Familiares de una víctima de robo: “tenemos miedo de que entren al hospital y lo maten”

La familia de un joven baleado pide custodia policial en la sala en donde está internado Joel di Meglio recibió un tiro en la frente en junio pasado, cuando lo asaltaron para quitarle la moto.

09 Sep 2019 Por Luciana Nadales
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VÍCTIMA. Joel “Poroto” Di Meglio permanece internado desde fines de junio en el hospital Padilla luego de recibir un disparo en la frente.

Casi no había gente en las calles de Villa 9 de Julio en la noche del 27 de junio. Pese al frío, Joel Di Meglio charlaba con amigos en la puerta de una casa de Juan Posse al 2.000. De pronto, el sonido de un disparo alteró la paz. Cinco desconocidos se bajaron de un auto para, en principio, robarle la moto. No resistió el robo, pero uno de los asaltantes lo baleó en la frente. Fue llevado al hospital Padilla donde le confirmaron que el proyectil le había dañado el cerebro y que su estado era desesperante. Pero “Poroto”, de 23 años, con el apoyo de sus familiares, que hasta acamparon al frente del centro asistencial, se recuperó lentamente y ahora está internado en una sala común. Sin embargo, lo que debería ser motivo de alegría, se transformó en una pesadilla: sus familiares temen que allegados a los autores del ataque vuelvan a tratar de matarlo. Por ese motivo, pidieron custodia especial.

“Joel y Gabriel, otros de mis hermanos, ya habían recibido amenazas desde una cuenta de Facebook trucha. No sabemos quiénes son, pero cumplieron con lo que dijeron”, relató Belén, una de las hermanas de Joel. “Tenemos miedo de que entren al hospital y lo maten”, relató.

Según la joven, una persona les había dejado un mensaje advirtiendo que iban a robar una motocicleta y le iban a pegar un tiro al joven. La noche en que balearon a Di Meglio, él había estado con Belén en el puesto de comidas familiar ubicado en avenida Juan B. Justo al 1.800, a unas ocho cuadras de su vivienda. Por las mañanas, el padre de los Di Meglio vende pollos y pescados, y por las noches Belén prepara milanesas y hamburguesas.

“‘Poroto’ quería que vayamos a andar en moto y pasear, pero le dije que tenía que estar en el puesto. Él ama salir a pasear y a cualquier hora. Es aventurero y loco por andar. Como rechacé la propuesta, me dijo que se iba a la casa porque al otro día debía levantarse temprano y me dio un beso, como siempre. Me dijo ‘te amo, Gorda’, se subió a su moto y se fue”, contó. A los pocos minutos, llamó una vecina. “Me contó que a mi hermano le habían robado la moto, pero nunca me dijo que le habían disparado”.

Rodeados

De acuerdo a su relato, Joel había llegado a su casa y se encontró con un vecino para ir a buscar a otro amigo que vive a una cuadra de distancia, cuando fueron interceptados por una banda de cinco desconocidos en auto que los amenazaron con armas para robarles las motocicletas. “Los amigos me contaron que apenas los apuntaron le pedían la moto de mi hermano, la querían sí o sí a esa. Ellos no se resistieron ni nada, les dieron la moto. Cuando vieron que los ladrones se distrajeron, salieron corriendo los tres. En eso, los tipos hicieron dos disparos. Mi hermano se había escondido detrás de un auto, y los tipos estos lo vieron y ahí le dispararon de frente”, agregó entre lágrimas Belén.

Cuando los amigos descubrieron a Joel en el piso, lo subieron a una camioneta y lo llevaron al hospital Regional, en la avenida Juan B. Justo al 1.500. Uno de ellos comunicó la noticia a la familia del joven. “Cuando llegué y vi cómo tenía la cabeza mi hermano casi me muero; fue un momento horrible. Le salía mucha sangre y nadie lo atendía. Lo trasladaron al hospital Padilla y ahí nos dijeron que había ingresado con muerte cerebral, pero jamás creí eso. Por algo me peleé con los médicos. Mi hermano me agarró fuerte la mano cuando bajábamos de la ambulancia”, expresó Belén. “Recién al otro día salió otro médico a hablar y nos dijo que no tenía muerte cerebral, pero que sí debían operarlo de urgencia y que iba a ser delicada. En un futuro deberán reconstruirle la parte de la cabeza en donde impactó la bala porque le quedó hundida”, remarcó.

La bala ingresó por la frente y salió por la parte superior de la cabeza, provocándole graves daños y que, según la familia, necesitará en un futuro una prótesis además de muchos meses de fisioterapia. Joel tuvo una sorprendente recuperación. Le quitaron el respirador artificial y le bajaron los suministros de medicación por su evolución. “’Poroto’ no habla ni se mueve. Ayudamos a que pueda sentarse y comer a través de un botón gástrico. Sí nos mira y responde a preguntas que le hacemos, moviendo su mano o cerrando los ojos. Incluso se largó a llorar cuando lo visitó mi papá”, contó Belén. Según dijo, José Luis Di Meglio por decisión propia no quiso verlo en ese estado y recién cuando se cumplieron los dos meses de internación, lo sorprendió en la sala.

Los Di Meglio están instalados en el boulevard Lavalle justo al frente del sector emergencias del hospital Padilla, para estar cerca de Joel. “Dejamos nuestros trabajos para estar con ‘Poroto’. Nos destruyeron completamente y tenemos toda la fe de que se pondrá bien”, dijo Belén.

Convivir con el miedo

Los familiares de Poroto dijeron estar atemorizados por la reacción que pudiesen llegar a tener tanto los involucrados en el caso como sus familiares. Durante estos casi tres meses, la Justicia ordenó la detención de cuatro sujetos aunque, hasta el momento, se desconoce si son los autores del hecho.

“Hay vecinos que dicen tener información, pero por miedo no hablan, y la Justicia no hace nada. Necesitamos que pongan una custodia policial en la sala en donde está mi hermano para que haya un mejor control”, pidió Belén.

La familia de Di Meglio desconfía de todo. Desde la amenaza anónima que recibió la víctima antes de ser atacada, hasta algunas situaciones extrañas que vivieron en el hospital. “Ahora que se sabe que él se recuperó y que podría reconocer a los autores del hecho, su vida corre peligro. Tenemos miedo”, explicó la joven.

“El está internado en una sala común en la que ingresa mucha gente. No queremos que entre cualquier persona, es peligroso. ¿Qué pasa si mi hermano reconoce a alguien y se pone nervioso? No queremos que se altere, tiene que estar tranquilo. Por eso pedimos una custodia policial”, concluyó Belén.

El duro regreso a casa

La joven destacó el accionar del coordinador de Seguridad del hospital, Luis Díaz, un hombre que asistió a la familia desde el primer día. “Luis nos ayudó muchísimo. Siempre está para nosotros, a cualquier hora. Nos permitió que pudiésemos estar arriba vigilando a Joel y no despegarnos de la sala”, dijo.

La carpa que improvisó la familia de Joel, estaba completamente equipada con sillas, comida y hasta un teléfono. “Directamente nos mudamos para la plaza. Quisimos estar todo el tiempo para mi hermano. Hace poco que volvimos a casa, pero yo me sigo quedando con él. No duermo en toda la noche”, contó Belén.

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