Santiago Caminos: “Estoy entregado y me fascina este juego nuevo que empiezo”

El músico se expone como nunca antes con baladas románticas y temas folk en su primera producción sin banda.

14 Ago 2019 Por Fabio Ladetto
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CON TIEMPO Y ESPACIO. Los temas que compuso Santiago Caminos llevan años esperando ser tocados. LA GACETA / FOTO DE JUAN PABLO SÁNCHEZ NOLI

El Rey está desnudo, pero sigue siendo el Rey. Despojado de sus oropeles, Santiago Caminos decidió mostrarse sin las capas y vestimentas puramente rockeras que luce en Tripas Calientes, sino con toda su humanidad, lo que incluye estar expuesto de una forma que nunca antes lo estuvo.

Por eso es que demora 10 segundos (contados con reloj) en responder a qué le tiene miedo en el lanzamiento de su primer disco solista (una tirada limitada que ya está a la venta), luego de más de cuatro décadas de carrera en la música. “Me asusta lo que lo asusta a cualquiera cuando se expone, que vieran un lado mío que no es tan comercial. Quien lo escuche no verá el personaje que habita el escenario, sino a mí realmente. Este momento me hace preguntar si la gente me seguirá queriendo y valorando al darse cuenta que soy débil, frágil y necesitado como cualquiera y no el despampanante dueño del escenario, de la vida y de la cabeza de los demás en el momento en que canto con mi banda”, confiesa.

- ¿Cuándo surgió esta idea de lanzar un disco solista, sin tu banda de toda la vida?

- Comenzó cuando hicimos el show “Los cinco fantásticos”, y Lucho Hoyos fue uno de los grandes impulsores de este proyecto. Es un desafío, porque nunca grabé nada sólo, pero me gustó mucho, es un vicio.

- La estética es distinta a lo que se escucha en Tripas...

- Compongo otras cosas cuando estoy solo, que no tienen el perfil de la banda, en la línea del blues del Mississippi, con afinación abierta y slades, con guitarra acústica, temas folk del estilo Bob Dylan o canciones que van de la balada rock a una pincelada de folclore, zamba o tango romántico. Mis letras siempre tuvieron doble contenido, juegos de palabras, humor satírico, pero también hay temas románticos puros que no quería que se pierdan. Tengo más de 20 composiciones listas, este disco es sólo el primero de tres que quiero lanzar, tiene nueve temas y representa mucho mi intimidad. Lo comencé a grabar en 2017, demoré dos años por distintos motivos.

- ¿Es el final de la banda?

- Para nada. Tripas Calientes es una banda que tiene una entidad propia, con temas que deben tener una determinada pegada y línea estética. Es mi banda y mi columna, pero este disco soy yo, en los rincones que no me termina de llenar el grupo así como hay rincones de Tripas que no puedo llenar yo. Es una familia con la cual tengo que negociar cosas, mientras que esta es una manera de expresarme individual, con espacios de recogimiento que pocos conocen, de quien lagrimea mientras toca y al que le salen a borbotones las palabras, son partes de mí que necesitan ser expresadas. Somos distintos personajes en diferentes etapas de la vida. Por ejemplo, con Chechi Bazzano somos casi un matrimonio, hace 30 años que tocamos juntos y él está organizando su propio grupo ahora.

- ¿Qué implica este cambio?

- Si a nadie le gusta el disco, qué me importa, soy yo. Lo que estoy haciendo es al revés de lo que venía pasando, ahora no los llevaré a ningún lado sino que el público me llevará a donde quiera. Eso me da inseguridad y está buenísimo que me pase; estoy jugadísimo y entregado y me fascina este juego nuevo que empiezo a jugar.

- ¿Quién te acompaña?

- Elegí muy bien mi acompañante: Luis Gómez Salas, que me hizo los teclados y de los arreglos, es el músico de rock más formado en lo clásico. Yo toco la guitarra y la armónica y canto. No entendí lo que estaba haciendo hasta 3/4 partes de la grabación. Charly García dice que la música es ritmo, armonía y melodía, pero le agrego dos cosas muy importantes: espacio y tiempo.

- Son temas de distintas etapas de tu vida.

- El más viejo debe llevar 10 años guardado. Algunos nacieron cuando tenía una casa en San Pedro de Colalao, solo, cantando bajo un árbol, con un sonido crudo. Cuando vine a la capital, llegaron otros. “Como frutos sin paraísos” habla de los chicos de la calle y lo escribí parado en una avenida a lo bestia, porque no podía dejar de componerlo. Soy un escritor de historias y cada una encierra mucho más de lo que dice, te mete en climas profundos y te transporta a algún lado. Lo mío no es música de fondo sino que te tenés que sentar a escucharla en silencio. Soy un producto tucumano.

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