En estado de reposo

18 Jul 2019 Por Marcelo Aguaysol

Las elecciones provinciales marcaron un punto de inflexión en la gestión de Juan Manzur. El resultado electoral lo catapultó como pieza clave en el armado del neojusticialismo que encarnan los Fernández. Para el gobernador tucumano la escisión de la vieja mesa chica de la extinta tercera posición denominada Alternativa Federal (Sergio Massa será candidato a diputado dentro de la estructura que criticó; Juan Schiaretti, que se mantiene en la neutralidad; Juan Manuel Urtubey, precandidato a vicepresidente de Roberto Lavagna, y Miguel Pichetto, que se cruzó de vereda y será el compañero de fórmula de Mauricio Macri) fue una revancha a sus aspiraciones de mantenerse en la marquesina política nacional.

Aun antes de los comicios provinciales, Manzur abandonó el terreno de los moderados. Endureció su discurso contra la gestión del presidente Macri y apostó a pleno por Alberto y Cristina Fernández. De hecho, se ha convertido en uno de los hombres de consulta permanente del ex jefe de Gabinete kirchnerista y hoy candidato a presidente por el Frente de Todos. Las chances de victoria son las mismas que cuenta Juntos por el Cambio. Las encuestas que manejó el gobernador le fueron mostrando la necesidad de identificarse con el espacio kirchnerista que lo tuvo como ministro de Salud de la Nación.

Macri tomó nota del cambio de actitud de Manzur. Y hace tiempo. Cuenta la leyenda que el saludo de despedida entre ambos, tras los actos del Día de la Independencia, en la Casa Histórica, ha sido tan frío como enfático. El Presidente le dejó en claro al gobernador que no forma parte de sus afectos, ni que tiene intenciones de convocarlo para algún diálogo institucional. El pase de facturas, mientras Macri siga siendo jefe de Estado, será cada vez mayor. De hecho, en el conflicto del transporte público de pasajeros, el ministro de Transporte, Guillermo Dietrich (uno de los hombres más cercanos al Presidente) le mandó un mensaje directo al corazón de la gestión local. “El Congreso votó una ley y las provincias firmaron una addenda fiscal. Los recursos fueron transferidos y los fondos están disponibles para las provincias; si Tucumán no los recibió es porque no regulariza ni presenta lo que tiene que presentar para obtenerlos”, le transmitió el ministro macrista a la administración Manzur.

El gobernador mantuvo reuniones aisladas con los actores de un gran problema que dejó, durante cinco días, a los tucumanos sin servicio de colectivos. No es sólo una cuestión de competencia municipal, sino de alcance provincial. Finalmente, adelantó los subsidios para que los empresarios les paguen a los choferes y ganar un poco más de tiempo. En el medio, el vicegobernador en ejercicio del Poder Ejecutivo, Osvaldo Jaldo, esbozó un proyecto para que se tome una decisión de largo plazo, alentando la creación de un ente único del transporte, con una legislación nueva y unificada en la materia. Ayer comenzó a esbozarse esa iniciativa en la Legislatura.

Mientras tanto, Manzur recorre el país acompañando a Alberto Fernández. Lo hizo en Buenos Aires, en oportunidad de la cumbre de gobernadores justicialistas; días después viajó junto al presidenciable a la Fiesta del Poncho en Catamarca y el martes concurrió a la sede porteña de UPCN como invitado del encuentro que Fernández mantuvo con la cúpula de la CGT, cuyos dirigentes son amigos del gobernador tucumano. Nada indica que la alta exposición electoral de Manzur dentro del Frente de Todos cambie hasta el 11 de agosto, cuando se realicen las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). La apuesta es mayor: ser parte del armado de un futuro gobierno nacional en caso de que el PJ se imponga en las elecciones. Pero todo tiene sus riesgos. ¿Qué sucedería a Tucumán si Macri es reelecto? De hecho, los spots del macrismo muestran grandes públicas, ninguna de ellas hechas en territorio tucumano.

Julio arrancó con signos de preocupación financiera en la Casa de Gobierno. Por primera vez en varios años, el Poder Ejecutivo tuvo que recurrir a un descubierto para completar el pago de los salarios estatales. Esa situación se disimuló por los feriados y por las vacaciones. No es nada grave, pero marca un signo de interrogante para el comportamiento de las finanzas en 2020.

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