Arrojar basura, mal ejemplo a los niños en su día

19 Agosto 2019

Da la impresión que hace ya muchos años, una buena parte de los tucumanos ha hecho un pacto con la basura y la incultura. Celebraciones masivas que tienen como lugar de encuentro los paseos públicos de la ciudad dejan esparcidos residuos de todo calibre. Ello sucedió, por ejemplo, el domingo con el Día del Niño- Los parques Avellaneda, 9 de Julio, Guillermina, la plaza de los Decididos, quedaron tapizados de desperdicios.

Algunos hicieron gala de su imprudencia e ignorancia: en el parque Guillermina, un grupo de individuos hizo un asado bajo los árboles, no apagaron luego el fuego y en consecuencia, se incendió uno de los ejemplares. Tuvieron que intervenir los vecinos y los bomberos para apagarlo, pero igualmente este quedó destruido. Como siempre, el lago San Miguel fue la víctima preferida de los paseantes, quedó poblado de papeles, botellas.

Varias cuadrillas municipales recorrieron “los campos de batalla” para asearlos. Según el director de Higiene Urbana, se había montado un sistema de guardia para que operara durante el festejo, pero les resultó muy difícil limpiar por la cantidad de gente que se había concentrado. Dos horas de trabajo intenso les llevó limpiar el parque Avellaneda. En el parque 9 de Julio sacaron dos camiones repletos de basura. Esta es la sociedad que tenemos, hay falta de cultura. Hay contenedores en todos lados, no cuesta nada caminar 10 o 20 metros, no hacerlo es falta de conciencia. Un ejemplo claro es la avenida Mate de Luna: hay dos contenedores de basura de 3.200 litros y estaban hasta la mitad. Tenemos que entender que podemos hacer las cosas mejor”, dijo el funcionario.

En pocas semanas más, posiblemente esta penosa postal se repita con el Día del Estudiante, fecha en que los jóvenes se adueñan no solo de los espacios públicos de San Miguel de Tucumán, sino también de la rotonda del pie del cerro o del dique Celestino Gelsi.

Sin duda, la mejor amiga en estas festividades masivas es la prevención. El 21 de septiembre de 2016, integrantes del Consorcio Metropolitano de Residuos y de las ONGs Sustentarnos y JCI organizaron acciones para que el parque Avellaneda quedara limpio, después del festejo. La experiencia consistió en dispersar plásticos, cartones y otros materiales secos y reciclables para que los chicos, a modo de juego, los recogieran, los clasificaran y los depositaran en los contenedores correspondientes. Por la tarde, pusieron en práctica el “ecocanje”, consistente en recibir residuos secos y limpios y entregar a cambio plantas y bolsas ecológicas. En el parque 9 de Julio, hubo un festival de música, cuyo animador instó constantemente a los jóvenes a preservar la limpieza. La Municipalidad instaló contenedores para desechos orgánicos y reciclables. En ambos casos, las experiencias fueron positivas: los paseos quedaron limpios tras la celebración.

Sería cuestión de insistir en iniciativas creativas. Quizás, el mismo día del festejo, patrullas municipales -con el apoyo de entidades ambientalistas- podrían recorrer las zonas donde se reúne la gente, invitarla a limpiar el lugar una vez que se retire, y obsequiarle una bolsa para que pongan sus propios residuos. Sin duda, un mal ejemplo les dan los adultos a los niños en su día si ellos tiran sus desperdicios para que otros los levante. La ciudad es un reflejo de quienes la habitan. Por lo visto, hay muchos tucumanos que no quieren su propia casa.

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