Un estreno a sala completa que emociona a padres e hijos

Tucumanos de todas las generaciones, e incluso familias completas, hicieron cola desde temprano para conseguir las entradas y disfrutar en pantalla grande de Toy Story 4.

21 Jun 2019 Por Karen Fernández

Confiesa que se levantó con los gritos de su hijo más chico: “papá, papá vamos a llegar tarde al cine”. Eduardo Andrade se cambió más rápido que lo que corre el noble corcel Tiro al Blanco, sólo se frenó para echarle un vistazo a la foto colgada en su living y fue con toda su familia a sacar las entradas para el estreno de Toy Story 4.

“Vi la foto con mi papá y recordé toda mi infancia en un instante. Con él vi la primera película de Toy Story apenas pudimos conseguir el VHS... La vimos hasta gastar la cinta. Ahora mi papá no está más, pero voy a ver la película acompañado de mis hijos y de mi mujer. así como Toy Story me acompañó durante gran parte de mi vida”, se emociona Andrade.

“A la última que había salido la vi con mi hijo más grande y con mi esposa. Ahora voy con mis dos hijos. Justo el estreno coincide con el cumpleaños del más chico, que es primera vez que va a ver una película de Toy Story en el cine. Contamos los días hasta que se estrene”, describió, con entusiasmo.

Hace 24 años se estrenó el largometraje animado que inició la historia del vaquero Woody y el guardián espacial Buzz Lightyear. Ayer se estrenó la última parte de esta historia que traspasó generaciones. Familias completas, parejas de todas las edades, pequeños vaqueros e infantes guardianes del espacio asistieron desde temprano a los cines tucumanos para asegurarse su entrada en el estreno de la que se convertirá, según las estimaciones, en una de las películas más taquilleras de la historia.

Eduardo no esperaba una cuarta parte de la saga: “nunca imaginé ver una película de Toy Story con mis hijos en el cine. Tengo que admitir que me da mucha nostalgia saber que esta etapa se cierra”.

Principios y finales

Sol Albornoz revivió una tradición que para ella comenzó hace nueve años, junto con su papá, porque estaba segura de que Toy Story iba a continuar. “Siempre sentí que la historia no podía terminar ahí. Me pone feliz volver con mi papá a verla”, confiesa. Antes del estreno, ella disfrutó de una “maratón” emitida por Disney con las tres películas de la saga. También confía en que esta cuarta entrega no será la última.

DE LOS DOS LADOS DE LA TAQUILLA. Los “fans” llevaron disfraces y hasta muñecos; y el personal del cine también se vistió para la ocasión. LA GACETA/FOTO DE DIEGO ARÁOZ

Toy Story también reunió a un grupo de viejas amigas. Florencia Medina recordó que cuando estaba terminando la primaria fue con sus compañeras del colegio (y la madre de una de ellas) a ver Toy Story 3. “Fue la primera película que la hizo llorar en el cine”, sentencia. Nueve años después volvió a juntar a las chicas para revivir aquellos momentos. “Esta vez vinimos solas porque ya somos grandes”, aclaró entre risas.

Anteojos y lágrimas

En uno de los cines tucumanos, la nueva historia de Woody y Buzz se proyectó, simultáneamente, en tres salas. Carlos Gadea era el encargado de organizar a los espectadores para que ingresen en la sala correcta. Vestido con una remera de la película, saludaba sonriente a los fanáticos.

“Hace una semana está habilitada la venta online de las entradas, se espera que esta película esté en cartelera hasta después de las vacaciones de julio. Pocas veces en el año hay estrenos de esta magnitud”, destacó. Y recomendó a los interesados en verla que vayan al cine con mucho tiempo de anticipación para conseguir entradas con tiempo y evitar demoras que impliquen, por ejemplo, perderse el inicio de la película.

Ya dentro de la sala, la espera se ameniza con pochoclos. Hasta que la pantalla se pone negra y, al mismo tiempo, todos se colocan los anteojos oscuros para disfrutar de la experiencia “3D”.

Cuando cae el telón, llega también el fin de una etapa que marcó la retina y los recuerdos de miles de personas. Los niños salen felices de la sala repitiendo frases de la película. Algunos fueron al cine acompañados por sus juguetes preferidos. Los más grandes salen con algunas lágrimas difíciles de disimular. En ellas se arremolinan muchas emociones. Porque, como enseña Toy Story, “todo final implica el comienzo de algo nuevo”. (Por Karen Fernández)

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