Syderalus: “Vos decís rock progresivo y te dicen ‘ay, son unos complicaditos’”

Posicionados entre los referentes del renacer del rock progresivo. Syderalus rechaza las etiquetas y apuesta por crear música de calidad.

14 Ene 2019
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100% TUCUMANO. La banda ya cumplió seis años y pisa fuerte en los escenarios del prog rock argentino.

(Por Raquel Suarez) “No nos gusta ponerle nombre a nuestro estilo porque bautizarlo casi siempre te encasilla y eso no está bueno”, define Augusto Gallegos bajista de Syderalus ante la pregunta de si pertenecen al rock progresivo. Aclara junto a los demás integrantes Nicolás Auvieux (guitarra eléctrica, acústica y clásica) e Isaac Llovera (voz, batería, teclados, guitarra y bajo): “cuando decidimos juntarnos y tocar ni pensamos en ello”.

Su historia es larga pero se puede sintetizar en hechos sencillos: los tres son parte de The Worms, la banda tucumana tributo a Pink Floyd y en 2012 viajaron para tocar en Salta y Jujuy. Por comodidad y tiempo coincidieron en un auto. “De ese viaje de ida y vuelta en auto quedó el compromiso de juntarnos para hacer música. Ese fue nuestro punto de partida”, relata el guitarrista. “Íbamos escuchando música conversando, intercambiando ideas y charlando de bandas que Isaac (el más joven) no conocía y viceversa”, agrega Gallegos.

A partir de agosto de ese año empezaron a juntarse a ensayar. En ese tiempo eran cuatro con Fernando Ferro (voz y guitarra) quien de alguna forma - cómo admiten - les marcó el camino para iniciar el primer disco. Pero el cuarteto se convierte en trío justo después de terminar la grabación de las canciones, Ferro decide retirarse para poder emprender otros proyectos.

“Nos quedamos rengos”, sintetiza Gallegos a lo que Auvieux añade: “Hicimos las cosas al revés de cómo se hacen, por lo menos acá en la provincia. Teníamos el disco y las canciones... pero nunca habíamos tocado en vivo... Y encima nos quedábamos sin la voz principal”. Lograron acomodarse de inmediato, Llovera (era la segunda voz) decidió tomar el puesto y dedicarse a la batería y al canto. Del mismo modo Auvieux sumó una guitarra a su equipamiento.

“Luego de eso ensayamos mucho tiempo hasta que adecuamos las canciones para poder presentarnos a tocar”, explica el bajista, que para no quedarse atrás estrenó instrumento. Aceptan que el proceso no fue fácil pero están de acuerdo en que no se arrepienten de haber delegado las funciones entre ellos sin sumar a nadie más. Tanto es así que en marzo de 2015 tocan por primera vez en Tucumán en el festival “40 grados rock” organizado en el Robert Nesta, que está próximo a volver.

El trayecto

En octubre de 2014 lanzó su primer disco homónimo, en formato digital y un año después el disco físico (el que grabaron con Ferro). Aseguran que ambos son importantes para promocionar la banda ya que llegan a públicos totalmente distintos. “El disco físico, por un lado es parte de la nostalgia de poder abrirlo, leer las letras, ver la artística. Pero es cierto que sólo llega a los lugares donde los distribuimos; que son en un local de la provincia y de Buenos Aires”, especifica Gallegos. “Pero en el caso del disco digital la distribución es mayor. Y se puede descargar a tan sólo $100”.

Pero en este tiempo el grupo no se quedó quieto y luego de dos presentaciones en Buenos Aires; y de “cansarse” de los ensayos en los que repetían los mismos temas, decidieron empezar a armar su segundo repertorio. “Era el momento de hacer otra cosa, pero tuvimos una laguna creativa importante hasta que surgieron ideas”, comenta Gallegos. Entre ensayo y ensayo lograron encausar su trabajo alrededor de un concepto.

“Con las canciones armamos una historia e inventamos un personaje ficticio, el que en cada canción representa una experiencia”, describe el bajista. “Esa imagen también nos sirvió para ilustrar las letras y pensar de manera visual nuestro producto”, detalla. El disco nuevo titulado “Inner silence” todavía está caliente: salió a la calle el 13 de diciembre de 2018, con el augurio de que antes de su lanzamiento fue nominado a los premios “7/4 al rock progresivo argentino” y quedó entre los cinco mejores del estilo y único del interior del país.

¿Progresivo?

“El estilo jamás fue pensado ni planteamos hacer tal o cual genero. Las letras son en inglés porque Fernando trajo canciones en ese idioma para el primer disco y le dijimos el okey”, explica Gallegos. Y destaca: “la música que estamos habituados a escuchar es en ingles. Por eso cuando acordamos nuestro proyecto escogimos lo que nos gusta. Como el prog se asocia a ese idioma, nos incluyeron en el estilo”. Los músicos saben que las características de su proyecto tienen mucho del rock progresivo pero también coinciden en que no les agrada el estereotipo ya que en los 60 y 70 el término era amplísimo. Muy distinto a lo que sucede hoy, porque te encasilla. “Vos decís rock progresivo y te dicen ‘ay son unos complicaditos’. Pero no es así hay mucha mezcla, mucha influencia, armonías, etcétera”, marca Auvieux.

“No vamos a renegar de lo que digan o no digan. En realidad yo me preguntaría si nos conviene que nos caratulen de banda de rock progresivo”, subraya el bajista.

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