Encontraron restos fósiles de un gliptodonte en Tafí Viejo, pero los dejarán enterrados

Fue hallado durante una excavación en una vivienda. Los riesgos de la extracción.

14 Ago 2019
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FOTO GENTILEZA TAFIVIEJO.GOB.AR

Obreros trabajaban en la excavación de un pozo ciego en una vivienda en Tafí Viejo cuando dieron con la presencia de los restos de un gliptodonte, a cinco metros de profundidad. El hallazgo fue confirmado por el intendente de la ciudad, Javier Noguera.

La propietaria de la vivienda notificó al municipio lo sucedido y se dio intervención a la Dirección de Patrimonio de la Provincia. El paleontólogo Pablo Ortiz visitó el lugar y extrajo fragmentos del caparazón, los cuales se investigan en el Instituto Miguel Lillo.

"Todos los años aparecen fósiles de algún mamífero, como este gliptodonte. En este caso se trata de un espécimen de porte mediano a grande que habitaba hace 10.000 años", indicó el paleontólogo, quien pertenece a la cátedra de Paleontología de la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de Tucumán (UNT).

En este sentido, informó que “con parte del caparazón se puede saber a qué tipo de gliptodonte pertenece. Por aquél entonces había cinco géneros diferentes en la zona”. Este tipo de trabajo se realiza en conjunto con la Facultad, el Instituto Miguel Lillo y el Conicet.

Por último agregó que “estos animales se extinguieron hace 8.000 a 10.000 años; por lo tanto, convivieron con seres humanos”.

Luego de evaluar la ubicación de la pieza -que puede llegar a medir más de 3 metros- se determinó que no será viable la extracción. El arqueólogo Guillermo Ortiz reveló que para sacar los restos se deberá demoler parte de la vivienda, y no es seguro. “Iba a ser peligroso para la vida humana y un gasto tremendo para el municipio. Entonces se decidió dejarlo ahí enterrado por siempre”, sostuvo.

El animal

En la Ciudad del Limón ya se encontraron dos gliptodontes, uno en 1988 y otro en 2000. Estos animales se extinguieron entre 10.000 y 15.000 años atrás, y fueron parte de la fauna que convivió con los primeros hombres, a fines de la era Cuaternaria. Son parte de los xenartros, que incluyen a los quirquinchos y los perezosos arborícolas.

Estos animales tienen el cuerpo protegido por un caparazón dorsal, formado por placas de hueso; una placa que protege la cabeza y un estuche que cubre la cola.

La principal diferencia entre el quirquincho y el gliptodonte es que el caparazón del primero es móvil, por lo que puede replegarse. Por eso, el gliptodonte desarrolló un mayor tamaño, para poder defenderse. El animal medía unos 3 metros de longitud, 1,5 metro de altura y pesaba más de dos toneladas.

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