OTROS TIEMPOS. Allen estuvo en 2015 en Cannes, con “Irrational man”. reuters

El director y guionista de cine Woody Allen ha intentado, en el último año, vender sus memorias al menos a cuatro editoriales que han rechazado el ofrecimiento, en un momento complicado para el artista tras resurgir las acusaciones de abuso sexual a su hija adoptiva, Dylan Farrow.
Ejecutivos de varias editoriales han confirmado al diario norteamericano The New York Times que un agente que representaba a Allen ofreció sus memorias a fines del año pasado. Las editoriales decidieron no hacer ninguna oferta, en gran parte “debido a la publicidad negativa” que puede haber generado trabajar con el cineasta.
De hecho, algunos empresarios se negaron incluso a leer el material, un manuscrito completo con su versión de su vida, y utilizaron la palabra “tóxico” al describir los desafíos de trabajar con Allen en el entorno actual. Así, han especificado que, si bien sigue siendo una figura cultural importante, los riesgos comerciales de publicar un nuevo libro suyo (y con esa clase de material) eran demasiado desalentadores.
En los últimos cinco años, Dylan (actualmente de 32 años) acusó reiteradamente a Allen de haber abusado sexualmente de ella cuando tenía siete años y relató las secuelas que aquello le dejó; denuncia que el artista siempre ha negado. El tema ya había salido a la luz en 1992, en medio de la tormentosa separación con su pareja de entonces, Mia Farrow, y aunque se investigó, nunca se presentaron cargos.
Mientras algunas fuentes cercanas al director consultadas por el diario norteamericano no obtuvieron respuesta, el agente de Allen, John Burnham (de ICM Partners) ha recordado que “el mantra estándar para trabajar es que no se puede hablar de su negocio”.
Este silencio editorial supone un nuevo golpe para la carrera y el legado del artista, actualmente inmerso en una batalla judicial con Amazon. El gigante audiovisual canceló su acuerdo de cuatro películas con el director, incluido el filme archivado “A rainy day in New York’, y en respuesta, el cineasta demandó a la compañía por U$S 68 millones.
La caída libre del director no se detiene desde 2014, pero se aceleró notoriamente después de las acusaciones contra el poderoso productor Harvey Weinstein, que diera pie al nacimiento del movimiento MeToo. A partir de encontes Hollywood ha dado la espalda a a los involucrados en escándalos sexuales, y numerosos actores han prometido no volver a trabajar con Allen.







