Rescatando del olvido a las heroínas de la Independencia

Alumnos de la escuela N°370 visibilizan el aporte de las mujeres en las guerras independentistas.

21 Nov 2018 Por Nora Jabif
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MEMORIA. Gastón, Paula, Laura, y Norma, la maestra de Ciencias Sociales. LA GACETA / FOTO DE ANALÍA JARAMILLO.-

“Con este proyecto hemos tratado de revalorizar a las mujeres que han luchado en las guerras de la Independencia, y de las cuales poco o nada sabíamos”, enfatiza Paula Biscarra, con firmeza inusual para una chica de 11 años. Con ella están Laura Paéz y Gastón Pereira, dos de los 49 alumnos de sexto grado de la Escuela N° 370 “Naciones Unidas” de Estación Araóz que representarán con otros 53 proyectos de diversas modalidades a la provincia de Tucumán en la Feria de Innovación Educativa que se hará en Córdoba a fin de mes. También está Norma Vaquera, la maestra de Ciencias Sociales y lengua que les ha inspirado la iniciativa, y que escucha en silencio. “Era una sociedad machista que las condenaba a estar hechas todas unas “leidis”, en las tertulias, a limpiar la casa y a cuidar a los hijos”, avanza Paula en la charla con LA GACETA.

Los chicos de sexto grado de “la 370” desarrollaron un proyecto “multiplataforma” (búsquedas bibliográficas, entrevistas con expertas, obra teatral, entre otros, que confluyen en una línea de tiempo) por el cual toman vida y rostro personajes del fuste de Machaca Güemes, Manuela Pedraza, Juana Azurduy, Mariquita Sánchez, Agueda Tejerina de Posse, Juana Moro, entre otras figuras que batallaron durante el proceso independentista, y a las que la nueva historiografía y este siglo de “la revolución de las mujeres” las están rescatando del olvido. “Cuando entrevistamos a la profesora de historia de la secundaria, nos ha contado que en la Facultad no les enseñaban en profundidad acerca de estas mujeres”, interviene Laura, que ratifica así esos injustos vacíos curiculares. Continúa Paula, con voz dramática y preciso manejo del suspenso, que la norteña Juana Moro fue una espía que ayudó al general Manuel Belgrano, emborrachando y sacándoles información a los realistas. “También la nombraron “la emparedada”, porque los realistas la han descubierto y la han emparedado en su propia casa; pero una vecina, que era española, la ha salvado: por un agujero le daba comida, agua... y ella ha hecho más grande ese agujerito, ha podido escapar y ha seguido ayudando a los ejércitos”, remata. Gastón dice que esta experiencia le ha dejado la certeza de que “cualquiera puede luchar, así como cualquiera puede lavar los platos”. “No es cuestión de varones o de mujeres”, sentencia. Se le suma Laura, que afirma que les ha gustado “discutir la vida de cada un de estas mujeres, rescatarlas del olvido”. Norma, la maestra, aporta el cierre. “Estas luchadoras norteñas deberían ser incorporadas en el calendario escolar”.

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