Ayer, el mundo se regaló a sí mismo un día un poco más humano

Una gigantesca ola energética inunda el Universo en cada #GivingTuesday. Por la ley del karma esta lluvia de bondad regresa al mundo.

28 Nov 2018 Por Magena Valentié
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DAR SIN ESPERAR NADA A CAMBIO. Un centenar de ONG se reunieron en la plaza Independencia para sumar donativos para ayudar a los demás. LA GACETA /FOTO DE DIEGO ARÁOZ.-

ENERGÍA INTERIOR | BUSCANDO RESPUESTAS

Entre el Black Friday, el Cyber Monday y el Black Week, se abrió paso #GivingTuesday. “Un día para dar”, organizado en Tucumán desde hace cinco años por Solidarios en Red, colmó ayer la plaza Independencia con propuestas de instituciones solidarias. Sólo había que recorrer varios stands para elegir dónde depositar las energías ociosas, inútiles, que acumulamos durante el año o de la vida sin favorecer a nadie. Desde 2012, el mundo es mejor cada vez que, entre el Black Friday, el Black Week y el Cyber Monday, el movimiento #GivingTuesday se abre paso entre el materialismo y se instala como Un Día para Dar. Ya conquistó 150 países desde que la ONG 92Y Street lo impulsó en Nueva York, siempre un martes después del Día de Acción de Gracias.

Dar tiene matices, según el lugar desde donde se mire. La santa Madre Teresa de Calcuta recomendaba “dar hasta que duela”. Se refería a la caridad, ese amor desinteresado que surge por el mero deseo de dar sin esperar nada a cambio. Para el cristianismo la caridad es una de las tres virtudes teologales, junto a la fe y la esperanza.

Las filosofías budista e hindú hablan del karma, una palabra en sánscrito que significa “acción”. La ley kármica dice que para cada acción existe una consecuencia; para cada causa, hay un efecto; todo lo que se envía al Universo regresa a nosotros tarde o temprano. Según esa concepción, el karma de una persona se puede manifestar durante un ciclo de la rueda de la vida o durante el siguiente. Pero no es una sentencia. “Podemos generar karma con pensamiento, palabra o acción. Es una ley natural que no necesita de un ser superior o de la intervención divina para imponerla. En este sentido, el karma no es un castigo ni puede interferir en nuestra próxima vida. Cada individuo tiene el poder y la responsabilidad de moldear su vida presente o futura de acuerdo con sus acciones, y puede cambiar el proceso kármico”, explica Milagro Mendía, instructora de yoga de la Escuela de Ananda Marga.

Evolución

“El karma yoga es una forma de evolucionar a través de la acción. En mi escuela, tomamos el concepto de samskara, que significa reacción en potencia, es lo que queda ante una acción, un pensamiento o una palabra. Esto influye en nuestra vida futura. Por eso es tan importante vivir de manera consciente el presente. El dar más sublime, el más elevado, es sentir que uno es parte del mundo, que es Uno. Es decir, no dar para recibir algo a cambio, porque sería dar paso al ego. El mundo es una sola conciencia humana y el evento Un Día para Dar genera una acción muy elevada de vibración en todo el Planeta, porque muchas personas están haciendo lo mismo, desde su pequeña acción, pero al mismo tiempo, entonces la acción se potencia”, explica.

El equilibrio

“Culturalmente esta bien visto dar, pero ¿está bien dar los recursos cuando uno no los tiene? Natalia Liz Sleiman, experta en Constelaciones Familiares, habla de la necesidad de dar en equilibrio. “Muchas veces nos encontramos dando lo que no tenemos. Por ejemplo, doy más afuera que en mi casa y pierdo mi relación con mi familia. El equilibrio entre el dar y el tomar es una garantía de riqueza. En realidad, cuanto más tomo, más puedo dar. Ese tomar tiene que ver con lo que yo estoy dispuesta a recibir de lo que la vida me propone. Cuando más tomo más tengo para dar. El dar genera una satisfacción inmensa porque la recompensa es la felicidad del otro”, señala la coach.

Según las filosofías orientales, cuanto mejores sean nuestras acciones y más despojadas del ego estén más podemos avanzar en la rueda de la vida. A medida que avanzamos, limpiamos el karma y nos acercamos a la “iluminación”, que es para el budismo el momento en que el alma se eleva por encima del plano físico y ya no hay necesidad de reencarnar en la Tierra. Pero este paso no es tan fácil: el alma debe luchar contra las fuerzas que impiden su elevación como son el ego, la ignorancia, la ambición, el odio y el miedo a la muerte. En el cristianismo serán el egoísmo y todo lo que aleja el alma de Dios. Dar sin esperar nada a cambio es regalarse a uno mismo un mundo más humano.

> Ser solidarios nos hace bien
- Ayudar a los demás hace más felices a las personas. El feedback que se genera con aquellos a quienes ayudamos eleva la autoestima y el bienestar de quien colabora.  
- Colaborar con alguna causa y ayudar a una persona hace que aumente la confianza en nosotros mismos, porque nos sentimos útiles.
- Según diversos estudios de la Organización Mundial de la Salud, las personas que son solidarias están menos propensas a sufrir estrés o depresión. La presión sanguínea es menor en las personas que realizan tareas solidarias e incluso son más longevas que las que son insensibles al sufrimiento ajeno.
- Además la solidaridad es contagiosa. Un ejemplo de solidaridad educa a los hijos e influye positivamente en la sociedad.
- Fuente: Cecilia Carrizo El Ali, terapeuta vibracional y presidenta de la fundación Entre Todos Podemos.

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