en el Mundial de China

De la mano de Scola y Campazzo, Argentina ilusiona con su juego y parece no tener techo.

12 Sep 2019
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PURA MAGIA. Facundo Campazzo es el jugador distinto, el que marca diferencia cuando despliega toda su capacidad. [email protected]

Amantes de las comparaciones, los argentinos tienen ahora un nuevo motivo para instalar el debate. Con el seleccionado argentino avanzando a las semifinales del Mundial de basquetbol que se juega en China, la pregunta surge de manera espontánea: ¿podrá el equipo conducido por Sergio Hernández repetir o mejorar lo realizado por la inolvidable “Generación Dorada”? Parece difícil que eso suceda, pero por la dudas conviene dejar abierto el interrogante.

El renovado conjunto nacional, que se metió entre los cuatro mejores del mundo, está conformado mayormente por jóvenes con mucho talento. Ellos mostraron un notable nivel en la competencia pero no alcanzaron el techo de rendimiento. Es un diamante en bruto al que se le puede sacar más brillo y elevar su cotización.

Hasta no hace mucho, se pensaba que la “Generación Dorada” había marcado una época única, irrepetible. Ahora la tendencia indica que el actual seleccionado tiene lo necesario para ponerse a su mismo nivel. O bastante cerca. Pero para dar un diagnóstico definitivo hay que dejar que recorra el camino que tiene por delante. Obtener una medalla de oro en los Juegos Olímpicos, jugar la final de un Mundial y ganarse el respeto en el más alto nivel de competencia es el desafío que tienen los dirigidos por Hernández en los próximos años.

A las 9 comenzará mañana la semifinal Argentina-Francia. España-Australia arranca a las 5

El actual plantel no tiene un fenómeno de la dimensión de “Manu” Ginóbili, uno de los grandes deportivas argentino a lo largo de la historia. El bahiense no sólo dejó su sello en el seleccionado. También lo hizo en la NBA, donde brilló en San Antonio Spurs y fue cuatro veces campeón. Por todo lo que hizo a lo largo de su trayectoria es imposible imaginarse que alguien alcance su estatura. Lo más parecido es Luis Scola, quien por edad, capacidad y trayectoria emerge como la figura del actual plantel. El único integrante de la “Generación Dorada” que sigue en acción es el abanderado de este joven equipo: jugó cinco mundiales; es el basquetbolistas que más partidos mundialistas disputó (39) y el segundo goleador histórico de la competencia, sólo superado por el brasileño Oscar Schmidt.

No es justo pretender compararlo con Ginóbili. Ambos ya están en la historia grande del basquetbol argentino pero cada uno tiene un capítulo por separado.

“Scola es el líder emocional de Argentina y una de las leyendas más grandes de todos los tiempos en el básquetbol”, sostuvo el entrenador de Serbia Aleksandr Djordjevic tras sufrir la eliminación de su equipo ante Argentina. También elogió la capacidad de Facundo Campazzo, el “mago”, un jugador diferente que cuando está encendido marca el desequilibrio. Ellos son los pilares de un grupo que se destaca por el funcionamiento colectivo y suma el aporte individual de cada uno de sus integrantes. Patricio Garino, Marco Delía, Nicolás Brussino, Gabriel Deck, Luca Vildoza y Nicolás Laprovittola no defraudaron cuando ingresaron. Mucha juventud, muchas ganas. Un gran presente y un enorme futuro.

Ahora no hay pesos pesados como Andrés “Chapu” Nocioni, “Pepe” Sánchez, Fabricio Oberto, Alejandro Montecchia, Rubén Wolkowyski, Pablo Prigioni, Carlos Delfino o Lucas Victoriano, claves en diferentes momentos del proceso. Ellos dejaron su huella. La nueva generación tiene un largo camino para recorrer. ¿Hasta dónde puede llegar? Nadie lo sabe.

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