En busca del oro perdido

29 Dic 2018 Por Roberto Delgado
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El hecho de que el ex rector de la UNT, Juan Alberto Cerisola, haya sido enviado a juicio oral por defraudación con los dineros provenientes de la minería, implica dos desafíos fuertes para la Universidad. El primero, saber cuánta plata se perdió y qué se puede hacer para recuperar parte de ese dinero evaporado en medio de la fiesta del oro. Tarea complicada. El segundo, saber qué se puede hacer para evitar nuevas fugas de dinero, puesto que Yacimientos Mineros Aguas de Dionisio (YMAD, de la que forma parte la UNT junto con el gobierno de Catamarca y la Nación) es una empresa deficitaria que sólo ha tenido esplendor cuando llegaron utilidades de la minería. Y en 2020, probablemente, comenzará un nuevo ciclo de ocho años de explotación cuprífera de la empresa Alumbrera.

Hace pocos días el juez federal II, Fernando Poviña, elevó a juicio la causa que había investigado el fiscal Carlos Brito. Cerisola es el principal imputado en esta causa, que sería la primera grande por corrupción que llega a juicio en nuestra provincia. Lo acusan de administración fraudulenta, incumplimiento de deberes de funcionario público, respecto de la realización y/o refacción de obras públicas en 13 casos, y por las colocaciones financieras de los fondos provenientes de YMAD, y de la disminución del porcentaje que debe recibir la UNT respecto de las utilidades mineras. También están acusados Luis Fernando Sacca, ex subsecretario Administrativo, Olga Graciela Cudmani, ex directora de Construcciones Universitarias, y Osvaldo Venturino, ex director de Inversiones y Contrataciones.

Cien obras, dos denuncias

La primera cifra que sale a la luz es el dinero que ingresó a la casa de estudios en el período que abarca la denuncia, de 2006 a 2009. Entraron 353 millones de pesos. Con ellos se hicieron unas 100 obras en edificios de la UNT. Hubo dos denuncias. La del arquitecto Ramón Eudal y la del dirigente peronista Oscar López. Las dos fueron unificadas. Se hicieron investigaciones de la Auditoría General de la Nación, de la Sindicatura General nacional (Sigen) y de la Procuraduría contra el lavado de dinero (Procelac); y revisión de precios y trabajos con Gendarmería. Brito acusó que desaparecieron 60 millones de pesos por “intereses producidos y no ingresados al patrimonio universitario”. Y expresó que, a valores de noviembre pasado, serían $ 193 millones. También sostuvo que hubo pago de sobreprecios en obras por $ 28,3 millones.

Esta investigación se hizo sobre 20 obras. Ahora, aparte de la causa elevada a juicio, Brito investiga otras 80 obras -de menor cuantía-. En un fallo de hace año y medio de la Cámara Federal, se ordenó que se investigue la pista del dinero de YMAD, tanto en los otros actores de estas maniobras, que son las empresas, que están siendo investigadas en la causa “Cerisola”. “Tenemos entendido que se pagó dinero en exceso a lo que correspondía”, dijo el fiscal, que en la causa elevada a juicio mencionó el caso emblemático de las obras de refacción de la Facultad de Derecho.

Probablemente, cuando el proceso oral se lleve a cabo -se debe fijar fecha, habría que ver si se da este año, si no hubiere apelaciones- saldrán más precisiones sobre el dinero perdido o mal utilizado de esos $353 millones.

Los millones derivados del acta

Otra cifra que sale a luz es la denunciada en 2014 por Florencio Aceñolaza, ex decano de Ciencias Naturales y ex delegado de la UNT en YMAD: dijo que la Universidad había perdido $ 500 millones entre 2008 y 2014, debido a que Cerisola había firmado con el directorio de YMAD un acta el 2 de enero de 2008 por el cual se reducía a la mitad el porcentaje que debía recibir la UNT por utilidades. Por ley 14.771, a la UNT le corresponde el 40% de las utilidades, que deben ser empleadas para la construcción de la Ciudad Universitaria. Con el acta del 2 de enero, se declaraba terminada la Ciudad Universitaria y con ello quedaba el 20% de libre disponibilidad y otro 20% debía ir a las otras universidades nacionales. Esos son los 500 millones de pesos que denunció Aceñolaza, que a valores de 2014 eran unos 59 millones de dólares. Habría un poco más de dinero, que no se conoce, ya que la UNT recibió utilidades hasta 2015, cuando comenzó la etapa final de la mina. Minera Alumbrera anunció a comienzos de 2018 que iniciaba otro emprendimiento cuprífero.

El acta de Cerisola está dentro del proceso judicial y , en caso que el ex rector fuera condenado por eso, quedaría convalidada judicialmente la decisión del Consejo Superior de declarar nulo ese compromiso y retrotraer la situación a antes de diciembre de 2007, es decir que la UNT siga recibiendo el 40% de utilidades para la Ciudad Universitaria. Ya se hizo una querella en la Justicia federal de Catamarca para que se reconozca esa decisión. Hasta ahora, ni la provincia de Catamarca ni YMAD se han dado por enterados, públicamente. Y los rectores de las otras universidades van a esperar fallos judiciales para ver si les reeclaman y deben devolver la plata que recibieron de buena fe. Se sabe que sólo las universidades de Córdoba, Río Cuarto y Luján se negaron a recibir regalías de la minería.

Porcentajes menores

Hay otras cifras que deben estimarse. Unas tienen que ver con las regalías. Brito hizo analizar los balances de YMAD en esos años y descubrió que en varios casos se entregó a la UNT porcentajes menores al 20 %. ¿Cuánto dinero es? Acaso salga en el juicio. ¿Además, habrá investigación para el período 2009-2015?

Otras cifras tienen que ver con la misma administración de YMAD, empresa que, según se ha dicho, ha sido deficitaria excepto en los momentos en que recibía las regalías mineras. No sólo habría tenido siempre empleados de más, nombrados por la provincia de Catamarca, sino que ha tenido pésimos controles de gestión. En 2016 el nuevo presidente del directorio, Santiago Albarracín, denunció a su antecesor, Manuel Benítez, que estuvo 16 años en el cargo, por maniobras con la venta de oro. En la auditoría que se encargó a la consultora Deloitte Forensic se descubrieron esas irregularidades y pérdidas por US$ 329 millones producto de la ineficiencia operativa de YMAD en 10 años. La UNT también tiene pérdidas en este caso, por ser socia de YMAD. Se supone que esas pérdidas se han estado pagando con el patrimonio ahorrado con los ingresos que le daba la Alumbrera. Pero ya la ex rectora Alicia Bardón advertía del déficit de la empresa, y después lo hizo el actual rector, José García.

Acciones demoradas

Pero una y otro han formado parte de las administraciones que dudaron y demoraron las acciones frente a las maniobras por las que se acusa a Cerisola y compañía. Hoy la UNT tiene dos directores en YMAD, Alfredo Grau y el recientemente designado Domingo Marchese, pero no se sabe que el Consejo Superior se haya reunido este año para recibir los informes de sus representantes en la minería. Están obligados a exponer en julio y en diciembre. ¿Habrá decisiones para cambiar esta inercia funcional? Según se ve, hizo perder una montaña de plata a la Universidad.

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