Una política integral para enfrentar el delito

03 Ago 2019 Por LA GACETA

Se ha convertido en la modalidad más popular de los delincuentes, pueden aplicarla en cualquier lugar o circunstancia con grandes posibilidades de éxito. El motoarrebato se ha incrementado en la sociedad al punto que lo ha padecido en algún momento una buena parte de los tucumanos.

Algunos lustros atrás, era inimaginable que un jubilado podía ser asaltado en la vía pública o que a un chico lo golpearían para quitarle una mochila o las zapatillas o que a una mujer la asaltarían en la parada del ómnibus. Si bien había robos, estos se producían, por lo general, en la periferia. En este sentido, los tiempos cambiaron para mal. Los ciudadanos se quejan constantemente por la desprotección, en cualquier momento pueden ser blanco de un motoarrebato.

El tema fue abordado en “Panorama tucumano”, el programa de LA GACETA TV. Una de las víctimas, de 66 años, fue asaltada curiosamente por delincuentes que circulaban en un motocarro en General Paz y avenida Colón. Uno de ellos lo tomó por la espalda y cuando intentada sacárselo de encima, lo apuñalaron en el estómago. Afortunadamente, se curó, pero no hizo la denuncia policial por considerarla “una pérdida de tiempo”. “¿Por qué los que delinquen no se dedican a trabajar, como trabajamos todos? No creo que hayan trabajado nunca esos. Creo que mucha gente anda sin trabajo pero no roba”, afirmó.

En abril pasado, una joven de 28 años, que esperaba el colectivo en la calle Córdoba al 400, fue asaltada por un delincuente que circulaba en moto en contramano, quien logró arrebatarle la cartera tras arrastrarla media cuadra. Se quejó por la inacción de una policía se le acercó pero que no le brindó ningún tipo de asistencia. Somos víctimas de un sistema y de una crisis económica muy fuerte que nos afecta a todos... la solución no es salir a robar. Y al igual que muchas personas que sufren hechos delictivos soy una laburante más”, dijo.

El jefe de la Brigada de Investigaciones de la capital sostuvo que no está creciendo la cantidad de arrebatos, sino disminuyendo. Explicó que la repartición no solo combate a los delincuentes, sino que trata de “neutralizar” el mercado negro para que los productos robados no sean revendidos, y en su opinión, así disminuye considerablemente la acción de los malhechores.

Según los informes oficiales que el Ministerio de Seguridad presenta periódicamente en la Legislatura, el arrebato pasó de 227 casos en la primera parte de 2018 a 234 en el mismo período del año en curso, lo que implica un aumento del 3,1%; en el mismo período el motoarrebato pasó de 216 a 229, un incremento del 11,2 %.

Sin embargo, hay muchos tucumanos que no denuncian estos hechos porque no creen en la eficacia de la Policía para detener a los victimarios y recuperar lo hurtado, como tampoco confían en la Justicia que a menudo los deja en libertad; sienten una fuerte desprotección del Estado.

Desde hace un tiempo, asistimos a un deterioro cada vez más importante del tejido social. La desigualdad, el analfabetismo, la marginalidad, la desocupación, la falta de oportunidades, la disgregación familiar, son algunas de las causas que generan no solo la violencia y el delito, sino también el consumo de sustancias ilegales, como un escape a una realidad desesperanzada. El Estado carece de una política integral que abarque la educación, el deporte, la salud, la seguridad, la cultura y que se aplique en forma coordinada. Se siguen atacando los efectos y no las causas. Las leyes y el Estado parecieran proteger más al delincuente que al damnificado. Sin educación y acciones sociales concretas será difícil combatir con eficacia el delito.

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