Raúl Espeche: un "peronista de Perón" en el foro de LA GACETA

Se formó políticamente durante los 70 y estuvo en contacto con el Ejército en más de una oportunidad. Hijo del Servicio Militar Obligatorio, leyó a Marx y a Arregui, pero se quedó con el peronismo más ortodoxo: "ni de izquierda ni de derecha: peronista", dice él. Video

05 Jun 2019 Por Julio Marengo

Entre los 100.000 comentarios que ha dejado Nelly Quiroga en el foro de LA GACETA y los 4.800 de Raúl René Espeche hay un abismo, dos mundos que distan mucho más que en  números. Ella, macrista y -sobre todo- antiperonista; él, "peronista de Perón". Nada más, nada menos.

"Te has cruzado con un hombre que habla mucho y de todo", advierte el comentarista cuando llega a LA GACETA para la entrevista. No ha mentido. Raúl no frena ni para tomar agua. Sin embargo, cuando se sienta frente a la PC para leer los diarios y expresar sus opiniones, mide las palabras, las repasa, las calcula y recién escribe.

Sus comentarios son siempre de más de cinco o seis líneas, escritos con respeto y esquivando -cuando se puede- las chicanas. Con todo, Raúl cosecha más pulgares hacia abajo que votos positivos. Quizás porque algunos piensan que Raúl es un troll oficialista. O porque toca temas como la redistribución de la riqueza que, según él, es algo de lo que nadie quiere hablar. Y mucho menos los políticos.

"El peronismo es eso, ese es el eje del peronismo. Es un movimiento que puede tener todos los extremos, de la izquierda a la derecha, pero la redistribución de la riqueza es el eje. Mucha gente cree que por cantar la marchita ya es peronista. El peronismo se ha salido del eje", diagnostica Espeche.

Mucha gente cree que por cantar la marchita ya es peronista.

De los años setenta, de la primavera de aquella "juventud maravillosa", René tiene un recuerdo romántico. La mira en perspectiva, reflexiona, hurga entre los recuerdos y vuelve siempre a la misma conclusión: "Era una época linda, de debate social, de participación, de compartir ideas e información. No era tan violento como lo pretendieron mostrar en ese momento y después. Para mí, mucha de las bombas que estallaron eran autoatentados, para plantar la idea de que nosotros éramos los violentos".

LA GACETA / FOTO DE JOSÉ NUNO

Cuando dice "nosotros", Espeche no quiere decir que haya participado activamente en las filas de Montoneros ni en ninguna otra agrupación política, pero sí que miraba de cerca y se interesaba por los debates sociales de su época. "Había más de 2.000 agrupaciones políticas cuando yo comencé Ingeniería en la Tecnológica, a principio de los 70. Desde la extrema derecha hasta algunos que tenían como estandarte 'Dios, Patria, Hogar'; o sea, facho, facho. Había de todo. Era bueno porque se debatía, se divulgaba información, había grupos que se encargaban de traducir del inglés los acuerdos con el FMI, que de otra manera pasaban de largo...", destaca.

Era una buena época (los 70) porque se debatía, se divulgaba información, había grupos que se encargaban de traducir del inglés los acuerdos con el FMI, que de otra manera pasaban de largo...

Entonces, de algún modo, deja entrever Raúl, el foro de LAGACETA.com es para él una manera de pisar con zapatos de 40 años, de tender un puente entre aquella caldera de ideas y el Raúl de ahora, casado hace cuatro décadas, con dos hijas, trabajador fabril la mayor parte de su vida, vecino de Villa Alem y a punto de jubilarse, con 67 años a punto de cumplir. 

El Club Colegial

René hizo su secundaria en la escuela técnica N° 2 (ENET 2). Ahí fue pieza clave del Club Colegial, a fines de la década del 60, su primer contacto con la comunidad organizada que, más tarde, asumiría como uno de los preceptos de Juan Domingo Perón. Desde ahí hacían visitas a los asentamientos para trabajar con la gente y se pusieron al hombro la defensa del edificio de la escuela. Son dos de las luchas que, según él, lo han marcado.

En tercer año, Espeche puso en pausa sus estudios secundarios y comenzó su primera aventura militar, siguiendo los pasos de su hermano que ya se formaba en la fuerza. "Estuve nueve meses en ese intento de formar parte del Ejército, pero no era para mí. Yo valoro las libertades individuales. Y no estaba dispuesto a seguir las tonteras de los milicos, como limpiar el piso con un cepillo de dientes. Eran estupideces. Son cosas que hay que pasar, es el método, pero no... no era lo mío", recuerda.

Volvió a la secundaria, terminó en la ENET, pero todavía le quedaba otra experiencia con los militares: el Servicio Militar Obligatorio. Una condena de la que no podría zafar, con el agravante de que ya sabía que no le gustaba la vida en el claustro. "La experiencia previa me sirvió, porque ya sabía de qué se trataba. Por suerte, me tocó hacer la conscripción en la Base Aeronaval de Punta Indio (al sur de La Plata). Eso era cerca de año 74, cuando la cosa estaba complicada. En La Plata pasaba de todo, pero donde estábamos nosotros era relativamente tranquilo", detalla.

Raúl, hijo del Servicio Militar Obligatorio (que se extinguió como tal en 1994), terminó la conscripción no sin tensiones con los superiores. Antes y durante había leído libros sobre marxismo y leninismo, a Juan José Hernández Arregui con su "Peronismo y socialismo". "Era formativo. Yo participaba, me interiorizaba. Era una época linda en la que se debatían ideas, uno se iba formando", reitera.

