Mario Ledesma, sin restricciones

El head coach de Los Pumas citará a los “europeos” que sean necesarios

07 Mar 2019 Por Federico Espósito
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ESTILO FRONTAL. El entrenador habló con contundencia sobre la liberación de los jugadores internacionales desde Europa. prensa uar

De las decisiones que tomó la Unión Argentina de Rugby en los últimos años, ninguna fue más cuestionada que la de restringir la convocatoria a Los Pumas de jugadores que se desempeñaran en el Hemisferio Norte. La medida, implementada después del Mundial de 2015 con el objetivo de retener en el país a las principales figuras con miras al debut de Jaguares en el Súper Rugby, tuvo plena vigencia durante el ciclo postmundialista de Daniel Hourcade, pero comenzó a flexibilizarse lentamente a partir de la llegada de Mario Ledesma a la conducción del seleccionado. Por vía excepcional y justificada por carencias en algunos puestos específicos, “Bocha” pudo contar para algunos partidos del Rugby Championship 2018 con jugadores como Juan Figallo, Facundo Bosch y Ramiro Herrera.

Sin embargo, la gran incógnita era saber cuál iba a ser la postura de la UAR al respecto en 2019, precisamente de cara al Mundial de Japón. Y lo que hasta ahora se planteaba en los hechos como una continuidad de la regla de convocar “europeos” sólo en caso de necesidad (como Nicolás Sánchez, por ejemplo) se retrotraerá a una política libre de restricciones, como era hasta 2015. Es decir, Ledesma podrá convocar a quien quiera, juegue en el club que juegue y por el tiempo que necesite. Así lo dejó en claro el propio head coach de Los Pumas en una entrevista que concedió a Midi Olympique, en la que anduvo corto de eufemismos.

“Es tiempo de poner las cosas en claro. No vamos a negociar más con los clubes europeos la liberación de los jugadores internacionales. Cuando los queramos, los vamos a llevar”, aseguró. Y no se quedó ahí: también anticipó que a quienes llame los tendrá por el tiempo que considere necesario y no por el que sus clubes crean oportuno. “Estarán con nosotros cuatro o cinco meses si hace falta. Después, si los clubes franceses quieren seguir pagando fortunas por jugadores así, es su elección”, avisó Ledesma, dando a entender que aprovechará todo el amparo que le brinda la Regulación 9 de World Rugby.

Dicha norma establece que los clubes están obligados ceder a sus jugadores hasta por 14 semanas al año para que estos cumplan con los compromisos principales de sus seleccionados nacionales. En el caso de Los Pumas, estos son el Rugby Championship, las ventanas internacionales y, por supuesto, la Copa del Mundo.

“Si quieren disponer del jugador entre dos tests en el Rugby Championship son los clubes los que pagarán los viajes en avión y después el jugador volverá a Europa en diciembre sin poder poner un pie delante del otro. En mi opinión, tomar a un chico que posiblemente viaje seis meses de los 12 no es una buena opción”, agregó el ex hooker de Los Pumas.

Más allá de su habitual estilo frontal, las fuertes declaraciones de Ledesma parecen ser parte de una estrategia para desalentar a los clubes europeos de contratar a jugadores argentinos y evitar así un éxodo masivo post Mundial de Japón que termine debilitando la estructura profesional de la UAR, incapaz de igualar los jugosos contratos que se ofrecen en las principales ligas del Viejo Continente, en especial el Top 14 de Francia. En ese sentido, la renovación de figuras como Matías Orlando, Joaquín Tuculet y Agustín Creevy hasta 2021 es un bálsamo para la UAR luego de la reciente partida de Sánchez y la del capitán Pablo Matera, que se irá después del Mundial.

Marcando terreno

Eso sí, “Bocha” no es el único que salió a marcar el terreno; también lo hizo Rassie Erasmus, head coach de los Springboks. Hasta ahora, la postura de la Unión Sudafricana venía siendo permisiva en ese sentido, prescidiendo de algunos jugadores en determinados partidos para no afectar la relación con los clubes. Sin embargo, ante la gran cantidad de sudafricanos convocables que militan en el rugby europeo (cerca de 80 entre el Top 14 y la Premiership) y la perspectiva de que muchos más migrarán del Súper Rugby después del Mundial, Erasmus sentó posición y anticipó que a partir de 2020 se apegarán a la Regulación 9 en cuanto les sea posible para garantizar la competitividad de los Boks.

Volviendo a Ledesma, está claro que más allá de lo desafiantes que suenen sus palabras, no va a salir a convocar “europeos” a mansalva por el sólo hecho de poder hacerlo, sino que se va a limitar a lo necesario, entendiéndose por tal lo que no encuentre en Jaguares o Argentina XV. Por caso, un Sánchez o un Figallo. Incluso puede que hasta un Imhoff, a pesar de tener al efectivo Bautista Delguy y a Ramiro Moyano en nivel superlativo. Justamente por eso es que resulta un poco llamativa la crudeza de Ledesma en esta oportunidad: no porque generalmente no la tenga, sino porque en este caso estaba de más. El derecho de convocar a los que juegan en Europa le corresponde por ley (recordemos que el veto era autoimpuesto por la UAR), y esa postura de “no más negociaciones” puede llegar a provocar que algunos clubes le impongan a los jugadores argentinos la condición de renunciar a Los Pumas o la posibilidad de ser convocados para recién contratarlos. Por supuesto, como se dijo antes, puede que esta misma sea la intención de Ledesma y de la UAR: imponer trabas para reducir el interés de los clubes más poderosos de Europa (generalmente, los más reticentes a ceder jugadores) y lograr que los jugadores se queden en el país, evitando así el debilitamiento de su estructura profesional y principalmente la competitividad de Jaguares en el Súper Rugby.

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