ESCENA TERRORÍFICA. Los monstruos se enfrentan con toda la espectacularidad de la parafernalia digital de la que es capaz el cine actual.

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› GODZILLA 2
DIRECCIÓN: Michael Dougherty. ORIGEN: EEUU. GÉNERO: ciencia ficción, aventuras, acción. AÑO: 2019. CON: Millie Bobby Brown, Sally Hawkins, Vera Farmiga y Ken Watanabe.
DURACIÓN: 132 minutos. CALIFICACIÓN: apta para mayores de 13 años.
En 1945, cuando cayeron las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki, en Japón se instaló el pánico hacia todo lo nuclear. Godzilla nació de ese trauma. En un principio la bestia radioactiva se llamaba Gojira, en una mezcla de las palabras japonesas “gorira” (gorila) y “kujira” (ballena). Los caprichos de la internacionalización lo convirtieron en Godzilla.
El reptil gigante japonés más famoso de la historia del cine, el lagarto colosal que surgió como consecuencia de los desastres nucleares provocados por el hombre, está de vuelta en la pantalla grande.
“Godzilla 2, el rey de los monstruos” es una secuela de la película “Godzilla”, de 2014. La dirige Michael Dougherty, conocido por su trabajo junto a Dan Harris en los guiones de “X-Men 2” y “Superman regresa”, y por escribir y dirigir la película de culto “Truco o trato”.
La sinopsis reseña que la humanidad está al borde de la extinción luego de que antiguas superespecies, que se creía eran tan sólo un mito, resurgen a la superficie para luchar por la supremacía del planeta. Además del lagarto colosal, aparecerán su archienemigo King Ghidorah (el dragón de tres cabezas), Rodan (una bestia voladora) y Mothra (una polilla gigantesca). Ken Watanabe y Sally Hawkins repetirán sus papeles como científicos de la agencia Monarch. Se suman a Vera Farmiga y Millie Bobby Brown, esta última muy popular tras la serie paranormal “Stranger Things”.
Si el primer Godzilla, que más se parecía a un dinosaurio, entretenía con devastaciones y con efectos que hoy son rudimentarios, es de imaginar la parafernalia de efectos digitales que traen de nuevo a las salas al temible reptil para seguir siendo, metafóricamente, un símbolo de la rabia de la naturaleza contra las barbaridades de los seres humanos.







