Mundial de Básquet: que se repita lo de Atenas 2004

Los argentinos tienen motivos para creer. El “Alma” venció de manera clara a Serbia, uno de los grandes favoritos, y se metió entre las mejores cuatro selecciones del mundo. El viernes jugarán ante EE.UU. o Francia, por un pasaje a la gran final.

11 Sep 2019

La Selección argentina logró ayer un triunfazo que rememoró los mejores momentos de la llamada “Generación Dorada”: despachó a Serbia, uno de los candidatos al título, por 97 a 87 (parciales de 25-23, 29-26, 14-18 y 29-20), y se metió entre los cuatro mejores del mundo. El “Alma” llega a semifinales de la Copa del Mundo sin haber conocido la derrota en lo que va del torneo: por primera fase venció a Corea del Sur (95-69), a Nigeria (94-81) y a Rusia (69-61); en la segunda etapa le ganó a Venezuela 87-67) y a Polonia (91-65). Hasta el momento igualó la ubicación en la que había finalizado en Japón 2006, cuando terminó en el cuarto puesto -la mejor posición en un Mundial, a excepción del título en Argentina 1950 y del subcampeonato en EE.UU. 2002 -en Turquía 2010 cerró 5°, y en España 2014, 11°-. A partir de las 9 del viernes, la Argentina enfrentará a EE.UU. o a Francia -juegan a partir de las 8 de hoy-, por uno de los pasajes a la final. Televisarán en directo Canal 10, la TV Pública, TyC Sports y DirecTV.

Por la otra llave marcha firme España, que ayer venció 90 a 78 a Polonia. Por el boleto hacia una nueva final, los ibéricos deberán enfrentar el viernes a Australia o a República Checa, que juegan desde las 10 de hoy.

Una orquesta

FIGURA. Facundo Campazzo volvió a ser determinante.

Ante los serbios, el equipo firmó un desempeño casi perfecto. El director técnico, Sergio “Oveja” Hernández, planteó un partido con fuerte acento en el aspecto defensivo, que funcionó, aun cuando ingresaron los relevos -el entrenador utilizó casi toda la plantilla-. Como viene ocurriendo durante todos los partidos de este Mundial, se destacaron principalmente Facundo Campazzo -18 puntos, 12 asistencias, seis rebotes y tres robos- y Luis Scola -20 puntos y cinco rebotes-. También se destacaron Gabriel Deck -13 puntos, ocho rebotes-, Patricio Garino -15 puntos- y Luca Vildoza -11 puntos, tres asistencias-. En total, el equipo argentino descolgó 29 rebotes, de los cuales 21 -más del 72%- fueron defensivos; convirtió el 54% de sus tiros de campo, con una eficacia de un 44% en triples: encestó 12 sobre 27 intentos.

El triunfo tuvo un sabor especial, debido a los antecedentes que unen a las selecciones de básquet de la Argentina y de Serbia. En el Mundial de EE.UU. 2002, cuando todavía competía bajo la bandera de la ex Yugoslavia, los balcánicos vencieron a la “Albiceleste” por 84 a 77. La derrota dolió mucho, porque por la fase de grupos el “Alma” le había ganado nada menos que al “Dream Team”, en su propia casa, por 87 a 80.

La revancha llegó un par de años después, en el marco de los Juegos Olímpicos de Atenas 2004. A menos de cuatro segundos del final del partido debut, la Argentina igualaba 81 a 81 ante este mismo rival, que por entonces defendía la camiseta de Serbia y Montenegro -en 2006 se convertirían en dos estados separados-. Dejan Tomasevic anotó sólo uno de los tiros libres que tenía, y el “Alma” se dispuso a buscar el milagro en la última pelota. Y este llegó, de la mano de Emanuel Ginóbili, que sobre la chicharra se arrojó en “palomita” para convertir el doble de la victoria.

De Magnano

“Me dieron una gran alegría, el seleccionado juega en un nivel increíble. La realidad fue conseguida por este plantel, más allá de la historia pasada”, dijo Rubén Magnano, director técnico del equipo campeón de Atenas. “Se terminó de plasmar que (esto) es más que la ‘Generación Dorada’, que es un legado. Algunos jugadores de ese plantel se encargaron después a mostrarle a los chicos de ahora cómo era el camino, cómo debían seguir. Ese legado está vigente”, expresó. (Télam-Especial)

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