La última canción para el "Pulguita", que quiere brillar en otro club de la A

El “Decano” ya es una gran historia en el corazón de Luis Miguel Rodríguez, que fichó para Colón el objetivo de hacer lo mismo que en Atlético, pero en otro club.

08 Ene 2019 Por Leo Noli

Ya en confianza, y sin Milo, que se nueve como el Hombre Araña en sus brazos, Luis Miguel entona sus últimas palabras como hombre de Atlético. Fichó para Colón, y se fue a Santa Fe, pero igualmente el héroe de Simoca habló como “Decano”, aclarando lo que él creyó conveniente, porque como le dijo a LG Deportiva: “siempre dije la verdad”.

Luis Rodríguez no está sentado en el banquillo que los acusados, tampoco se siente así. Todo lo contrario. A los 34 años decidió él solito pedir su libertad para poder cumplir un deseo que en toda su carrera no había podido completar: brillar en otro club que no sea Atlético. “Es una oportunidad que no podía dejar pasar. Cuando llegó lo de Colón fui yo el que habló con los dirigentes y les pidió que me dejaran ir. Al principio me dijeron que no, pero después entendieron. Me voy en el mejor momento de Atlético, no en el peor, porque si eso fuera real, te aseguro que no me hubiera ido. Me quedaría a pelearla”, “Pulguita”, el Siete bravo, el de los 130 golpes siendo amo y señor de Atlético, busca una revancha en el fútbol de Primera.

“Cuando fui a Newell’s fue por un corto período, casi que no tuve tiempo de adaptación. Ahora sí lo voy a tener. Tendré dos años y medio de contrato por delante, y quizás después vuelva, o me quede un año más allá, a jugar mi partido despedida con la camiseta de Atlético”, avisa. Sí, parece que “I Love Simoca” ya entonó la última canción con el “Decano” en cancha.

La herencia, qué dilema. La camiseta número siete arde. Hoy es un yunque, para cualquier espalda que se anime a usarla. “Es una camiseta que capaz que Bruno Bianchi se la pone mañana y empieza a meter goles. Qué sé yo, je. Es un número, no dice nada, pero ojalá que el la agarre tenga la suerte de meter muchos”, desea el artillero, ídolo indiscutido en 25 de Mayo y Chile y artífice gracias a sus conquistas de los dos ascensos a Primera, además de lo que siguió en el plano internacional y nacional, con la Copa Argentina.

Hay magia en la “7”, dice “Pulguita”, e imagina a una promesa de la cantera sonriendo son su ahora ex dorsal. “Que la use un chico del club, Tomás (Cuello), Jonás (Romero). O por ahí viene un refuerzo y la agarra, je”, difícil, difícil... Aun sabiendo lo que genera, “Pulguita” asegura ser estar lejos del Olimpo de los cracks. “La 10 de Maradona, de Riquelme, de Messi, esas sí que son camisetas pesadas. La siete es tranquila. Son 130 goles los que tiene. El que la agarre va a tener suerte y los hará. Eso está marcado”, dice quien ostenta firma y sello de satisfacción garantizada.

AMOR PROPIO Y DESCONOCIDO. “Pulguita” se despide de su mujer y se sus fans, que a toda hora saludar y desearon suerte.

En Santa Fe, Luis se radicará con su mujer, Paula y sus dos hijos, Bautista y Milo. En Simoca y Tucumán quedaron corazones rotos. “Estoy bastante tranquilo, pero mis amigos y mis viejos están medio dolidos por esta decisión. Ellos no son de mucho viajar y encima me llevo a los chicos. Son cosas que sé que les molestó. Lo entenderán en su momento”, ese mensaje fue directo a su riñón familiar. A mamá, papá y hermanos.

Ni estatua ni nada, “Pulguita” no espera odas de Atlético y de sus fanáticos, porque ya se lo dieron todo, asegura. “Con lo que hice y viví en el club; con el cariño que recibí de la gente, estoy más que conforme con eso. No necesito nada más. Soy un agradecido de Atlético y su gente”.

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