La vida después de migrar

Libro pensado para el público adolescente.

17 Mar 2019
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IDENTIDAD. Lojo construye la pluralidad cultural entre dos patrias.

JUVENIL 

SOLO QUEDA SALTAR

MARÍA ROSA LOJO

(Santillana - Buenos Aires)

“Alguien está sobre mi cuerpo. Una masa que sopla y que resopla. Busca el lugar por donde clavarse en mí. Para herir. Para romper, para matar después, una vez que abra con su sexo, que usa como arma”. Con una sorprendente intensidad, María Rosa Lojo aborda esta novela, que tiene como tema central a los inmigrantes y se divide en dos partes: una es el cuaderno de Celia, la otra el cuaderno de Isolina. Las dos hermanas protagonistas, adolescente y niña, llegan desde Galicia luego de la muerte de sus padres y son recibidas por su tío Juan, residente en Chivilcoy.

La pluralidad cultural, las migraciones, la hibridación, el derecho a la identidad, la memoria y la resiliencia se reconstruyen entre las dos patrias. Lojo nos sacude con temas trascendentales de la Argentina de mediados del siglo XX. Personajes destacados de la época, la Semana Trágica y el anarquismo, los desaparecidos y las cuestiones de género donde visualizamos el sometimiento histórico de las mujeres, el abuso infantil y la diversidad sexual.

Ya desde el comienzo nos hace vibrar: “Escapo cuesta arriba, por el camino empinado que lleva a la finca de Meirelles. La noche sube conmigo, tapándome de sombra. Las espinas del tojo me azotan las pantorillas. Desde que Meirelles se ha hecho tan viejo y casi todos los hijos están muertos o presos, nadie corta ya esos arbustos de flor dorada. Pero no me duelen las espinas, sino el miedo”.

Solo queda saltar está pensada para el adolescente actual, acertadamente, porque pulsa temáticas que a ellos les toca de muy cerca, sin embargo, considero que no debe limitarse. Novela exquisita, con diálogos que evocan un pasado irrecuperable, Lojo ha escuchado las voces que habitan las casas cerradas y la más oculta intimidad. “En el borde del mundo, en el borde de la vida, solo queda saltar”. Saltemos entonces, para sumergirnos en este texto imprescindible

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MÓNICA CAZÓN

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