El fútbol los trajo desde lejos - LA GACETA Tucumán

El fútbol los trajo desde lejos

El caso De Rossi en Boca sorprendió.

18 Jul 2019

El fútbol argentino se ha posicionado, con el correr del tiempo, como un exportador importante en el mercado mundial. Uno de los motivos es la buena calidad de jugadores, algo apreciado y bien pagado en el exterior. Sin embargo, también se ha caracterizado por la importación de jugadores, sobre todo de países cercanos, como Uruguay, Paraguay, Bolivia, Chile, incluso Perú y Colombia.

Pero hay un apartado, que tiene que ver con la llegada de jugadores de destinos poco comunes, el motivo de este repaso. El impacto que generó Boca, por el momento, marca tendencia: incorporó a su plantel al italiano campeón del mundo en 2006 Daniele De Rossi, con la idea de reemplazar la muy posible partida de Nahitan Nández. También porque una de las opciones para rellenar el posible agujero que significa la partida de Darío Benedetto a Marsella, es el francés André Pierre Gignac, actualmente goleador de Tigres en México.

Con De Rossi y Gignac no sería la primera vez que jugadores del viejo continente, o de otras tierras más lejadas se sumen a las filas de planteles argentinos. La lista puede llegar a ser interminable, por lo que aquí hacemos un repaso de los más relevantes.

Un caso con mucha actualidad es el del delantero de Newell’s, Luis Leal, nacido en Santo Tomé, que hizo la mayor parte de su carrera en Portugal y en Asia y que hoy lleva anotados 14 goles con la “Lepra”. Y si hablamos de los lusoparlantes, Brasil es un caso especial. País vecino de Argentina, sin embargo la llegada de futbolistas desde allí nunca fue masiva. Por estos días, Lanús da la nota, con Tiago Pagnussat, defensor de 28 años, que jugó nueve partidos con el “Granate” en el último campeonato. Del pasado, cómo olvidar a Paulo Silas, que marcó uno de las mejores épocas de San Lorenzo, a mediados de los 90. También es para recordar lo hecho por Pedro Iarley en Boca en la temporada 2003-2004 (hasta le hizo un gol a River). Y yéndonos a los 60, nunca caen en el olvido los aportes de los brasileños Delém y Paulo Valentim, de River y Boca respectivamente, que representaban un verdadero clásico de la época.

Hasta la Superliga pasada, jugaban el torneo local 109 extranjeros. Entre ellos el camerunés Dany Edjo’o de 17 años, que espera a que Hernán Crespo le dé su oportunidad en la Primera de Banfield. Justamente este caso abre la puerta de orígenes “exóticos” de jugadores que pisaron canchas argentinos. Uno de esos ejemplos lo dio el japonés Naohiro Takahara, que llegó a Boca de la mano de Mauricio Macri en 2001 para abrir el mercado con los asiáticos. Es verdad que no logró destacarse mucho, pero si fue una total sorpresa para el momento. Algo similar había sucedido en 1994 con la incorporación de Alphonse Tchami al equipo “Xeneize”. Llegado de Camerún, el nueve enamoró a los hinchas de Boca después de marcarle un gol a River en el Superclásico de 1995 en La Bombonera.

No obstante, los de La Ribera no fueron los únicos que sorprendieron con la incorporación de jugadores de mercados no tan comunes. En San Lorenzo, recién llegado de Honduras, Eduardo Benett fue el goleador “azulgrana” en el Clausura y en el Apertura de 1993. Más cerca en el tiempo, el nigeriano Felix Orode llegó al “Cuervo” en 2009 y debutó en el clásico contra Huracán, asistiendo a Juan Manuel Torres para ganar el encuentro.

Es recordada también la incorporación de Paulo Wanchope en Rosario Central. El costarricense convirtió cinco goles en el “Canalla”, incluido uno a Newell’s. Como tampoco fue inadvertida la llegada del estadounidense Renato Corsi. Fue el primer futbolista nacido en el país del norte en jugar en Primera división en el país. El mediocampista pasó por Argentinos e Instituto entre 1988 y 1990.

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