La Navidad en los suplementos especiales

31 Dic 2018 Por Manuel Riva

Los últimos días del año sirven para las evaluaciones sobre lo vivido en ese período al igual que en el periodismo se realizan resúmenes de las mejores y las peores cosas que pasaron. A su vez el periodismo gráfico, o sea los diarios o periódicos, fueron la primera herramienta, y única por muchos años, para que los ciudadanos reciban la información de lo que ocurría en donde viven como también de hechos sucedidos en regiones lejanas. LA GACETA hizo su aparición en agosto de 1912, con una frecuencia semanal, y ya para fines de aquel año era diario. Con apenas cuatro páginas en los primeros meses, luego pasó a seis y poco después ya tenía ocho. Pese a ese espacio reducido nuestras páginas de la etapa final del año traían informaciones sobre la Navidad como también la publicidad del comercio hacía referencia a regalos para toda la familia.

Durante un lustro más o menos el fin de año no tuvo una cobertura especial. Recién en 1918 salió de nuestras rotativas el primer suplemento. Tenía 10 páginas y estaba dedicado a “El sufragio universal” todos los artículos referían al tema elecciones, a la vida política y en el comité.

Universidad

Ya en 1913, sin hacer un suplemento, se habían desarrollado temas locales tanto políticos como sociales y policiales. Un apartado especial fue dedicado a la Universidad.

El 24 de diciembre de 1913 el consejo directivo de la Universidad de Tucumán sesionó igual pese a la época del año. Los temas tratados eran de vital importancia. Según nuestra crónica: se “trataron los planes de estudios proyectados por la comisión especial para las carreras de ingeniería agrícola, ingeniería química y agrimensura”. La información era escueta debido a que fue publicada en el diario del 25 y allí se agregaba que “la duración de las carreras será de tres años para agrimensura y de cuatro para las ingenierías”. Además se expresaba que las condiciones de ingreso para esas carreras eran tener aprobado el cuarto año del Colegio Nacional, egresados de la escuela de agricultura y sacarotecnia o maestros normales.

Esta información se entremezclaba con otras como la resolución judicial de poner en libertad al doctor Alberto Aybar Augier pese a que tenía dos causas, una por desacato a un juez y otra anterior de atentado a un secretario. Aybar Augier ya era un conspicuo militante de la UCR y fue liberado pasadas las 22.30 del 24, o sea que pudo pasar con su familia la Nochebuena. El caso merece ser tratado en otra nota pero podemos recordar que más de 18 años después Aybar Augier fue detenido y enviado a la localidad patagónica de Puerto San Julián tras el derrocamiento de Hipólito Yrigoyen en 1930.

Las notas policiales informaban de peleas entre borrachos, vivezas criollas, accidente también tenían espacio en la edición navideña de 1913 que era la número 255 y era el segundo año de vida de nuestro diario.

La gran guerra

Especial mención merece la Primera Guerra Mundial que fue la protagonista de todas las noticias que recorrían el mundo en aquellos años. Nuestro diario durante aquel conflicto tenía una cobertura relevante de dos páginas completas. Quizás por ello hacia fin de año se presentaban noticias menos duras y con mucho material local y nacional.

En 1918 se vivió la primera Navidad sin guerra desde 1913. Fue entonces cuando la dirección de nuestro diario, ejercida en aquel entonces por el fundador, Alberto García Hamilton, tomó la decisión de hacer un suplemento de fin de año. Esta idea siguió repitiéndose año tras año y se mantiene hasta el presente. En aquel mismo año la educación universitaria argentina había sufrido un cambio fundamental, impulsado desde el estudiantado: la Reforma Universitaria. También nuestras páginas navideña ya hablaban de la necesidad de darle mayor protagonismo a la mujer en las cuestiones políticas y electorales y expresaba: “habrá que renovar ideas y prepararse para resolver el problema de la mujer”.

Sentimiento patriótico

El segundo suplemento, el de 1919, estaba dedicado “a la entidad que llamamos Patria; la ofrenda a este suelo ennoblecido por la más nítida tradición de gloria que recuerda las edades; la ofrenda al espíritu de democracia y de renovación que en este ambiente impera; la ofrenda a todo lo material e inmaterial con que el pasado y el presente elaboran en este crisol el porvenir, para argentinos y extranjeros… como sendero y norte de la caravana humana, frente a todas las incertidumbres y en la hora de todos los holocaustos”.

El tercero, de 1920, hacía referencia a la natividad de Nuestro Señor Jesucristo. Con una gran imagen del “niñito Dios” se relatan los hechos ocurridos más de 2000 años atrás bajo el título “Dejad que los niños se acerquen a mí”. Los lectores también encontraron varios cuentos con temáticas acorde con la época. También había publicidad de la industria azucarera que mostraba su poder económico que era de vital importancia para la provincia.

La historia

En 1921 se retomó la temática histórica. La tapa estaba engalanada con un óleo de Teófilo Castillo que representaba el momento en que Manuel Belgrano presenta la bandera al Congreso de Tucumán bajo el título “Evocación Histórica” y el mismo Castillo firmaba una nota titulada “Apuntes tucumanos”, en la que contaba sus vivencias en Tucumán con óleos de su autoría. También había cuentos y temas de interés general.

El suplemento de hace 90 años presentaba una imagen femenina sosteniendo un reloj de arena, a su lado un joven y sonriente gaucho mientras detrás, uno viejo se retira de escena lentamente, era 1927. Debajo se puede leer; “Ante el año que se aproxima, LA GACETA reafirma su fe en la grandeza del Norte Argentino, por cuyo bienestar general formula votos con fervor patriótico, en estos días de solemnes augurios de prosperidad nacional y felicidad de sus habitantes”.

Dentro se podía leer una gran cobertura sobre “nuestro Colegio Nacional” que se titulaba “El alma de las cosas”. Además se publicaron otros dos suplementos uno dedicado al fútbol tucumano y otro al deporte en la provincia.

El de 1930 decía simplemente “Navidad”, era ilustrado con una gran pintura del nacimiento de Jesús en un pesebre de Belén. Acompañaba la imagen un poema de Ricardo Chirre Danos que comenzaba “En el pesebre en que reposas/eres un símbolo, Jesús;/soplo de Dios que en carne virgen/guardó el caudal de su virtud…”

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