La nueva terapia para buscar el bienestar

27 Feb 2019 Por Karen Fernández
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LA GACETA / INÉS QUINTEROS ORIO

Bailamos para expresarnos, comunicar sentimientos, sensaciones, incluso opiniones. ¿Sabías que es una de las prácticas humanas más antiguas que existen? Y no es casualidad: está científicamente comprobado que bailar nos hace más felices. Al seguir el ritmo de la música, nuestro cerebro libera endorfinas, neurotransmisores que generan una sensación de bienestar, relajación, alegría y empoderamiento. La música y el baile no solo activan en nuestro cerebro los circuitos motores y sensoriales sino también los centros del placer.

Cada vez son más los tucumanos que se animan a bailar, eso lo demuestra la gran variedad de academias de baile que funcionan en nuestra provincia. Javier Iñiguez (27 años) y Julián Dimani (26) hace dos años crearon la academia “Feeling Producciones”, a la que asisten más de 80 alumnos de todas las edades.

“Empecé a bailar a los 12 años en el colegio y a los 16 años me animé a ir a una academia de baile por mi cuenta; me enseñaban ritmos caribeños. Hasta ahora estoy en constante capacitación para poder mejorar como profesor”, expresó Iñiguez. Dimani agregó: “la profesión de bailarín implica aprender día a día; el titulo se hace con experiencia, dando clases y capacitándose constantemente”.

En la academia ubicada en Crisóstomo Álvarez al 400 dictan clases de lunes a jueves a partir de las 18. Dividen sus grupos por edades. Además, preparan obras de teato y presentaciones que se montan a lo largo del año. “Damos clases de varios ritmos desde urbanos como hip hop, reggaetón, femme style, jazz, disco, rock, cha cha chá, bachata y salsa. Las clases no están divididas por ritmo, si no por edad. Después, en distintas clases ven aprendiendo los distintos estilos. De acuerdo a lo que nosotros pensamos que sirve para la presentación”, explicó Dimani.

“Los chicos vienen a bailar porque es un hobby muy sano y les gusta mucho el arte de la danza. Te ayuda a liberarte, expresar cosas que hablando no se puede y perdés los miedos”, aseveró Iñiguez.

En contra de los prejuicios

Solía estar presente en la sociedad el prejuicio de que el baile era solamente para las mujeres, pero ese prejuicio ya quedó en el olvido, aseguran en la academia: “viví situaciones de prejuicio, pero solo en los niños más chicos que quieren bailar y sus padres no los dejan; les dicen que el baile es solo para nenas. Por suerte, cada vez hay más padres que apoyan a sus hijos en sus gustos y los traen a bailar”,explicaron.

Cada vez son más los jóvenes que bailan. “El baile se puso de moda gracias a muchos programas que están basados en esto, los chicos se animan y descubren que pueden bailar como los de la tele; los tímidos vienen para soltarse y relacionarse con gente. Se hacen muy amigos acá, es un espacio para sociabilizar”, detalló Dimani.

Chau estrés

En la avenida Aconquija al 1.800, en Yerba Buena, funciona la academia Sinergia, que está a cargo de Matías Hernández (23). “Los jóvenes vienen a aprender y a nutrirse de la enseñanza del baile y mejorar día a día; las personas más grandes vienen a divertirse, a hacer amistades y a liberarse del estrés y la rutina diaria”, explicó el bailarín. Y agregó: “tengo alumnas cuya vida es una locura; venir una hora a bailar les ayuda a seguir adelante”.

En esta academia se puede aprender ritmos latinos (salsa, bachata, merengue, cumbia, chá chá cha y brasilero), urbanos (street, dance, hip hop, reggaetón y femme style) y vieja escuela (disco, rock y mambo)..

“Les digo a todos que animarse a venir a una clase ya es suficiente para mejorar. Lo único que se necesita es ser constante y no abandonar. No existen las ‘personas de madera’ es una mentira, conozco muchas maderas de todo tipo que hoy bailan fluido y suben a un escenario. Es cuestión de animarse y no pensar que alguien se estará fijando en vos”, concluyó.

No resuelve los problemas

“Es baile siempre es bueno, tiene que ver con la alegría y el placer, poner el cuerpo en movimiento. Es distinto pensar en el baile como terapéutico, porque eso quiere decir sanador. El estrés tiene que ver con una situación en que las personas no pueden resolver lo que les plantea la vida. Cuando uno está con estrés, el baile te saca de la situación, pero momentáneamente; no resuelve el problema”, puntulizó la psicóloga Graciela Chamut.

“Sirve como una manera de desenfocarse del problema y poder accionar soluciones de una manera menos angustiosa, hay que aclarar que depende el tipo de problema, quizá para llegar una solución se debe complementar el tratamiento con una terapia. El baile ayuda a desconcentrarse para después poder tomar mejores decisiones. No se me ocurre una situación en que el baile sea algo negativo. El baile le da al estrés el tamaño correcto y no nos permite exagerar las cosas, actúas de una manera más racional”, agregó.

Hay momentos en los que el baile se convierte en un reto. Cuando un paso no sale, cuando la timidez gana y cuando no nos dejamos llevar por el ritmo de la música. Algo es seguro: nunca es tarde para animarse a empezar.

En el baile hay ritmo, conexión, sincronía cuerpo-mente y expresión. Bailar es vivir un tipo de experiencia de expresión y comunicación que permite experimentar nuevas sensaciones con el cuerpo, mente y espíritu; además trae muchos beneficios a la salud ¡A bailar se ha dicho!

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