Bienal Sur: un relato de “Evita” y los cruces de sentidos

En el espacio público y en dos museos se instalaron las obras de los artistas. El japonés Katsuhiko Hibino, en Amaicha del Valle.

28 May 2019 Por Jorge Figueroa

La cita, la investigación y el cruce de lenguajes artísticos marcaron esta segunda edición de la Bienal Sur en esta provincia. Un work in progress del japonés Katsuhiko Hibino (esta vez en Amaicha del Valle) y el emplazamiento en el nuevo sector del Centro Cultural Juan B. Terán de la monumental escultura de Marie Orensanz le dieron, además, el tono internacional a la muestra.

La inauguración realizada el viernes en la capital tuvo condimento político; mejor dicho, electoral. Mucha obra, mucho arte, una gran inversión, aunque no tanto público como correspondería a un evento de la naturaleza de la inauguración.

En Marco Avellaneda al 200, al habilitar la creación de Orensanz en la que se lee “Tenemos el poder de elegir”, el titular del Ente Cultural Mauricio Guzmán hizo referencia al tiempo electoral, mientras atento escuchaba el candidato oficialista a intendente Mario Leito, que había llegado con Jorge Neme. Tres horas después en el Museo de la UNT, el discurso del rector José García pareció no caer bien entre algunos de sus propios funcionarios; y el sábado, la coordinadora de Cultura de esa universidad, Claudia Epstein, publicó una declaración en la que se puntualiza que “los museos no son neutrales”.

Todos los tiempos se adelantaron y apuraron para que la delegación de la Bienal Sur pudiera ocupar dos palcos en la ópera tango “Stefano”, que se estrenaba en el Teatro San Martín, con la gala del 25 de Mayo.

Con su expresiva paciencia el empresario, coleccionista, rector de la Universidad Tres de Febrero y presidente de la Bienal, Aníbal Jozami, insistía en los ejes descentrados y en las propuestas curatoriales diversas de este evento internacional y en definirla como “una resistencia”.

Pero más allá de que toda bienal significa un evento político -con guiños, presencias, ausencias, definiciones y pase de facturas de los funcionarios de turno-, interesa preguntarse sobre su aporte artístico, obviamente en términos de interrogantes. Y detenerse a pensar en la primera edición, con la que se establecerá una inevitable comparación (en 2017, la intervención en la calle y en el MUNT de “¿Quién fue?”, de Graciela Sacco, había impactado a los espectadores).

Porque pensar es propio del arte contemporáneo que, constantemente reflexiona sobre la realidad, de uno u otro modo.

Escenas y personajes

1.- De conjunto se destaca la muestra de Nicola Costantino “Otra ella”, que es la primera oportunidad para ver gran parte de su creación en esta provincia. Fotografías, videos, instalación y hasta una película dan cuenta de su trabajo de los últimos años. Escenas y personajes, entre citas de artistas y fotógrafos, hablan de su obra reconocida internacionalmente. Su historia contada en “Trailer” y la película “La artefacta” completan esta exposición en el Museo Timoteo Navarro. Hay una instalación para detenerse: en la sala Aurelio Salas se encuentra una nueva puesta de “Evita”, con soportes distintos de aquella que presentó en la Bienal de Venecia y que poco y nada agradó a la ex presidenta Cristina Fernández, al punto que ordenó aclaraciones y una versión oficial en una sala cercana en el mismo edificio de esa exposición italiana. Costantino participó en una charla el domingo a la tarde, mientras se proyectaba su primer largometraje.

TEXTO CON OLORES EN EL MUNT.-

Sinestesia

2.- “Entre sentidos” en el MUNT debería mejor denominarse sinestesia (la percepción de una misma sensación a través de distintos sentidos). Se trata de obras que están pensadas para ser miradas pero que tienen olor; una película para escuchar; un texto que evoca aromas, y una partitura para dibujar. “Hay un énfasis en lo sensorial y sus desplazamientos; un cruce de lenguajes”, propone la curadora italiana Benedetta Casini; una experimentación artística en direcciones distintas.

La sinestesia, en este caso, pone en relación proyectos de artistas a través de la una lectura que involucra la transposición de significados a partir de correlaciones entre los sentidos, especialmente vista, olfato, tacto y oído, según se explica.

En la sala central del MUNT, Cecilia Ivanchevich realiza una intervención. “Tomo el muro como si fuera mi papel y dibujo formas nuevas en el espacio. Trabajé con las partituras que realicé. Por lo general, parto de obras de algunos compositores para redibujar un espacio, un contexto”, le cuenta a este columnista.

-dibujos sobre la pared en el MUNT.-

En la última sala, Sebastián Tedesco y Bruno Mesz proponen, en un frasco gigante, un texto de Adolfo Bioy Caceres, algunas de cuyas palabras que se escuchan, evocan, asocian, aromas; ocho, para ser más precisos. “¿Puede la música cambiar el sabor del vino?”, son interrogantes que recorren la investigación que llevan a cabo en un programa especial universitario.

En uno de los pequeños espacios del MUNT, “Algo persiste” (de Joaquín Aras) se abre como una función de cine pero no hay un filme para ver sino para escuchar; la colombiana Camila Moya construye cuatro cajas de música, que surgen en realidad de una palabra que se traduce al sistema braille; y Cecilia Catalín, cuadros olfativos, que llevan por títulos “Olor a desayuno” y “Olor a limpio”, entre otros.

Heroínas

3.- En “Heroínas”, fotografías de Eduardo Longoni y Adriana Lestido actúan como una documentación, como una memoria de la lucha de las Madres de Plaza de Mayo. “Se trata de registrar la dimensión singular que distingue el lugar de las mujeres y hacer foco en perspectivas desatendidas que, desde la mirada de la mujer, asumen otras formas”, escribe la curadora Diana Wechsler, de esta muestra instalada en el Timoteo Navarro.

En Amaicha del Valle un grupo de artistas comenzó a trabajar sobre arte inclusivo, con la dirección de Katsuhiko Hibino (decano de la Facultad de Artes de Tokio) y la participación de la tucumana Alejandra Mizrahi. Los resultadores del taller se verán en julio.

OBRAS. Una escultura que interviene el espacio público.-

> La selfie
Los espectadores buscaban la foto

La artista Nicola Costantino estuvo casi un día en esta ciudad para participar de la exposición de Bienal Sur, en la proyección de su película “La artefacta”, un largometraje que se pasó en la provincia por primera vez. Allí cuenta el desarrollo de su carrera a partir de su padre, cirujano, y de su madre, diseñadora; y de cómo se inició en el mundo de la peletería. Cuando ingresaba y cuando concluyó la charla, debió someterse a las selfies de un público que la trató como una famosa actriz. Todos querían una foto con ella, lo que provocó más que una sorpresa. Sus impactantes imágenes no pasaron inadvertidas.

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