Cristina Kirchner: "Héctor Timerman se enfermó por el dolor que le provocó el irracional ataque por la firma del Memorando"

La ex presidenta se refirió al acuerdo de entendimiento con Irán, en la causa AMIA.

30 Dic 2018
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La ex presidenta Cristina Kirchner, junto al ex canciller Héctor Timerman. ARCHIVO

La ex presidenta Cristina Kirchner lamentó la muerte de su ex canciller Héctor Timerman, una de las piezas claves de la firma con el Memorando con Irán. El ex funcionario tenía cáncer desde hace años y la ex mandataria vinculó su enfermedad al "dolor y el sufrimiento que le provocó el irracional e injusto ataque" por el convenio con el país persa.

Timerman era uno de los procesados, junto a la ex mandataria, por presunto encubrimiento de los iraníes acusados por el atentado a la AMIA. Así lo había denunciado el titular de la UFI AMIA Alberto Nisman el 14 de enero de 2015, pocos días antes de aparecer muerto de un tiro en la cabeza en su departamento de Puerto Madero. El caso fue elevado a juicio oral.

La ex presidenta recordó a Timerman y lo defendió en una extensa publicación en sus cuentas de redes sociales, titulada: "Héctor Timerman: argentino, peronista y judío". 

"Ambos sufrimos con motivo de la firma del memorando de entendimiento con Irán para lograr el esclarecimiento del atentado terrorista contra la mutual judía y poder destrabar así la causa judicial de la AMIA, que a casi a 25 años del hecho continúa paralizada y sin ningún condenado", acusó la ex presidenta.

"En esa gestión, a Héctor lo había guiado no sólo su responsabilidad como canciller. Creo que lo que más lo había movilizado era su condición de judío creyente y practicante. Es que Héctor era un judío hecho y derecho. Lo recuerdo organizando mi primer viaje a Israel y Palestina en el año 2005", recordó la expresidenta.

"Era cónsul en New York cuando me dijo que la Universidad Hebrea de Jerusalén me iba a invitar a dar una conferencia y le gustaría acompañarme. Me sugirió que debía también visitar Palestina para honrar la postura histórica de la Argentina y el peronismo del reconocimiento de los dos estados. Porque, claro, Héctor además de judío era por sobre todas las cosas argentino y peronista", contó Cristina.

La ex presidenta y senadora de Unidad Ciudadana dijo que nunca vio "sufrir tanto a nadie por los ataques, las calumnias y las injurias que le propinaban". Aseguró que en muchas oportunidades fue a verla a su despacho y que lo notaba "muy mal por los ataques de las instituciones de la comunidad judía".

"Lo que Héctor transmitía, era una profunda angustia. Pude percibirlo desde el primer momento y me llevó en muchas oportunidades a decirle: 'Por favor Héctor no les des bolilla, te vas a enfermar, mirá cómo estás'", indicó. Además habló de "persecución judicial posterior, dirigida por el actual gobierno y la insólita, aunque no inédita, calificación de traidores a la patria lo acabaron de demoler".

Con críticas al Gobierno, habló de "épocas de endeudamientos seriales, vuelta al FMI y de diplomáticos que 'reconocen' a los ingleses como autoridades en Malvinas". En este contexto ponderó la figura del exCanciller, que considera que será "recordado y reconocido por la historia por su dignidad y su incansable lucha por la defensa de los intereses nacionales". 

"Querido Héctor: judío, peronista y por sobre toda las cosas argentino, gracias y hasta siempre", concluye el texto.

El comunicado completo de Cristina por la muerte de Timerman:

Héctor Timerman: argentino, peronista y judío

El Calafate, 30 de diciembre del peor año que se recuerde. Al bajar para desayunar miro mi teléfono: dos mensajes. En uno, Graciana Peñafort me avisa que en la madrugada falleció Héctor Timerman.

En el otro, Alicia Castro en un twitt, muy preciso, lo despide en la red: “Héctor Timerman será recordado como el canciller que defendió la soberanía y la unidad regional. Cuando la Argentina era un ejemplo de dignidad en el mundo.” Tiene razón. Pero no es suficiente para dar cuenta de esta muerte que, seguramente, no pocos adjudicarán a los infortunios propios de la vida misma y sus enfermedades terribles. Pero lo cierto es que no fue así. Pienso y siento la necesidad de decir hoy lo que siempre dije en privado a quien quisiera escucharme: Héctor se enfermó por el dolor y el sufrimiento que le provocó el irracional e injusto ataque que ambos sufrimos con motivo de la firma del memorando de entendimiento con Irán para lograr el esclarecimiento del atentado terrorista contra la mutual judía y poder destrabar así la causa judicial de la AMIA, que a casi a 25 años del hecho continúa paralizada y sin ningún condenado. Es que en esa gestión, a Héctor lo había guiado no sólo su responsabilidad como canciller. Creo que lo que más lo había movilizado era su condición de judío creyente y practicante. Es que Héctor era un judío hecho y derecho. Lo recuerdo organizando mi primer viaje a Israel y Palestina en el año 2005. Era cónsul en New York cuando me dijo que la Universidad Hebrea de Jerusalén me iba a invitar a dar una conferencia y le gustaría acompañarme. Me sugirió que debía también visitar Palestina para honrar la postura histórica de la Argentina y el peronismo del reconocimiento de los dos estados. Porque, claro, Héctor además de judío era por sobre toda las cosas argentino y peronista. Nunca he visto sufrir tanto a nadie por los ataques, las calumnias y las injurias que le propinaban. Me acuerdo en muchísimas oportunidades cuando venía a verme a mi despacho, lo notaba que estaba muy mal por los ataques de las instituciones de la comunidad judía. Me contaba en detalle lo que cada uno de ellos había dicho sobre él y nuestro gobierno por la firma del acuerdo. No me lo contaba enojado o indignado. Lo que Héctor transmitía, era una profunda angustia. Pude percibirlo desde el primer momento y me llevó en muchas oportunidades a decirle “Por favor Héctor no les des bolilla, te vas a enfermar, mirá cómo estás”. Es que a medida que me relataba las cosas que habían dicho o habían hecho se ponía muy tenso y nervioso. Me viene hoy a la memoria esa escena tantas veces repetida. La persecución judicial posterior, dirigida por el actual gobierno y la insólita, aunque no inédita, calificación de traidores a la patria lo acabaron de demoler.

Pero hoy no sería justo, ni histórico, que esa fuera su última imagen. Lo recuerdo como el verdadero artífice, junto a Axel Kicillof, de la resolución de la ONU sobre la restructuración de deuda soberana, en el marco de nuestra defensa de los intereses nacionales contra la depredación de los fondos buitres. Héctor había asumido esa tarea con la pasión de siempre y una dedicación inclaudicable.

El 10 de septiembre del 2015 la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas votó por 136 a favor, seis en contra y 41 abstenciones la serie de principios básicos.

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