El triunfo de San Martín, a la galería de los grandes clásicos ganados

El partido del sábado no es uno más en la historia del gran duelo tucumano; el contexto y los detalles lo ubican como uno de los más importantes.

03 Dic 2018 Por Bruno Farano
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UN FINAL DE PELÍCULA. Los jugadores de San Martín rodean a Purita, quien quedó tendido en el campo de juego tras el final del clásico que ganó el “Santo”. la gaceta / foto de hector peralta

Ganar un clásico de por sí ya es especial. Superar al rival de toda la vida tiene un gustito único, un placer inigualable, pero está claro que no todos son iguales. En una imaginaria escala de valores, se puede identificar claramente cuales son esos partidos que se no se olvidarán fácilmente y que guardarán un recuerdo claro, preciso y duradero pese al paso de los años.

En La Ciudadela nadie se olvida del penal atajado por Francisco Guillén a Domingo Cáceres en 1992, que aseguró el 0 a 0 para que el “Santo” dejara en el camino a Atlético en torneo Reducido que más tarde le daría el segundo ascenso a Primera División. O quizás, el empate 1-1, con gol del santiagueño José María Gerez cuando el duelo se moría, y que sirvió para eliminar a su archirrival del octogonal de la B Nacional de 1994. Esos fueron empates que valieron una victoria por lo que estaba en juego. Pero claro, hablando de triunfos exclusivamente, en Bolívar y Pellegrini nadie olvida el 2-0 del 2 de octubre de 1993 (goles de Ricardo Solbes y José Zelaya) en el primer clásico tucumano televisado en vivo para todo el país; el 4-1 en el Monumental, el 16 de febrero de 1997, con tantos de Raúl Vaquel, Juan Bermegui, Solbes y Floreal García, en un juego que tomó relevancia por el abultado resultado y que se dio como visitante; del 1-0, también en la casa del “primo”, el 5 de marzo de 2000 gracias a una “bomba” de Daniel Juárez en el primer superclásico del nuevo milenio; o del 2-0 en La Ciudadela con firmas de Daniel Villalba y Mario Vera, el 2 de octubre de 2005 por el Argentino A.

Como esos triunfos, el del sábado también ocupará un lugar de privilegio en la historia “santa”. San Martín volvió a ganar un clásico oficial de visitante luego de 18 años. Es verdad que en ese lapso sólo se enfrentaron en tres oportunidades, pero lo claro es que rompió una racha sin ganar en terreno “decano”. Además, el equipo que dirige Gastón Coyette quedará en la historia por ser el vencedor del primer “derby” tucumano disputado en la Superliga y por haber logrado la primera victoria de San Martín de visitante jugando clásicos en Primera División (las dos victorias en los viejos torneos nacionales habían sido jugando como local).

Y como si algo le faltara al duelo para quedar en el recuerdo eterno, el “Santo” levantó un 0-2 que parecía imposible ante un rival que venía creciendo en su juego; es el escolta del líder, Racing, y con el triunfo estaba subiéndose a la cima del torneo. Además, no perdía de local desde hacía ocho meses, tres semanas y seis días.

Sin embargo, San Martín fue una vez más el “Santo” de los milagros y redondeó un juego con el que se podría hacer una película.

“Es un privilegio en mi carrera haber disputado este partido. Lo ganamos y quedamos en la historia del club; eso no es poco”, aseguró Emiliano Purita, uno de los mejores jugadores en la noche del Monumental.

“Seguimos haciendo historia. Les ganamos por la Superliga, en su cancha y sin nuestra gente”, lanzó el capitán Claudio Bieler.

Por todos esos condimentos, los jugadores se abrazaron en el campo tras el pitazo final y cantaron a los cuatro vientos. Por ese motivo también hubo una enorme celebración en el vestuario visitante y una caravana llena de éxtasis hasta el estadio de La Ciudadela, donde muchos hinchas fueron a recibir al plantel con un show de fuegos artificiales. “Es un honor pasar a formar parte de la historia grande de San Martín. Ganamos un partido del que se venía hablando desde el mismo momento en el que se logró el ascenso”, remató Rodrigo Moreira.

El 1 de diciembre de 2018 no se olvidará más en La Ciudadela. Fue el día del 3-2 en 25 de Mayo y Chile, el de un “derby” que va derechito a la galería de los grandes duelos clásicos.

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