Viva Perón

En tiempos en los que Perón era mala palabra, Espeche hacía la "colimba" en Punta Indio, precisamente una de las bases militares que se había sublevado contra el General en 1955, con el bombardeo del 16 de junio sobre Plaza de Mayo. Para mala suerte de toda la división de Espeche, a uno de sus compañeros le habían pueso de apodo, precisamente... Perón.

"Era por su parecido físico, realmente era parecido. En los baños comenzaron a aparecer leyendas de 'viva Perón' y arengas por el estilo, pero que no eran de contenido político", cuenta.

Los superiores comenzaron a ponerse nerviosos, a temer una filtración de Montoneros entre sus filas. "Nos hicieron hacer ejercicios, cuerpo a tierra, revisar todo el perímetro de la base y nos hicieron pruebas caligráficas a todos. Ahí entendí que el hecho de escribir tu nombre en las planillas, de puño y letra, era parte de este tipo de cosas. También había un oficial que nos sacaba fotos y para nosotros era divertido, pero en realidad nos estaban fichando", recuerda.

"Tras ese episodio yo me rebelé, porque me negué a hacer unas tareas que nos pidieron. Quedaron enojados, pero después pasó. Fue uno de los primeros altercados con los militares", cuenta.

Portación de apellido

Después del Servicio Militar, Espeche comenzó a trabajar en fábricas. En uno de esos trabajos, había entrado recomendado por la Secretaría de Trabajo, pero se fue porque estuvo seis meses en negro. "¿Paradójico, no?", se ríe. Se diluyen los años exactos entre sus memorias, pero esta anécdota seguro fue después del golpe del 76.

"Yo volvía de la fábrica y por la zona de San Pablo había habido un incidente. Nos hacen bajar a todos del ómnibus y cuando ven mi apellido, me dejan demorado. Estuve hasta la medianoche ahí, y después me entero de que era por portación de apellido, porque había en San Pablo un Speche o algo así, pero yo nada que ver. Esas cosas pasaban. Mi único antecedente había sido la lucha para conservar el edificio de la ENET desde el Club Colegial, así que estaba tranquilo".

También había estado en una toma de una Universidad y repartía diarios de contenido político en el Comedor Universitario de la Ayacucho y había estado en la UTN cuando los militares "chuparon" y desaparecieron a la ex decana María Isabel Jiménez. Pero sus anécdotas nunca pasaron a mayores. 

Peronista de Perón

Trabajando en las fábricas, René comprendió, vivió y vio caer el logro peronista de la distribución del 51% de la ganancia para los trabajadores y el 49% para el empresariado. "En el último paro general (29 de mayo), el Gobierno salió a decir que el país perdió unos $ 40.000 millones. ¿Eso qué comprueba? Que la ganancia la generan los trabajadores. El Gobierno lo confirma y lo admite. El capital entonces es social. Pero vos decís eso, si tenés ideas progresistas -ni siquiera revolucionarias- te tildan de zurdo... pero es por ignorancia. Ni de izquierda ni de derecha, Peronista", define.

También entendió que esa amplitud del "movimiento" ha dado sacudones, como el de Carlos Menem. "Era un caudillo que quería renovar el peronismo, pero se fue al neoliberalismo y eso no es peronismo". Claramente, Espeche no quiere ese jugador en su equipo.

"Menem era un caudillo que quería renovar el peronismo, pero se fue al neoliberalismo y eso no es peronismo". Claramente, Espeche no quiere ese jugador en su equipo.

Para Espeche, el peronismo es "un arreglador de cosas". "El peronismo no es confiscador, como se lo quiere pintar hoy día. Es más de llegar a acuerdos, a una media en la todos resulten ganadores. No es apropiador. Lo que pide el peronismo es una distribución más equitativa de la riqueza, pero de la riqueza que se genera, no de la propiedad privada". Quizás esta sea una advertencia ya un poco tardía, pero esta entrevista cuenta con escenas de peronismo explícito.

LA GACETA / FOTO DE JOSÉ NUNO

El foro de LA GACETA

Desde aquellos años dorados de debate, René salta a la era digital, donde las discusiones se dan de cara a las pantallas. Por eso, el 16 de septiembre de 2013 decidió hacerse una cuenta en el foro de LA GACETA, una forma de revivir y aplicar lo aprendido en sus años en el club Colegial o sus tres años como presidente del centro vecinal de Villa Alem, donde se crió y donde sigue viviendo.

Nelly para mí era un troll de Cambiemos. Pienso que no tiene su bagaje ideológico, es más emocional que político lo suyo. Tiene una visión sesgada desde donde se ha instalado -por desconocimiento-, que es el antiperonismo

"Uno aporta y la satisfacción son los deditos para arriba. Ahí denota que hay gente que a uno lo entiende. Claro que cuando uno se centra en defender los ideales peronistas, ahí arrancan los roces. Yo tengo la misma cuenta desde que entré. Aporto conceptos desde la filosofía, la sociología, la política... yo quiero ayudar a pensar y a que la gente reflexione", finaliza.

El foro es, para él también, un termómetro social que le permite conocer el humor y hasta el posible resultado de una elección. Según lo que él percibe, el Gobierno de Cambiemos no aguanta un segundo período. Por supuesto, su voto ya está definido.

Ficha Técnica:

Fecha de primer comentario: 16/09/2013

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