Japón y los Valles se unen a través de las artesanías

La muestra “Turn” es producto de una acción conjunta realizada en Amaicha y Quilmes. En otra sala se expone “Mamushkas”.

09 Jul 2019 Por Ricardo Reinoso

Convencido de que las minorías sociales excluidas pueden vincularse mediante sus propias particularidades, el artista japonés Katsuhiko Hibino concibió hace algunos años el proyecto “Turn” (giro, vuelta), que propone cambiar nuestra mirada y nuestra forma de pensar.

En 2017, junto a la artista tucumana Alejandra Mizrahi, seleccionada por Hibino para dirigir este proyecto -en el marco de la BienalSur que organiza la Universidad Nacional de Tres de Febrero- trabajaron con niños autistas enseñándoles a tejer la randa y otras técnicas, como el origata, sofisticado arte japonés de envolver regalos. La experiencia incluyó artistas japoneses y latinoamericanos que trabajaron con distintas minorías de Buenos Aires y Lima (Perú).

Ahora, en una nueva edición de la BienalSur que promueve el arte con inclusión social, se inauguró en el Museo Timoteo Navarro (9 de Julio 44) una muestra de tejidos y de cerámicas realizados por alumnos de escuelas y artesanos de los Valles Calchaquíes, junto a los artistas japoneses Mai Sone y Shogo Nunoshita. Colaboraron Mizrahi y el músico y artista Paulo Vera, como asistentes y traductores. Sone trabajó con la escuela 213 de Quilmes y artesanos de Amaicha del Valle y Quilmes, con la técnica japonesa de tejido sakiori. Y Nunoshita con la escuela 217 de El Bañado, aplicando técnicas de cerámica.

Celebrar las diferencias

“Turn” busca el intercambio entre personas con diferentes historias e impulsa la capacidad del arte para reunir a las personas, de manera que la obra de arte surja como resultado de la interacción entre un grupo de artistas y una comunidad determinada. El objetivo es celebrar las diferencias entre los seres humanos y las culturas como así también promover el intercambio de saberes y tradiciones. Además, Hibino lo concibe en el marco de los Juegos Olímpicos y Juegos Paralímpicos que se harán en Tokio en 2020, y es replicado en diferentes países.

Mizrahi explica que los tres elementos que interactúan son: los artistas, una técnica tradicional artesanal y una comunidad.

TEJIDOS. La artista japonesa Mai Sone explica una técnica ancestral.

La técnica de tejido se llama sakiori (en japonés “tirar” y “tejer”). Mai Sone trajo de su país ropa usada, con ella hizo ovillos y los combinó con hilos de los Valles, sobre estructuras en abanico. Alumnos de las escuelas y artesanas de los Valles tejieron con esa técnica. Paralelamente, el ceramista Shogo Nunoshita investigó el histórico éxodo del pueblo Quilmes y, en esa localidad de Buenos Aires, recogió tierra de la plaza. Luego la mezcló con tierra de diferentes lugares de Tucumán y con esa arcilla los niños realizaron una serie de figuras humanas: los caminantes. Representan ese destierro. La cocción se hizo mediante técnicas ancestrales, con leña, con guano de oveja y de vaca. Al montaje en el museo lo resolvió el artista en forma de “camino”, que sube en dirección noroeste, como si los quilmes regresaran a su lugar de origen.

“Este proyecto no significa solamente ir al lugar y hacer la actividad sino generar un vínculo con la gente -explicó Mizrahi-. Vivir en el lugar, tomar contacto con sus costumbres y producir una obra de arte conjunta, que no está circunscripta a un objeto puntual sino que se manifiesta en los vínculos que se generan entre los participantes”.

Archivo familiar

Otra muestra que merece ser visitada se encuentra en la Sala Spilimbergo del mismo museo: “Mamushkas”, de Carla Lucarella, que llega a nuestra provincia luego de recorrer distintas salas argentinas y de países vecinos. Se trata de una exposición basada en el material fotográfico del archivo familiar de la autora y cuenta con la curaduría de Lorena Fernández.

El personaje protagonista es Rosa Mogilevich, madre de la fotógrafa, que murió en 1978 a los 26 años de edad cuando Carla tenía 4 años. La muestra se estructura en una línea de tiempo compuesta por fotos pertenecientes a diversos archivos familiares que la retratan en diferentes momentos de su vida, que fue muy corta e intensa.

“Mamushkas” se enmarca dentro de la práctica archivística contemporánea, que se ha transformado, con el tiempo, en un recurso para la revisión teórica e histórica de las imágenes y en una herramienta para ubicar lo desconocido. El archivo se convierte así en un suplemento mnemotécnico que preserva la memoria y rescata del olvido.

“Carla detecta rápidamente lo que los teóricos dicen con rodeos, que siempre falta una imagen, y mira sin descanso, durante decenios, las fotografías de Rosa -escribe la curadora-. Es verdad, no son muchas, no hay Rosa bebé, no están los padres de Rosa, tampoco hay una Rosa madura, pero lo que sí hay es hipnótico, no sólo porque ella era hermosa, o porque encarnara a la perfección a la joven madre muerta, sino porque Rosa había logrado desarrollar una relación íntima y secreta con el acto de ser fotografiada…”

Un mural de Isaías Nougués
Presentan “La Pasión” en el Museo de Arte Sacro

Mañana a las 20.30, en el jardín del Museo de Arte Sacro (Congreso 53) se presentará el mural “La Pasión”, del prestigioso artista tucumano Isaías Yita Nougués. La inauguración de la obra apunta a revalorizar ese espacio, señalan en la invitación al acto la titular de la Fundación de Amigos del Museo, María Luisa Arias de Frías Silva, y el presidente de su consejo de administración, Marcelo Lobo Viaña. En el Museo, además, está abierta hasta fin de mes la exposición “La ciudad en escala”, con maquetas de templos y edificios civiles históricos de San Miguel de Tucumán.

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