De a poco la ciudad se pinta de naranja y amarillo

Desde ayer es obligatorio usar chalecos reflectivos en San Miguel de Tucumán. ¿Se cumple la nueva norma?

16 May 2019 Por Florencia Bringas

Desde el amanecer, como puntos coloridos desparramados al azar por la ciudad, aparecieron motociclistas con chalecos amarillos, naranjas y verdes. Ayer fue el primer día de vigencia del uso obligatorio de esas prendas reflectivas, que en el microcentro se hicieron más visibles debido a los controles de Tránsito. Pero en las márgenes, en las zonas de acceso a la ciudad de San Miguel de Tucumán, el paisaje cotidiano no cambió: los casos de conductores y acompañantes sin casco, sin chalecos reflectivos, y familias enteras que viajaban en un solo vehículo, fueron la moneda corriente. Un gran contraste que evidencia cuán transgresores son los tucumanos.

En la puerta de un comercio mayorista de Junín y pasaje Padilla, Walter Suárez esperó desde las 9 que al local le llegara más mercadería. Él fue a comprar el chaleco reflectivo más barato de la ciudad, pero ya se habían agotado. “Aquí lo venden a $ 75. Ahora llegará un camión para reponerlos”, contó el joven que a diario recorre cinco kilómetros en su moto, que es su único medio de transporte. A su alrededor, con el mismo objetivo, un puñado de personas aguardaban sobre sus rodados.

En cambio, Juan Coronel, un empleado de la Secretaría de Educación, contó que se considera previsor en relación a todo lo que pueda darle un mínimo de seguridad y que por ello al chaleco lo tiene desde hace una semana. Lo compró a $ 150 y contó que ayer, en el mismo lugar, lo subieron a $ 250. “Salgo a las 6.30 de mi casa. Y vuelvo a la noche. Son las peores horas del día por la mala visibilidad. Por eso creo que cualquier cosa que saquen para nuestra seguridad es buena. Yo tengo todo: casco, seguro, papeles al día y ahora chaleco. Lo feo es que en estos casos siempre hay ‘avivados’, como los que revenden los chalecos a precios elevados”, contó el hombre de 67 años, que señaló que la calle está cada vez más peligrosa por la propia imprudencia de los motociclistas.

MÁS SEGUROS. Dos casos en los que cumplieron con las normas vigentes: usaron chalecos reflectivos y los cascos reglamentarios. LA GACETA / FOTOS DE ANALÍA JARAMILLO-FRANCO VERA.-

Falta de documentación

En diferentes lugares del centro, inspectores de la Subsecretaría de Tránsito y Transporte Operativo de la Municipalidad de la capital realizaron controles. Lo llamativo fue que cada vez que pararon a motociclistas, les entregaron gratis chalecos amarillos (entregaron unas 300 prendas) y -a la vez- les pidieron la documentación reglamentaria. En esos operativos secuestraron unas 75 motocicletas debido, principalmente, a la falta de papeles, de casco y de espejos retrovisores.

“Desde temprano comenzamos a visualizar cómo se están adaptando a este programa que llamamos ‘Sumando conciencia vial’. Esta mañana vi un 40 % de motociclistas usando chalecos reflectivos. Para los que están fuera del centro, les advertimos que sí o sí cuando ingresen a la ciudad deben tener los chalecos”, dijo Enrique Romero, titular de Tránsito de la capital. Por otra parte, el funcionario resaltó que el objetivo principal de esta medida implementada por decreto es generar más seguridad para quienes circulan en moto.

“La idea -explicó- es como la de las luces encendidas (son obligatorias): que todos tomen conciencia sin necesidad de multarlos. Hoy un 98 % circula con luces encendidas, hasta se replicó en otros municipios”.

SIN CASCO Y CON NIÑOS. Son repetidos los casos en los que se ven familias enteras en una motocicleta y sin ninguna protección.

Un grupo de taxistas tildó a los motociclistas de irresponsables y afirmó que si no cambian la conducta, los chalecos no influirán en nada. “Van de a cuatro, sin luces, se adelantan por cualquier lugar, no cumplen las leyes. Lo peor es que llevan niños. Ahora se ponen chalecos, pero sin casco. Acá falta control”, opinaron Oscar Molina y Elbio Ferreira. Según constató LA GACETA, las anomalías descriptas por los taxistas fueron evidentes en avenidas por las cuales se accede a la ciudad, como Juan B. Justo, Francisco de Aguirre y Néstor Kirchner.

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