Hojeando el diario: Alfredo Zorrilla, un actor tucumano exitoso en Francia

Actuó con las figuras de mayor envergadura de la etapa del cine mudo galo. Sus filmes eran esperados en las carteleras locales.

10 Sep 2019 Por Manuel Riva
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LORENA. Zorrilla (izq) en una escena del filme francés de inicios de 1920.

El cine nace el Día de los Inocentes de 1895, cuando los hermanos franceses Auguste y Louis Lumière realizaron la primera exhibición de un filme hecho por ellos mismos en forma pública y donde los espectadores pagaron una entrada. La película del tren que se dirigía directamente hacia los espectadores causó pavor en estos, que huyeron del Salón Indien du Grand Café.

No debemos olvidar a George Meliés, que en 1902 estrenó su película “El Viaje a la Luna”. Desde aquellos años y hasta fines de la década de 1920 el cine era mudo.

Si hablamos de nuestro cine se puede decir que apenas unos meses después de la exhibición de los Lumière en París ya se vio un cortometraje en Buenos Aires, y el 18 de julio de 1896 se vieron las obras presentadas por los hermanos franceses. Hacia fines de ese año se exhibieron las primeras imágenes de la avenida de Mayo.

En la primera década del siglo XX comenzaron a producirse filmes nacionales. Podemos hablar de “El Apóstol”, de 1917, primera película de animación de la historia que era una sátira sobre el gobierno de Hipólito Yrigoyen, dirigido y escrito por Quirino Cristiani y realizado en los laboratorios Valle de otro inmigrante italiano, Federico Valle. Este fue el creador de los noticieros para el cine y produjo un millar de documentales sobre nuestro país. Le gustaba el cine de aventuras y realizó “El ovillo fatal”.

Esta película permitió incorporar la figura de un actor tucumano famoso en la época del cine mudo: Alfredo Zorrilla, que había debutado en el teatro algunos años antes en la compañía Salvá.

Nuestras páginas en 1918 expresaban: “se dedicó al arte cinematográfico y después de alcanzar grandes éxitos con El ovillo fatal marchó a París, donde obtuvo una inmejorable acogida”. Para luego manifestar: “su talento y elegancia le valieron la entrada en la célebre casa Pathé, donde filmó con la aplaudida y bella actriz Gabrielle Robinne El vuelo nupcial, que ha recorrido triunfalmente todas las salas de ambos continentes”. Luego pasó a Eclair, otro de los grandes estudios franceses, para filmar junto a otra reconocida estrella gala de la época, Madeleine Grandjean, “La Novela de Regina” -drama de amor de 25 partes- que se estrenaba en nuestros cines el 18 de abril de 1918.

En enero de 1923, Zorrilla se encontraba en Tucumán reponiéndose del accidente que había sufrido en una filmación, a causa del cual casi pierde la vida. El filme era “Los hijos de la noche” (“Les fils de la nuit”) basado en el folletín del autor francés Jules de Gastyne. Zorrilla era “el hijo de la noche”. Era despojado de sus derechos y enviado a África. Luego volvía para recuperar su lugar como duque de Villares.

Incidencias de la vida

Nuestro diario le consultó cómo se hizo actor de cine y respondió: “incidencias de la vida. Me encontraba en la Capital Federal cuando fui invitado a filmar El ovillo fatal, película patrocinada por la Sociedad de Beneficencia que sostiene El Divino Rostro de Jesús. Después de ese ensayo, muy feliz para mí, la marca Gaumont en Buenos Aires me contrató para filmar en sus talleres de París. Después adquirí personalidad propia y tuve otros contratos, los que me valieron para que pudiera realizar una labor intensa”.

“Lorena”

La charla con nuestro cronista siguió. Zorrilla reveló que su trabajo más interesante hasta aquel momento había sido “Lorena”. En esa película compartió cartel con la gran actriz francesa del cine mudo, Suzanne Grandais. Sobre ella recordó que había fallecido en forma trágica en un accidente automovilístico.

“Lorena” contaba la historia de las hijas de un acaudalado hombre de negocios, que vivían una vida despreocupada en la amplia vivienda de su padre hasta que llegó un hombre que atrapó la atención de las muchachas. Nuestro comprovinciano componía ese personaje clave en la historia y Grandais era una de las hijas que se relacionaba con ese forastero.

Zorrilla aparece en los sitios especializados de cine con una filmografía exigua de 11 películas, pero en todas ellas actuó con lo más granado de las estrellas galas. El último filme en que se lo ve de protagonista es “Miss Helyett”, de 1927, donde compartió cartel con Marie Glory, otra figura de Francia que vivió hasta los 103 años.

El actor le contó por entonces al periodista que se volvía a Francia, “una larga travesía que incluía una larga jornada en tren hasta Buenos Aires y desde ese puerto una navegación de varias semanas hasta algún puerto francés y de allí a París donde ultimaré algunos compromisos con los estudios Eclaire para luego dirigirme hacia Los Ángeles”.

En la meca del cine norteamericano iba a incorporarse a los estudios de Thomas H. Ince. Cómo fue su estadía hollywoodense es una incógnita, quizás debido a que en noviembre de 1924, Ince murió en extrañas circunstancias en el yate del magnate periodístico William Randolph Hearst. Esta historia merece ser contada porque incluye a reconocidas figuras del cine, como Charles Chaplin y las actrices Marion Davies, Aileen Pringle, Jacqueline Logan, Seena Owen, Margaret Livingston y Julanne Johnston.

A bordo del Oneida, que partió de San Pedro con rumbo a San Diego, se iba a festejar el cumpleaños 42 de Ince, pero por sus obligaciones llegó tarde y se fue hasta el destino en tren para participar de la fiesta. Murió el 19 de noviembre de 1924. Las versiones posteriores indicaron que Ince murió por un disparo accidental en la cabeza realizado por el mismísimo Hearst.

Las circunstancias tienen dos caminos, pero en las dos el destinatario del disparo era Chaplin por su relación secreta con Marion Davies, quien mantenía una relación oficial con el hombre de medios. Los protagonistas años después siguieron negando o enredaron aún más las circunstancias en las que falleció Ince.

Contrato

Nuestra crónica cerraba la entrevista con la pregunta ¿cuándo se embarca?, a lo que el actor respondió: “en los primeros días de febrero de 1923 y creo esta vez realizar una obra fecunda y muy superior a la ya realizada, pero mi campo de acción será Norteamérica, en donde pienso encontrarme a mediados de año, respondiendo a un contrato firmado por mi representante en París”.

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