ROL FEMENINO. La mujer aprende a agradar y a servir, el hombre a demandar y a exigir, según muestra la película que fue rodada en Costa Rica.
“El anhelo de toda mujer es ser madre”, “El jefe de la familia es el varón” o “Las tareas domésticas y el cuidado de los hijos están a cargo de la esposa”, son conceptos instalados desde tiempo inmemorial, que en muchas sociedades actuales siguen vigentes y en esos contextos nadie se atrevería a discutir.
En la película “El despertar de las hormigas”, que se proyectará hoy a las 20 en el Solar, una mujer latinoamericana se anima a remar contra la corriente.
Isabel es modista y vive con su familia en un pequeño pueblo de Costa Rica. Su esposo Alcides desea que tengan un tercer hijo, un varón. Ella, sin embargo, no quiere otro embarazo sino enfocarse en el trabajo y ya tiene más que suficiente con dos hijas. Hasta ahora, nunca ha cuestionado su papel dentro de la familia. Pero cuando se da cuenta de que Alcides no parece estar escuchando y persiste con su deseo de tener un tercer hijo, comprende que algo debe cambiar.
Realidad frecuente
“El tema de la película surge de observar una realidad familiar que es común en muchos hogares. Ver a las mujeres de mi familia, que son como las líderes que sacan adelante a todos, sin embargo las veía muy sacrificadas, siempre estando ahí para los demás”, comentó a LA GACETA la realizadora costarricense Antonella Sudasassi Furniss, que luego de la proyección dialogará con el público.
La cineasta recordó que su abuela, por ejemplo, tuvo siete hijos, el marido la abandonó, y ella tuvo que asumir la responsabilidad de sacar adelante a toda su descendencia. Lo hizo a costa de grandes sacrificios. Tampoco su abuela materna, con 11 hijos, tuvo tiempo para sí misma. Y así se transmitió el mandato, de generación en generación.
“Son cosas que vamos heredando a través del amor y de esa idealización del amor maternal, que tiene mucho que ver con el estar ahí para los demás, el complacer, el servir, el atender -explicó-. Mi madre tiene cinco hijos y ella nunca se compró nada para ella. Cuando tenía unos pesos de más, los gastaba en nosotros. Lo que quise hacer es mostrar una realidad, sin juzgar, y que el público saque sus propias conclusiones. Acompañar al personaje principal en esa ruptura de darse cuenta de qué quiere ser”.
La demanda del otro
La película de Sudasassi Furniss trata sobre en qué medida hacemos lo que queremos y hasta dónde respondemos a las expectativas de los demás. “Muchas veces nuestras decisiones están muy influenciadas por lo que nuestros padres o la sociedad esperan de nosotros. Creo que ahí, tanto hombres como mujeres pueden empatizar con el personaje”, opinó.
Seleccionado para el Festival de Berlín, el filme despertó en Alemania mucho interés en el público y la directora recuerda algunos de los contactos que tuvo con los espectadores.
“En el diálogo con la gente me sorprendí mucho cuando se me acercó una señora de 50 o 60 años y me dijo: ‘muchas gracias; no fue hasta que tuve cáncer que fui capaz de decirles a mi pareja y a mis hijos que yo era una persona con necesidades’. Uno piensa que en Alemania esas cosas ya están muy superadas, que ya dieron vuelta la página, pero es un shock darse cuenta de que esas cosas pasan en cualquier contexto y en cualquier sociedad -reflexionó-. Por otro lado, siempre está el tema del personaje masculino. Mi intención no era pintarlo como el malo de la película, porque no lo es. Es simplemente una persona que aprendió a ser de ese modo. Así como ella aprendió a complacer, él aprendió a demandar, a exigir. No lo hace con malas intenciones sino por costumbre”. La creadora recordó que otra espectadora germana, joven, opinaba distinto y lo calificaba como “un violento agresor”.
Sudasassi Furniss concibió este filme como parte de una trilogía sobre el rol de la mujer y la sexualidad femenina. La primera es un cortometraje que retrata el despertar sexual de una niña, y la tercera está en desarrollo: un documental. “Es una exploración desde la memoria y desde la sensorialidad sobre lo que significa para la mujer la sexualidad, después de los 65 años -anticipó-. Es más experimental, no muestra a los personajes sino que los escuchamos”.








