Unas 40 víctimas de abusos por parte de la Iglesia acudirán a Roma para protestar ante los obispos

Los manifestantes eligieron esa fecha por la reunión convocada por el Papa Francisco, que se celebrará del 21 al 24 de febrero en el Vaticano para abordar los casos de las personas afectadas.

21 Ene 2019

Unos 40 activistas que fueron víctimas de abusos sexuales por parte de miembros de la Iglesia Católica de diferentes países, acudirán a Roma la última semana de febrero. La fecha está elegida ya que coincide con la reunión del Papa Francisco con los presidentes de las conferencias episcopales de todo el mundo. 

Los manifestantes protestarán ante los obispos por la respuesta de la Iglesia ante los casos de abusos y para pedirles que adopten las recomendaciones de la ONU.

Uno de los españoles que acudirán es Miguel Hurtado, que cuando tenía 16 años sufrió abusos sexuales por parte de un monje de la Abadía de Montserrat, Andreu Soler. La medida que tomó el abad cuando Hurtado denunció los hechos en 1999 fue trasladar al monje a otro centro. Además, años después pagaron una compensación de € 7.200 al español para la terapia de ayuda, un dinero que finalmente devolvió porque sentía que estaban "comprando su silencio".

LAS VÍCTIMAS. Acudirán a Roma la última semana de febrero, coincidiendo con la reunión del Papa Francisco para quejarse. FOTO ARCHIVO LA GACETA

Ahora, el joven se plantea la opción de presentar una queja formal ante el Vaticano por no haberse abierto en su caso un juicio canónico.

 "El compromiso de Francisco, del Vaticano y de los obispos no me lo creo. Lo único que puede funcionar es el activismo, la protesta, que estemos todas las víctimas en Roma demandando cambios muy concretos", precisó el español en declaraciones a Europa Press.

Precisamente, ante la reunión convocada por el Sumo Pontífice ,que se celebrará del 21 al 24 de febrero en el Vaticano, para abordar el problema de los abusos, la red Ending Clergy Abuse (ECA) ha movilizado a las víctimas de estos abusos, que se darán cita también esa misma semana en Roma para contar sus casos en ruedas de prensa, llevar a cabo acciones de protesta y demandar a la Santa Sede que implemente las recomendaciones que les dio en 2014 el Comité de la ONU sobre Derechos del Niño.

Entre las sugerencias, insisten en la importancia de que "se notifiquen todos los casos que se denuncian a la Policía, que entreguen a las autoridades civiles los archivos internos -que los activistas denominan 'archivos de la perversión'-, que se sancione a los obispos, cardenales y abades que encubran casos de pederastia y que la jerarquía católica haga 'lobby' a favor de eliminar los plazos de prescripción de estos delitos".

Cuando a los 21 años Hurtado denunció el abuso ya había prescrito por la vía civil y, por tanto, solo podía acudir a la propia Abadía de Montserrat que tampoco abrió ninguna investigación, según denunció. Por ello, lanzó hace tres años una campaña a través de la plataforma change.org por medio de la cual ha recogido más de 400.000 firmas para pedir al Gobierno español que los delitos no prescriban hasta que la víctima cumpla al menos 50 años, hasta 65 años para los casos más graves. En el anteproyecto de Ley de Protección Integral de la Infancia y la Adolescencia se establece que los delitos no prescriban hasta que la víctima cumpla 30 años.

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