Cómo trabaja Ramón, el perro antiexplosivos de la Policía

Ante amenazas de bombas o visitas de autoridades nacionales, el can rastrea los terrenos donde puede haber pólvora. El entrenamiento es un juego para él.

23 Jul 2019 Por Lucía Lozano

Ramón, un labrador de pelo amarillo y orejas colgantes, camina entre los árboles y los bancos de la plaza Independencia. Mueve la cola. Se acerca a los tachos de basura. Olfatea todo. Entra a la Catedral y deambula por el altar. Luego va a la Casa Histórica. Recorre el Salón de la Jura de la Independencia. A pesar de las apariencias, no está jugando ni paseando. Está examinando los escenarios que en los próximos minutos ocuparán autoridades nacionales y provinciales. Como cada 9 de Julio -o cualquier acto patrio- a este perro le toca madrugar para velar por la seguridad de los funcionarios públicos y otros asistentes a la ceremonia.

Ramón es el perro detector de explosivos de la Policía de la provincia. Su olfato se ha convertido en un recurso imprescindible en cada suceso donde podría presentarse una amenaza de bomba. El animal siempre “trabaja” acompañado por su guía, el oficial Juan Víctor Funes, técnico especialista en explosivos.

Fue a él a quién se le ocurrió que podían incluir un can en la Brigada de Explosivos, que dirige el comisario Martín Aguilar. Primero entrenó a un perro mestizo y luego le regalaron a Ramón. La mamá del animal se llama Uma y también es detectora de bombas. De hecho, durante varios años se desempeñó en el grupo CERO (Cuerpo Especial de Rescate y Operaciones).

SIEMPRE ATENTO. Ramón madrugó el pasado 9 de Julio para olfatear los sitios que iba a visitar el presidente, Mauricio Macri, y otras autoridades.

Así se entrena

Ramón sabe identificar entre varios objetos cuál contiene material explosivo. Cuando acierta, su adiestrador lo recompensa con comida. ¿Cómo hace para avisar cuando está en presencia de pólvora? Simplemente se sienta.

Cuenta Funes que el adiestramiento es un trabajo diario. Lo entrena a través del juego con una pelotita de tenis impregnada con TNT (químico explosivo), mecha lenta y cordón detonante, que son los componentes que generalmente puede tener una bomba, sea o no de fabricación casera.

El perro no sabe que está buscando un explosivo, sino que piensa que está rastreando un juguete que huele a una determinada sustancia.

“Lo primero que hago es activarlo con el juego con la pelotita de tenis. Luego trabajo en lo que llamamos la presa. Es un ejercicio en el cual él muerde algo, forcejea un poco y luego lo dejo que se lleve ese objeto. Lo que sería el premio. Entonces, busco la pelota impregnada con explosivo y lo dejo en un lugar que él no haya visto. Lo hago sentar, que esté atento a mi orden, y una vez que le digo la palabra ‘Busque’, lo suelto o lo acompaño con el pretal mientras él trabaja”, detalla el guía.

Vida normal

La relación entre Funes y Ramón debe funcionar a la perfección para que la búsqueda sea efectiva. “Los perros son muy útiles porque hacen su trabajo rápidamente. Si bien tenemos aparatos detectores de explosivos, Ramón puede en un ratito supervisar un espacio grande”, especifica.

Funes remarca que su labrador es un perro muy juguetón, lo cual es fundamental en su labor. No se lo somete a un entrenamiento donde no es feliz. El can vive con su guía, tiene una vida normal y su trabajo es jugar.

“Cubrimos todo tipo de eventos: desde una visita del Presidente hasta celebraciones en la Kehilá. Donde nos llaman, ahí estamos. Recorremos salas de juicios y el recinto de la Legislatura antes de una sesión. Cuando se producen amenazas de bombas, el primero en ingresar es Ramón”, cuenta Funes. Por suerte, hasta ahora nunca participaron de un operativo en el cual hayan encontrado una bomba. En Tucumán hay muchas amenazas, pero la mayoría es broma.

Razas como los labradores o los ovejeros alemanes suelen ser las más utilizadas para esa práctica. Sin embargo, según Funes no hay razas mejores que otras para hacer el trabajo. “Cualquier perro que esté bien entrenado puede ser detector de explosivos”, afirmó.

> Alta efectividad
Protagonistas en los sistemas de defensa

El atentado contra las Torres Gemelas en 2001 y la guerra de Afganistán significaron todo un proceso de sofisticación en la ayuda canina para detectar explosivos. Los perros se convirtieron en grandes protagonistas en el sistema de defensa de los países. Aunque todavía se debate qué tiene mayor efectividad, si una máquina o un perro, la mayoría de las fuerzas policiales utiliza ambos métodos.
¿Por qué son tan importantes los canes? Porque todavía no hay tecnología que supere el olfato que ellos tienen (20.000 veces más potente que el del hombre). La probabilidad de que un perro detecte un explosivo durante una inspección es de más de un 90%. 

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