Los túneles, eje de una pelea política sin sentido

Los túneles, eje de una pelea política sin sentido

Desde que fueron entregados para circulación vehicular, hace dos años, cada tanto surgen problemas con los túneles construidos en las calles Mendoza y Córdoba, bajo las vías del ferrocarril, entre Marco Avellaneda y Suipacha. En esta ocasión el inconveniente fue la oscuridad, ya que a veces no funcionan las luces -que deben estar encendidas de día y de noche-, pero en otros momentos han sido la entrada de agua -un asunto de gran riesgo-, un bache o la presencia de arena.

A estos problemas específicos se suman las quejas recurrentes de los vecinos por el entorno del predio, prometido como un espacio público que además de abrir el cinturón ferroviario que ahogaba al centro capitalino en su sector oeste iba a ser el “paseo del Bicentenario” e iba a jerarquizar un sector desmejorado de la ciudad. Esos reclamos vecinales incluyen altos pastizales, inseguridad (asaltos a peatones que cruzan los puentes peatonales ubicados arriba de los túneles), basura acumulada, perros sueltos y anegamientos en el paso debido a irregularidades del terreno.

Cada vez que surgen estos inconvenientes puntuales, los funcionarios dan explicaciones que muestran las complejidades de una pelea política sin sentido. La obra, realizada con el compromiso de la Nación (a cargo de los predios ferroviarios), de la Provincia (que hizo la construcción) y de la Municipalidad (que se ocupa de regular el tránsito y de administrar los paseos públicos) se encuentra en una zona de nadie, porque la Provincia no la ha entregado todavía al municipio pero no se ocupa de su cuidado, y la Municipalidad no se hace cargo porque espera que se la entreguen formalmente. Pero para que ocurra eso es necesario que esté todo funcionando a pleno, y a causa de los problemas recurrentes, no se utilizan los semáforos de seguridad -colocados para advertir a los conductores del peligro en caso de inundación- ni el semáforo de acceso en la calle Córdoba, y con frecuencia se producen cortocircuitos porque vándalos destaparon las cajas herméticas de la instalación eléctrica. Desde hace mucho tiempo, según informó el subsecretario de Obras Públicas de la Provincia, se gestiona con el Ministario de Seguridad la instalación de cámaras de vigilancia para monitorear la zona, y hasta eso no se harán mejoras ni se reemplazará luminarias robadas. Pero esas gestiones han quedado postergadas. La Municipalidad, por su parte, ha dicho que está generando una parquización alrededor de los túneles, un espacio verde para chicos, con pista de salud y más iluminación. Pero este anuncio se realiza en el marco de la crítica a la falta de resolución de la Provincia para entregar la obra.

Se trata de una pelea incomprensible, porque nadie sale beneficiado. Se entiende que por la situación de crisis económica haya dificultades para instalar mejoras como las de las cámaras, pero ¿no se podrían poner empleados que se ocupen del cuidado del predio, como se hace en las plazas? También se podría coordinar con la Policía para que el sector reciba el patrullaje y la vigilancia que corresponde, como en cualquier área de la urbe. Además, aceitar la relación con los vecinos para atender los problemas, como se hace en el cercano parque Avellaneda. En definitiva, urge que se cumpla con lo proyectado con esta obra, muy útil para la circulación vehicular y llamada a ser un atractivo lugar para actividaes sociales de la urbe.

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