Una propuesta del Gobierno que descarta lo peor

29 Ago 2019

Por Gustavo Neffa

Economista, socio y director de Research For Traders.

Si bien no se conoce aún la letra chica, con el proyecto de ley que contempla el proceso de reperfilamiento de la deuda, el Poder Ejecutivo nacional hace partícipe de las decisiones que se adopten al Congreso. Y esto incluye también a la oposición que, en las condiciones actuales del país, no puede decir que no porque, llegado el caso, sería atentar contra la gobernabilidad de la Argentina. Por el contrario, si dice que sí, el Gobierno va a tener un argumento válido para sostener que, si pasa algo, todos votaron el procedimiento.

Creo que estamos frente a una decisión inteligente que no se trata de un default pleno, sino de un reperfilamiento voluntario sin quita de capital.

Para el caso de las Letras, no se tocan a los inversores minoristas. Se pagan los vencimientos en tiempo y en forma; no tienen descuentos. De todas maneras, vale la pena aclarar que los inversores minoristas también tienen posiciones en los Fondos Comunes de Inversión. Entonces, esa franja recuperará el capital a los seis meses. A simple vista se observa un impacto negativo de las medidas en los bancos y en los administradores de fondos. Todo el mercado va a estar evaluando y recalculando los valores presentes netos de los vencimientos. De hecho, si uno ve lo que sucedió en el after market, podrá darse cuenta que serán malas las cotizaciones de los bancos.

¿Cuál puede llegar a ser la reacción del mercado? Naturalmente es de esperar que la cotización del dólar tienda a subir; las Letras van a acusar el golpe y quedará la duda acerca de cuál será la cotización de la jornada para el caso de los bonos. Mucho se habló, en los días previos, acerca del riesgo del default. No me extrañaría que haya un arbitraje de Letras a bonos. Por lo tanto, que la reacción en el valor de estos últimos sea positiva. El solo hecho del envío al Congreso de la propuesta anunciada por el ministro de Hacienda, Hernán Lacunza, descarta lo peor, aquel default (cesación de pagos). Tal vez esas medidas se adoptaron también porque, de esa manera, el Gobierno se anticipó a un posible no desembolso de una remesa de dólares del Fondo Monetario Internacional.

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