Talleres de Córdoba sacó provecho del andar irregular de San Martín en Salta

El "santo" perdió 2-1. Las dos caras de la moneda.

12 Ene 2019
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Vitale se lleva la pelota mientras que Guiñazú lo sigue de cerca. FOTO ESPECIAL PARA LA GACETA/ MARCELO MILLER.

SALTA.- Talleres de Córdoba tuvo mejor final y de ese modo venció 2-1 a San Martín, para adjudicarse la “Copa Salta” que estuvo en juego en esta ocasión. El partido se jugó bajo una persistente llovizna en el estadio “Padre Ernesto Martearena”. 

Fueron dos partidos en uno. En el primer tiempo, el equipo de Walter Gastón Coyette hizo mejor las cosas, por eso justificó la diferencia con que se fue al descanso. Pero todo cambió en los 45 minutos finales, porque los “Santos” no volvieron a tener el volumen de juego del primer lapso del cotejo. Esto fue aprovechado por el “Tallarín”, que golpeó en los momentos justos para lograr la victoria.

Desde el comienzo del encuentro, a San Martín le quedó a medida el traje de protagonista ante un rival con pocas luces. Los hombres del equipo cordobés no era capaces de darse dos pases seguidos.

A los 12 minutos apareció la zurda de Alberto Costa. “Tino” con un tiro libre de su sello, hizo que la pelota se estrelle en el ángulo izquierdo de la valla defendida por Guido Herrera, que reaccionó tarde. El balón se fue afuera.

A partir de ese momento, los dirigidos por Coyette se situaron decididamente en el campo “tallarín” y fueron haciendo méritos como para sacar ventaja en el marcador. Este llegó tras un córner ejecutado magistralmente por “Tino”, que encontró la cabeza de Lucas Acevedo para establecer una merecida ventaja.

Para destacar, el trabajo de contención de Adrián Arregui, que le ganaba el duelo a Pablo Guiñazú, cortándole la vía de comunicación a la media cancha del equipo de barrio Jardín.  

En el complemento se vio otro partido, porque en la misma medida que Talleres creció en su juego, al influjo del “Eterno” Guiñazú, San Martín perdió hegemonía en su andar en el campo de juego.

Por eso, no extrañó que Guiñazú, con un gol de “otro partido”, estableciera la paridad que se fue justificando con el correr de los minutos.

Este fue un golpe inesperado para los tucumanos ante un adversario que creció en su juego en este lapso del cotejo. La situación decantó finalmente en la jugada que a los 37’ protagonizó Junior Arias, que tras dejar en el camino al golero Jorge Carranza, definió con la valla desguarnecida. Como ocurrió en la Superliga, San Martín volvió a mostrar dos caras distintas en sólo 90’ de juego.

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