Estrenos de cine: tiros, persecuciones y sospechas

La saga “Bajo fuego” suma su tercera entrega con la relación entre un agente y un mandatario.

12 Sep 2019
2

HISTORIA QUE SIGUE. El agente Banning (Butler) es la última esperanza del presidente Trumbull (Freeman).

Hace seis años comenzó una sucesión de películas que hoy tendrá continuidad en las salas argentinas con su tercera entrega. Del “Olimpo bajo fuego” original (en el país se la conoció como “Ataque a la Casa Blanca”) se llega ahora a “Presidente bajo fuego”, luego de que la historia siempre igual de un ataque terrorista violentísimo y sin concesiones contra los símbolos del poder político llevase su devastación ya por Londres.

Una vez más la trama tiene a los mismos intérpretes: el agente secreto Mike Banning (a cargo de Gerard Butler) y el presidente norteamericano Allan Trumbull (Morgan Freeman). Pero ahora, el primero es acusado de estar detrás de un atentado con drones explosivos que puso en peligro la vida del mandatario.

Todo el equipo de Banning murió en el ataque y él despierta esposado en el hospital, del que se escapa. En su huida tendrá un triple propósito: eludir a quienes lo persiguen, limpiar su honor y proteger al jefe de Estado, que continúa en grave riesgo acechado por un comando militar mercenario altamente especializado. Ni siquiera la fortaleza volante del avión Air Force One podrá salvarlo; la única opción para vivir es el agente considerado un traidor, quien recurre a la ayuda de su padre ermitaño (Nick Nolte).

La entrega es firmada por Ric Roman Waugh como director, quien comenzó en la industria como doble de riesgo antes de realizar filmes independientes como “In the shadows”, “Felon” (ambos con destino de DVD, sin paso por las salas comerciales argentinas) y “El infiltrado”.

El inicio de la saga “Bajo fuego” fue, de por sí, bastante curioso. La primera de todas las películas de esta secuencia se estrenó en el mismo año que otra de argumento más que similar: eran virtualmente idénticas. Se llamó “La caída de la Casa Blanca”, y tuvo la desgracia de llegar a los cines norteamericanos tres meses más tarde que la otra. Pocas veces se vivió algo igual, pero no fue la única en que grandes estudios compiten por llevar a la pantalla grandes libretos en los que lo original se perdió tiempo atrás (otro caso parecido fue con “Argameddon” e “Impacto profundo”, también de estreno contemporáneo en 1998).

Comentarios